El presidente Luis Abinader cometió un importante error en los nombramientos de Guido Gómez Mazara y Faride Raful: ella debió estar en el puesto de él y él en el de ella.
Si bien ambos están en capacidad de dirigir el Indotel, Guido tiene el perfil perfecto para estar al frente de interior y policía y hacer frente con contundencia a la farsa montada por esa institución donde los índices de relacionados a la delincuencia vienen descendiendo desde hace tiempo mientras la percepción ciudadana indica otra cosa.
Ya Faride entró en el juego de admitir los números de la policía como válidos y apenas ha mostrado contundencia, aunque de forma parcial, en el tema de los negocios escandalosos y el respeto al horario de cierre.
Semanalmente al presidente y al ministro de interior y policía la institución le muestra una farsa donde acumulan una serie de delitos menores que en conjunto mejoran algunos porcentajes, mientras se ocultan otras realidades.
PN
Solo Guido tiene la templanza para cuestionar esos números y preguntar sobre temas neurálgicos que permanecen inalterables tales como los cobros policiales a puntos de droga, a centros de expendio de bebidas alcohólicas, a motoristas, en algunos casos, y una extensa variedad de formas que enriquecen a muchos comandantes y directores.
Está también el contubernio con la justicia que crean impunidades, el modo con que echan al olvido casos emblemáticos que conmocionan sobretodo los pueblos del interior.
Si bien el pasado ministro de interior lucía tener las condiciones para asumir el cargo y presentar logros, terminó mal, repitiendo simplemente la versión policial, tal como ha comenzado Rafúl, y haciendo algunos eventos-espectáculos, como el de la vuelta al barrio que no dejó beneficios tangibles.
Fracaso
Dije, y reitero, que la sustitución de Jesús Vásquez (Chú), fue la mejor muestra de su fracaso, pues en un puesto tan clave como este cualquiera que muestre avances importantes en la lucha contra la delincuencia y otros males relacionados, se convertiría de hecho en inamovible, tal como ocurre con el gobernador del Banco Central y otros.
Dudo que el presidente lo haga, pero celebraría que se produzca un cambio que lleve a Guido a interior y policía y a Faride al Indotel pues demostraría con ello que más que logros cosméticos, se busca incidir en la raíz de los males que tanto afectan a la ciudadanía y que se mantienen constantes en las encuestas, pese a los anuncios que se hacen semanalmente y desde hace años de mejorías.
De no producirse este cambio mi recomendación a la ministra de interior y policía es que designe al menos dos asesores que hayan sido parte de la fuerza del orden público, de esos que siempre fueron bloqueados por tener ideas claras de cómo enfrentar los problemas, incluyendo los internos de la institución, y darle voz, sin que ello suponga relegarse sino más
bien apuntalarse.
jpm-am


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