Por WALKIRIA CAAMAÑO
Hace poco me atreví a compartir una reflexión personal que encontró eco y acogida positiva por muchas personas conocidas y otras que espero conocer en algún momento, además de algunos medios digitales y programas radiales a los que expreso sincero agradecimiento.
Como es normal, hubo también alguna respuesta escéptica o de resignación. ¡Hasta se me recomendó “hacer las maletas”! si yo todavía «tenía esperanza de que esto iba a mejorar».
Me parece normal que cuando se camina en un círculo continuo sin avances concretos albore la tentación a detenernos y dejar de «agotarnos» con lo que, al parecer, es un esfuerzo inútil invertido en algo que no tiene salida ni solución, al menos hasta donde alcanza nuestra vista.
Hace unos días, en un libro leí lo siguiente: «Nunca supe que este proyecto demandaría increíble coraje, fuerza y estamina y que a la vez sería la fuente de increíble gozo, recompensa y descanso».
Pienso que esto es parte de lo que nos hace falta entender y asumir en totalidad. ¡Que nuestro “proyecto de nación” por así decirlo, es Nuestro! No es la sola responsabilidad de los gobiernos de turno, o de los que vengan detrás. ¡Es Nuestro país! es nuestra responsabilidad conjunta! y es una que demanda valentía, coraje, fuerza, empeño, constancia y sobre todo determinación, de cada uno de nosotros, donde sea que nos encontremos.
Necesitamos entender que somos parte de una cadena que se va uniendo con cada acción que ejecutamos; una cadena que puede levantarnos y subirnos cada vez más arriba como nación o hacerse cada vez más pesada si decidimos dejarla correr escalera abajo.
El simple espectador pierde en su propia condición la posibilidad de incidir, mejorar o hacer crecer aquello que observa. Quien actúa es quien tiene en cierta medida el control y por tanto la posibilidad de mover el curso de la historia que cuenta…o que vive…hacia una dirección o la otra.
Está en nosotros decidir -siendo decidir la palabra clave- si seremos espectadores del desarrollo de la historia de nuestro país o si por el contrario nos convertiremos en actores, capaces de contornear los acontecimientos a fin de transformarlos en la historia que deseamos que vivan nuestros hijos.
Convirtámonos en «excavadores» si fuese necesario y como aquél que busca sin cansarse un diamante, busquemos lo positivo a nuestro alrededor, exaltemos lo bueno que tenemos como sociedad, repliquémoslo, convirtámonos en ejemplos tangibles y usemos eso como ancla para mejorar lo que necesita ser mejorado.
Dominicano, Dominicana, no sé tú pero por el momento no tengo en planes «hacer mis maletas»… está en ti y en mí seguir empujando. Yo creo -con Dios siempre por delante y como nuestro guía- que con firme voluntad Sí se puede.
Entonces la pregunta que nos queda es: ¿seremos espectadores o actores de nuestra propia historia?
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
PLD se opone a que el Gobierno instale puertos secos frontera
Trump plantea destrucción del uranio iraní o su entrega a EEUU
Deportan 2826 indocumentados y detienen 2696 en operativos
Wander Franco culpable abuso sexual; pero no irá a prisión
MEXICO: Presidenta mantiene un alto nivel de aprobación
JCE entrega desde este lunes cédula en 90 municipios de RD
Inicia vuelos desde Haití nueva aerolínea nacional ZED Airlines
Haití, otra semana sin pasos en solución de crisis, dice Diario
Hallan muerta una adolescente haitiana en un centro Conani SD
Seguros Reservas implementa modelo salvamentos vehículos

