Especial para sancristoberos: «Héroes y velloneras en el castillo del cerro»

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SANTO DOMINGO.- Cuando hace varios meses supe que Jesús Arias Guerrero había puesto a circular un libro titulado “Héroes y velloneras en el castillo del Cerro”, no pude imaginar ni determinar qué trata en esa obra, encasillada en el género novela, del que no soy aficionado.

Por tratarse de un titulo que interesa a todo sancristobero, dada la mención del cerro -lugar icónico en San Cristóbal por existir allí una edificación impresionante construida (y no usada)  en la Era de Trujillo- me interesé en averiguar sobre el contenido y las novedades que podría albergar.

Tuve entonces un encuentro fugaz con Arias Guerrero -de quien tengo constancia de que sabe escribir y pertenece a una familia conocida de lo que se llama “antiguo San Cristóbal- y lo sometí a un amplio cuestionario, tocando temas diversos.

La conversación, que arrojó luz sobre muchas cosas, discurrió así:

1.- Cuáles son tus orígenes familiares?

“Mis orígenes familiares se remontan entre 1940 al 1950 cuando mis padres banilejos, específicamente mi madre (Pilar) del poblado de Nizao y mi padre (Generoso apodado Barón) de la sección de Pizarrete, comenzaron un proyecto de vida y familia.  Por razones de trabajo mi padre se iba trasladando de provincia en provincia con la incipiente familia, hasta que llegó a San Cristóbal en los años cincuenta a realizar trabajos de canales de riego para la Hacienda Fundación y otros lugares cercanos propiedad del dictador Trujillo. Ya la familia iba creciendo llegando más hijos y  se fue haciendo grande allí y juramos por la bandera de la ciudad de San Cristóbal. Quedamos establecidos en esta ciudad para siempre, en donde no solo enterraron en nuestro patio los ombligos de nacimiento de una parte de los hijos, sino que enterrarán nuestros corazones cuando dejen de latir”.

2.- Qué escalones subiste en San Cristóbal?

“De entrada, debo decirte que todos los escalones que he subido, y los que he bajado también, han ocurrido viviendo en esta ciudad y ligados a mi pueblo de San Cristóbal, aun sea viviendo en la ciudad capital una parte de mi vida. Por qué digo esto, porque aun viviendo en la ciudad capital, me he trasladado constantemente a la ciudad de San Cristóbal por cualquier motivo o circunstancia, principalmente emocional. Sabemos la cercanía de la capital con San Cristóbal, que con el tiempo se ha convertido en una ciudad satélite de Santo Domingo, lo cual le ha hecho más mal que bien.  Pero, son muchas las veces que estando en Santo Domingo, cualquier día a cualquier hora digo ‘déjame llegar a San Cristóbal de un brinco’, y cuando vengo a ver en 20 minutos ya voy por Hatillo o Madre Vieja y así mismo retorno a cualquier hora.   Me gradué en el Politécnico Loyola jovencito con dieciocho años de edad y a partir de ahí todas mis actividades de trabajo profesional y estudios universitarios se concentraron en la ciudad capital de nuestro país y seguía viviendo en San Cristóbal.  Me gradué de ingeniero en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) viajando diariamente de San Cristóbal a la capital”.

3.- Cuándo y por qué te radicaste en Santo Domingo?

“Durante mi vida profesional activa llegue a un punto en que fue mejor quedarme viviendo en la capital en las cotidianidades del quehacer diario, y a partir de ahí lo que hacía era viajar varias veces a la semana desde la capital a San Cristóbal a diferentes actividades culturales y sociales. El riesgo de manejar diariamente en una autopista es cada vez más peligroso y hay cambios en uno mismo frente a los riesgos que aquilatan y le dan más importancia a nuestra supervivencia y a la seguridad personal.  Aun así, seguía conectado emocionalmente y de manera entusiasta con actividades literarias y actividades sociales y comunitarias que tienen que ver con el desarrollo cultural de nuestro pueblo. Ya la mayor parte de mis actividades profesionales estaban concentradas en la capital.

Jesús Arias Guerrero

4.- ¿Como ves a tu lar nativo, en sentido general?

“Preocupante. No tanto por la falta de estructuras físicas adecuadas que soporten el enorme peso social, sino por el abuso del espacio de manera tan desorganizada e indiscriminada. En sentido general, veo una masa de gentes sin propósitos comunitarios ni de bien común. Que solo se mueve en función de las necesidades diarias, que son muchas. Esto ha conllevado el desarrollo y escudería de una delincuencia mayúscula que cada día crece en una envolvente en progresión geométrica.  Esto, unido a una falta de liderazgo político y social incapaz de encauzar y organizar las potencialidades positivas de una gran parte de la población, con prácticas anticuadas y antidemocráticas del pasado, hunde las posibilidades de organizarnos. Fíjate nada más, como las principales obras de infraestructura física siguen siendo las que fueron construidas hace 60 y 70 años, durante la dictadura, desde cuando había una población de no más de 30,000 almas.  No hay obras de infraestructura con visión de 50 años en adelante.  Sino obras con visión electoralista y clientelista de “vota por yo” en proyectos de la partidocracia. No veo ningún proyecto de nación en el que tenga poder en sus manos.  Fíjate nada más en esa tragedia de mediados de Agosto pasado en la explosión del mercado viejo, por prácticas ilegales y clientelar del uso del espacio, resultado, treinta y tantos muertos de hijos del pueblo, de esos que no cuentan en ningún proyecto particular de cada autoridad o dirigente”.

