Ávila Chevalier es afrolatina y nació y se crió en Florida por padres inmigrantes haitianos. También vivió en la República Dominicana y Venezuela. Se mudó a la ciudad de Nueva York para estudiar en Columbia College. Actualmente es candidata demócrata al Congreso por el Distrito 13 de Nueva York, y se enfrenta a Adriano Espaillat en las elecciones de la Camara de Representante.
Esta señora, según fuentes periodísticas, publicó en la red social X (antes Twitter) en el 2022 que el nacionalismo dominicano es violento y que no coloca la bandera en su perfil porque “esa mierda es violenta y no puede salir nada bueno de ella”.
Palabras atrevidas de una candidata que aspira a un curul en la Cámara de Representantes de la ciudad donde vive la mayoría de los dominicanos en Estados Unidos.
Otra de sus barbaridades fue decir en un debate en el 2020 sobre la relación entre República Dominicana y Haití, lo siguiente: “De verdad pudimos haber tenido una Quisqueya libre, negra y unificada”. La frase fue interpretada por críticos como una lamentación de la independencia proclamada el 27 de febrero de 1844.

Mi pregunta es: ¿Porque la señora Avila Chevalier no se muda a su pais para luchar contra el caos, el desorden, la ingobernabilidad, el crimen, las violaciones, los secuestros y las bandas terroristas, en vez de vivir libre de todo mal en la Gran Manzana? Como esta Haití hoy así estaría la República Dominicana si sus deseos se hubieran convertido en realidad.
Ella critica el racismo, pero sus expresiones son a todas luces racistas y eso debería invalidarla para ser candidata al congreso de Estados Unidos.
Nuestro nacionalismo es sagrado, una tecla que nadie puede tocar y menos cuando proviene de personas que evidentemente sueñan con retornar a los años de la ocupación haitiana. Hemos luchado contra toda ocupación extranjera, armas en mano, y siempre levantamos la bandera con orgullo.
En su campaña electoral y ante esos mensajes que escribió hace unos 4 años, la candidata Chevalier ha sostenido que los mismos no reflejan necesariamente sus posiciones actuales y que sus adversarios usan comentarios del pasado para desacreditar su campaña. Entonces ¿cambio de opinión repentinamente para conseguir votos de la diáspora dominicana?
Esas creencias, muy arraigadas en la población haitiana, no se borran con jabón, ni con cloro, ni con ácido muriático, ni cirugía del cerebro.
Finalmente, siempre han existido grupos “conspiradores” en ciertos los círculos políticos de Estados Unidos que abogan por esa unificación de la isla y atacan al pais por defender su frontera contra un vecino que durante siglos no ha aprendido a vivir en paz y democracia y que hoy es el pais más pobre y atrasado de Latinoamérica y El Caribe.
Aun así, cientos de miles de haitianos viven y trabajan en República Dominicana, muchos ilegalmente, y envían mas de 700 millones de dólares en remesas a sus familiares ya sea formal o informalmente.
JPM


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Dominicanos del exterior, jamás vote por quienes han demostrado ser enemigos de tu patria. Recuerden que los malos agradecidos no tienen memoria y jamás debemos fortalecer a quienes han tratado de rebajarnos y destruirnos.