Desde tiempos lejanos los religiosos atribuyen las causas de las pestes, plagas y desastres materiales que acontecen en las comunidades enfocadas a masas de gentes y a vastas poblaciones, a la deidad por razones de enojo y exigencia no cumplidas; pues, estos males son infligidos como amonestaciones o castigos necesarios para forzar a los seres humanos a enderezar su conducta y andar por los caminos designados y exigidos de la moralidad, rectitud y santidad.
Es sorprendente que en pleno Siglo XXI hay grupos de fanáticos religiosos y personas carentes de conocimientos científicos o por desequilibrio emocional están creyendo y predicando falacias del porqué de la pandemia infecciosa COVID-19 que azota el mundo; estos están diciendo que es castigo divino, o que el mundo llega a su fin, porque Jesús llega pronto.
No se debe hacer caso a voces agoreras e infaustas; seamos disciplinados, juiciosos y sensibles a la salud de la vida plena de todos de los seres humanos.
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Sector público versus sector privado para hambre cero
Ministerio de Trabajo reconoce «excelencia» Grupo Puntacana
Panam Sports confía en el éxito Juegos de Santo Domingo 2026
Perico ripiao ritmo que define el alma del del pueblo dominicano
Acuerdo nuclear entre EE.UU. y Arabia Saudita
Gran espectáculo inaugural de XXV Juegos Centroamericanos
El arma secreta de Cuba
Karateca Madelyn Rodríguez busca consolidarse en JCC 2026
LeBron James elige a los 76ers y firma dos años por US$8 MM
Tribunal anula ordenanza del ayuntamiento de SFM