5.- Aunque resides en Santo Domingo desde hace mucho tiempo, ¿qué extrañas del San Cristóbal de tu niñez y juventud?

“Extraño los paseos y caminatas por toda la avenida Constitución, a pies o en coches tirados por caballos, subir al castillo del Cerro y sentarme en su entorno a contemplar la ciudad aldeana de San Cristóbal vista allá abajo en la distancia, los conciertos de la banda de música municipal los domingos por la noche y los jueves a la misma hora, las serenatas a las muchachas enamoradas en horas de madrugadas, las fiestas patronales sanas de los años 60s y 70s, con su palo encebao, las fiestas amenizadas por la banda latina en alguna calle cerrada de cualquier barrio como Villa Valdez o Los Novas, las fiestas amenizadas por la orquesta Santa Cecilia en el salón de caoba y espejos del hotel San Cristóbal, los juegos de los Buitres y los Caris en la cancha municipal y la magia de Isaac Puello, el mejor jugador de baloncesto; los juegos de beisbol amateur en el otrora estadio municipal y ver lanzar a Blas Guigni, a Julio Cesar Domínguez o a Elías Domínguez, los juegos de voleibol bien peleados entre Villa Valdez y el Parquecito con los remates de potencia de Telemaco y el arte de rematar de José López o la magia de los hermanos Cucho y Niño Ramírez. Extraño mucho la más grande obra que se haya hecho en nuestro país y en América Latina: el Instituto Politécnico Loyola. Es impresionante caminar por sus calles interiores y palpar con todos tus sentidos una verdadera ciudad estudiantil. Se me van a quedar más facetas y vivencias sociales de aquel San Cristóbal romántico y macondiano que construyó nuestras vidas”.

El autor es periodista

6.- ¿Qué antecedentes tienes en la literatura, en las artes y la cultura en general?

“Desde pequeño tuve inclinación por la poesía, porque me gustaba oír a mi padre declamar poemas a mi madre después de tomarse algunos tragos, delante de todos nosotros sus hijos. Eran versos repentistas surgidos de su imaginación, algunos, y otros que memorizaba de algún poeta famoso.  Y a mí me gustaba esto, nos causaba risas a todos.   Entonces, en la escuela y en cuanto privacidad tenía en mi casa, comenzaba a escribir algunos versos que luego pudiera declamar rompiendo la vergüenza escénica, momento que nunca llegaba.  Sentía un enorme miedo escénico. El temor a las burlas hizo que nunca rompiera el hielo.  Hasta un día en que Cucho Ramírez, mi profesor de Educación Física de la escuela intermedia, séptimo y octavo curso del Politécnico Loyola, me vio distraído de la clase y me encontró que estaba escribiendo algo en mi cuaderno; era un poema de contenido social, aunque en ese momento yo no sabía lo que era contenido social, se quedó leyendo y yo con mucha vergüenza y miedo a la vez, mientras él me decía regañándome que hablaríamos cuando termine la clase. Dije me jodí. Pues no ocurrió así, porque al final de la clase, cuando los demás se fueron, me dijo que yo estaba escribiendo algo muy revolucionario y más o menos me dijo muy severamente que yo estaba escribiendo algo muy bueno y que sería una gran cosa que me dedique a eso.  Eso hizo que perdiera la vergüenza y en lo adelante me acercara a mi profesora de español y literatura Guarina Renville a preguntarle y a mostrarle mis primeros poemas.  En lo adelante y de manera menos reservada, en la adolescencia y juventud lo fui haciendo parte de mi agenda diaria llegando a militar en círculos literarios y acercarme a grandes escritores como Diógenes Valdez, Don Virgilio Diaz Grullón, hasta que me conquistaron los cuentos de Bosch, Cortázar y Horacio Quiroga.  En esas lecturas insaciables y a insistencia de mi contertulio de bohemia Orlando Alcántara, conocí las profundidades de la poesía y los cuentos de Borges.  Entonces, un día en que le mostré unos cuentos míos a Diógenes Valdez, me dijo cuando los leyó: ‘Jesús, hay que atreverse, eso es lo que tienes que hacer, escribir todo lo que se te ocurra’.  En esos tiempos de los ochenta y noventa antes de que terminara el siglo veinte, fui un gestor cultural en mi pueblo de San Cristóbal llegando a fundar la Casa De La Cultura junto con Marcial Báez, Roberto Mojica, Blanquita Kais Barinas, Nelson Medina (Milito), Teodosio Brito (Basilio), Tomás Espinal, Odalis Pérez, y otros”.

7.- Habías producido alguna obra antes?

