POR FELIX REYES
En días recientes la reconocida analista política Rosario Espinal escribió un artículo que termina afirmando de modo concluyente que los resultados de las pasadas elecciones municipales expresan una rebelión de la clase media al gobierno del presidente Medina.
La constatación de este hecho y sus esperadas derivaciones ha generado un estado de embelesamiento en muchos integrantes y partidarios de la principal fuerza de oposición ante lo que perciben es la inminencia del cambio político, tanto a nivel del poder ejecutivo como congresual.
Negarse a reconocer lo que sugiere la referida politóloga, en el sentido de que en el país se manifiestan tendencias favorables a que se abra el umbral del cambio, es asumir una actitud negacionista, la cual es una de las formas en que se expresa el pensamiento que confunde los propios deseos con la realidad.
Los resultados electorales mencionados mostraron claramente la poca efectividad del discurso gobiernista, que se ha basado principalmente en poner de relieve su manejo acertado de la economía y en la aplicación de políticas sociales que se han traducido en una reducción significativa de los niveles de pobreza. A contrapelo de ese discurso, basado en estadísticas avaladas por organismos internacionales, la mayoría de la población, sobre todo en las zonas urbanas, mostró una mayor receptividad al discurso opositor, dirigido a despertar sentimientos de indignación.
Refuerza la percepción sobre estas tendencias favorables al cambio, el hecho de que a diario se observen abandonos del barco oficialistas por parte de figuras que antes le apoyaron y la observación del acercamiento de arribistas y oportunistas al sector político que se cree estará al frente del Estado. Es conocido y está implícito en el mismo término que la persona oportunista tiene bien desarrollado el sentido de la oportunidad y no emplea vanamente tiempo y recursos en causas y proyectos que tienen escasas posibilidades de ser exitosas.
Ahora bien, como nos enseñan experiencias de otros países, las tendencias que se manifiestan en un determinado momento no necesariamente significan que las mismas serán irreversibles. En Estados Unidos, varios días antes de las elecciones del 2016 parecía inevitable el triunfo de Hillary Clinton, y más recientemente Bernie Sanders lucía recorrer un camino sin tropiezo hacia la nominación del Partido Demócrata. Es conocido el curso que tomaron esos eventos, por lo que sobra añadir comentarios.
La situación creada por el coronavirus y la percepción generalizada sobre una acertada respuesta dada por el gobierno del presidente Medina ante lo que se percibe como una grave amenaza al bienestar colectivo, puede tener efectos imprevistos por los actores políticos. No se debe olvidar que el sector oficialista puede “vender” de manera efectiva que tiene más capacidad para enfrentar un peligro existencial, como el coronavirus, no vivido por esta ni anteriores generaciones.
Aunque a muchos parecerá contraproducente el aprovechamiento político de la actual coyuntura, tanto por el gobierno como por la principal fuerza de oposición, puede darse por seguro que no podrá evitarse, dado el hecho de encontrarnos en medio de una campaña electoral en la que se enfrentan intereses, no solo económicos, muy marcados y donde se manifiestan niveles de pasión política que lindan lo irracional .
En efecto, mientras la oposición podría sacar capital político de los errores que cometa el gobierno, este podrá beneficiarse políticamente de que la población perciba que, debido a su intervención, se evitaron daños peores.
La conclusion de este escrito es que ante el temor colectivo ante las amenazas para la salud y la incertidumbre frente a una casi segura recesión mundial, los temas económicos y de eficiencia de las políticas públicas pasan a un primer lugar en las preocupaciones de la población.
De esa manera, de frente a lo que hasta ahora ha sido un eficaz mensaje de la oposición incentivando la indignación ciudadana y preconizando el cambio, el candidato oficialista puede contrarrestarlo con el mensaje de que poner la dirección del país en personas inexpertas es como tomar el “cool aid “ para un suicidio colectivo.
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Ortega y Gasset: la libertad y sus límites
Cristopher Sánchez se convierte en primer ganador 15 juegos GL
Pide evaluación transparente a jueces aspiran a las altas cortes
Meta RD 2036 y pobreza extrema
La FIFA y el Mundial 2026 (1 de 2)
La inteligencia artificial y RD
Delfines del Este hace historia en el fútbol dominicano
En NY merecemos un buen cónsul, no un «cohete explotao»
Caracas da primer paso para ser sede Centroamericanos en 2030
Indefinido el panorama político al 2028 (OPINION)

