“La política no es especulación, es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”.
Así lo describió el fundador de nuestra República, Juan Pablo Duarte, a quien poco tiempo después, una realidad divorciada le hizo padecer los embates de los que parece, haber entendido al revés el contenido de tan brillante percepción.
Fue tanto el ensañamiento que en su contra ejercieron los enemigos de la Patria, de los que siempre han existido y a los que él mismo hizo alusión en ocasiones, que lo hicieron terminar sus días en el peor de los castigos; el exilio, el abandono y la miseria.
Esto pudo haber sido cosa del pasado, a no ser por las malas enseñanzas que los políticos tradicionales han transmitido al pueblo dominicano como si fuera la peor de las maldiciones.
En ese contexto, nos han enseñado cosas muy malas como la perversidad, la falta de decoro, la mentira, la corrupción, la maledicencia, el apoyo a lo mal hecho y el contubernio entre otras cosas, que se pueden describir como: “El mal estatal dominicano”, para el cual no existe cura”.
Sesenta y un años de la dictadura de Trujillo más veintidós años de los gobiernos de Joaquín Balaguer, más los años posteriores dirigidos por gobernantes que aunque no han repetido lo primero, han permitido o propiciado una de las peores desgracias que padece el mundo de hoy, como lo es la corrupción desenfrenada.
Ha sido tan pesada y odiosa la carga, que hoy mantiene preocupados y al borde del desespero, a parte de los propios propiciadores de la misma, como ocurre a los que escupen para arriba.
El doctor Leonel Fernández, después de haber realizado tres períodos de gobierno, con todos los recursos que quiso tener, no realizó el gobierno que los dominicanos esperaban o necesitaban y por el contrario, permitió cosas que hoy se han convertido en su propio enemigo, y por lo cual según se observa, desde ya está pagando las consecuencias.
Todo parece indicar que las circunstancias lo obligarán a tener que aceptar, que no tiene nada que buscar en sus aspiraciones presidenciales para los próximos comicios del 2016, y que en consecuencia, tendrá que permitir o la reelección de Danilo Medina o cualquier otra cosa, en procura de que su Partido no pierda las elecciones en un accionar de impredecibles consecuencias.
Por otro lado, está el Presidente Danilo Medina quien públicamente no ha anunciado sus aspiraciones, pero que para un buen entendedor, pocas palabras bastan, a sabiendas de que de esto ocurrir, tendrá que afeitarse con la Navaja del Diablo, dentro de un PLD convulsionado en grado superlativo.
Por último y hablando de lo que pudiera describirse como oposición, aunque de hecho no lo ha sabido ser, PRD , PRM y PRSC, todo parece indicar que podría potencialmente hablando, estructurarse una unificación a fin de enfrentar al PLD, pero sin el protagonismo de Hipólito Mejía, a quien también le acompañan negros nubarrones.
Preparémonos pues, para el paso de ese huracán categoría 5 y esperemos a ver cuál será su rumbo o cuales sus inminentes daños, ya que como quiera, se cierne la amenaza.


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