Dos libros de cuentos y esta novela que acabo de publicar.  Porque primero yo soy cuentista. Escribí un primer libro de cuentos “Soledad perfectamente sola”, el cual fue premiado con un voto de reconocimiento en diciembre de 1998 en el concurso anual de los diferentes géneros literarios que auspiciaba la Secretaria de Estado de Educación Bellas Artes y Cultos.  Luego puse a circular en 2003 el libro de cuentos “Mi otra mitad en el espejo”.

Ingeniero electromecánico. 62 años

8.- En qué consiste el libro “Héroes y velloneras en el castillo del Cerro”?

“Es una novela testimonial con ribetes de novela histórica que abarca nuestra historia más reciente correspondiente a los periodos comprendidos entre mediados del siglo pasado hasta nuestra época actual.  Nuestra historia posmoderna ha sido muy imbricada de hechos y construcciones evolutivas de dominicanidad y su mayor definición y consolidación ha sido la línea de referencia que dividió nuestra historia en dos: antes y después de la dictadura de Trujillo.  Corrupción política, Militarismos y golpes de Estado, una guerra civil como la de abril del mil novecientos sesenta y cinco que se convirtió en una guerra patriótica en el punto más crítico de la guerra fría del plano de la geopolítica y que definió políticamente a Latinoamérica. Sus personajes y escenarios son los mismos que adornan la realidad y cotidianidad donde están presentes todos los espacios en que sobrevive y agoniza el pueblo dominicano y sobre la cual se define.  La frontera dominico-haitiana y el poblado de Restauración, la ciudad y provincia de San Cristóbal y su misterioso castillo del Cerro, los barrios de Villa Francisca y Villa Consuelo de la capital con sus mercados de frutas, viandas, víveres y toda la manufactura de nuestra cultura dominicana, el bar de Las Cayenas y sus boleros vestidos de velloneras.  Realidades urbanas barriales y ruralismo remotos con el conflicto de El Carretón de las afueras de la ciudad de Bani, de donde salen sus principales personajes”.

9.- Qué recomendaciones haces para mejorar las actividades culturales en San Cristóbal?

“Lo primero que debo decir es que tenemos en San Cristóbal una vida social totalmente diferente de la de hace cincuenta y sesenta años atrás.  Es cierto que la cultura nuestra sigue pesando mucho en nuestro quehacer, pero no debemos mantenernos haciendo lo mismo.  Hay una realidad fuerte y es que los barrios son más determinantes en el desarrollo comunitario que el casco urbano que hoy en día es el centro de la ciudad. El grueso de nuestra población está en los barrios.   Por lo tanto, las actividades culturales hay que llevarlas a los barrios y sectores urbanizados.  No hacerlas en el centro de la ciudad para que los barrios salgan a verlas y a disfrutarlas.  Este es un concepto atrasado de difusión cultural.  Hay que integrar los barrios en su mismo territorio o espacio, adecuando áreas verdes o deportivas y nombrando activistas culturales que pertenezcan y vivan en sus barrios y tengan condiciones de liderazgo en ellos.  Todo esto supervisados por el ayuntamiento y entidades culturales como La Casa de la Cultura”.

10.- Actualmente a que te dedicas?

“Aparte de escribir constantemente y a diario, sigo dedicándome a mi profesión de Ingeniero Electromecánico tanto en Florida, Estados Unidos,  como en mi país República Dominicana.  Intento un estilo de vida que enriquezca la vida social y política vernácula que me ha tocado vivir en toda mi existencia. Me mantengo en contacto con la diáspora en el Sur de la Florida, ya sea en Miami u otras ciudades cercanas y comparto diariamente con una diversidad hispanoamericana de una riqueza cultural enorme conformando un hibrido cultural bastante interesante”.

josepimentelmunoz@hotmail.com

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William
William
7 meses hace

Vamos a poner en práctica esas sugerencias

Belanche
Belanche
1 Año hace

Más allá de implentar la excelente sugerencia del ingeniero y escritor sancristobalence de llevar cultura y conocimientos a los barrios,desarrollo,las presentes y futuras autoridades de San Cristóbal,deben tomar en cuenta,la gran cantidad de habitante que hoy viven en cabecera de provincia,hay que construir locales,edificios más grandes ,cómodos,duraderos y seguros en lugares propicios.En el centro del pueblo ya no se puede ni caminar.

Maximo Sanchez
Maximo Sanchez
1 Año hace

Esa es nuestra disyuntiva en los paises de escaso desarrollo como el nuestro; tenemos que optar por una carrera técnica que, nos permita llevar el pan a la mesa, y luego pensar en nuestras vocaciones e inclinaciones personales. Don Jesús Arias Guerrero, no es el primer ingeniero que, pueda dejar salir desde su ser un talentoso escritor o artista.

CAÑÁ HONDA SOUND MACHINE
CAÑÁ HONDA SOUND MACHINE
1 Año hace

Excelente,mucha facilidad para comunicarse del ingeniero y escritor.
Su idea de llevarles cultura a los barrios es buena y ha de tomarse en cuenta y ponerse en práctica, así es que se contribuye con tu pueblo,aportándole ideas que beneficien sus presentes y futuras generaciones.
Quienes ignoren o se nieguen a poner esa idea que beneficie el crecimiento cultural de los barrios en práctica, serían mezquinos.