En verdad hay pocos lectores

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El autor es educador. Reside en Santo Domingo

POR FRANCIS ANTONIO LORA RAMÍREZ

El acto de leer se asume provechoso siempre y cuando los lectores, como tales, puedan descodificar adecuadamente el texto, esto es: entenderlo en todas sus partes (o contextos) e interpretarlo igualmente de forma consciente y coherente.

A partir de lo dicho, estaremos, entonces, hablando: de comprensión lectora, competencia comunicativa, y hasta de aprendizaje significativo. Condiciones imprescindibles, a mi juicio, con las que toda persona que ingrese al mundo de los libros, y la lectura…, debe tener, para que la puedan contar entre “los pocos lectores”.

En cuanto respecta, hay quienes dan por sentado, que todo el que toma un libro y pasa la vista entre sus páginas, ese lee. Sin embargo, la RAE, dice que es, sobre todo: “comprender el sentido de cualquier tipo de representación gráfica”. Y cita varios ejemplos: “leer la hora, una partitura, un plano”, o texto. ¡Es un tanto complejo, pero se consigue!

Otros aseguran, entre ellos, “los seudo intelectuales”, quienes aseveran que hay muchos lectores, por el hecho de contabilizar muchos estudiantes que compran libros. Pero la verdad es que no todo el que compra libros, lee. Muchos son, pues, los que los compran, solo para usarlos, como: monederos, portarretratos, floreros, cubre faltas, en: mesitas de centro, vitrinas, escritorios y/o para exhibirlos como trofeos, en repisas. ¡Cursilerías!

No por demás en nuestra querida “Feria Internacional del Libro de Santo Domingo” (desde sus orígenes), se ha denunciado que los puestos de comidas “malsanas” han superado, y con creces, las casetas de los libros. Esto revela que el móvil de la gente ir a la feria (en su mayoría), es la comida. ¡Los libros son el pretexto para salir, no más que a caminar y a cherchar…!  !Zafa!

Esto, además, se puede apreciar (si lo antes dicho no les bastara), en muchos de los estudiantes de nuevos ingresos, a las universidades. Pues la mala calidad de esos “lectores, con los que se dice contar, da mucho de qué hablar”, cuyas deficiencias (según el informe de las pruebas PISA de 2018), en lectura, análisis, comprensión e interpretación de textos, son muy marcadas y vergonzantes, cuyos estudiantes y/o lectores, no logran ni siquiera alcanzar el nivel 2, siendo el nivel 6 considerado de excelencia.

A la hora de estos leer, no solo machacan ni atrofian: palabras, frases, conceptos, etc., sino que además de comerse muchas letras (o fonemas) acaban, al “interpretar el texto per se”, como si fuera poco, con las reglas de: acentuación, entonación, concordancia, el léxico, y todo el idioma castellano.

¿Acaso le ha echado, usted que me lee, un ojo a las cajas de comentarios de los periódicos digitales? Las faltas ortográficas, en la gran mayoría de eso “lectores”, saltan a la vista, ante el primer asomo, como ovejas por los vallados…, contándose, entre los que dejan sus comentarios, “muchos galanes”, tanto de la vida privada, como pública.

Si en verdad hay tantos lectores como se dice: ¿A qué se debe que muchas de nuestras librerías hayan desaparecido? Quizás haya alguien que piense que esto pasa por amor al arte… ¡Pues no, y no!

Dentro de las variables por la que estos negocios suelen declararse en bancarrotas; y verse obligados a cerrar sus puertas, está:  el asunto financiero y/o económico. Los libros no tienen salida, no se venden, pues entonces es obvio que no habrá negocio.

Los libros, en cuanto concierne, son el producto tanto del arte, como del talento de quienes los crean, así como de quienes los reproducen y venden, codificados en los diversos géneros, a saber: poesía, cuento, novela, ensayo, etc., los cuales tienen un valor tanto cualitativo como cuantitativo. Como dicen los muchachos del barrio, con ironía: ¡casi nada!

A los que quieran corroborar mi tesis de que en verdad hay pocos lectores, les dejo abierta la invitación a inquirir, discretamente, sobre el asunto (dos o tres horas), en los barrios populares de nuestra querida Patria.

Allí no solo verán cuantos son…, sino, también, la cruda realidad que tanto lastima a los ciudadanos, especialmente a “los lectores que tienen la voluntad, pero no la posibilidad de ni siquiera contar con un aparatito con internet” …

Estos lectores leen solo lo que les llega a las manos: los textos escolares de mala muerte, que les facilita la escuela. A ver si con ello les da en seguir sustentando con frías estadísticas, el viejo y absurdo sofisma de que “el papel lo aguanta todo”.

Concluyo, refiriendo dos versos, de un poema del Nobel de Literatura (1971), Pablo Neruda, chileno, intitulado: “No tan alto”, los cuales nos instan a no solo conformarnos con las teorías de las cosas, sino a interesarnos también en conocer cómo son físicamente, y lo que realmente representan. Dice el poeta: “De cuando en cuando y a lo lejos/ hay que darse un baño de tumba”. 

fancislora3@gmail.com

JPM

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Carias
Carias
1 mes hace

Excelente comentario de opinión por el profesor Lora Ramírez. Lamentablemente en muestro país nunca se a trabajado para incentivaro crear habito de lecturas en nuestros niños y niñas, que son la base del futuro. Es desde las escuelas que tenemos que trabajar para incentivar la lectura, y continuar en casa , no como una forma de demostrar al profesor que ya sabemos leer, esta para ampliar conocimientos e interpretar escritos diferentes

JOSE BEATO
JOSE BEATO
1 mes hace

Profesor,, esa es la triste realidad,, QUE COMENTARIO,, TAN REAL,, Que dios?lo proteja as usted y familia,, profesor,, sea la realidad de la educacion del pais le jurado..

Arturo Espaillat@Navajita
Arturo Espaillat@Navajita
1 mes hace

Excelente análisis del profesor Lora Ramírez. En verdad, nuestra sociedad va en decadencia, debido a la mala calidad educativa y de instrucción magisterial en nuestras escuelas. Por lo tanto, deberíamos detener la involución social en nuestros barrios, ya que el PLD fue un partido que le hizo mucho daño a la educación nacional, y han contribuido mucho a dicha involución, pues es un modo de dominar a las masas.