WASHINGTON.- Donald Trump no cesa en la política más agresiva contra los inmigrantes dentro de Estados Unidos en la historia moderna. Por el contrario, la aumenta.
Su nuevo plan se centra en la revocación de visas de no inmigrante, en concreto visas de negocios y turismo, de personas que han solicitado o están solicitando asilo en el país.
«Estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes de corta duración, pero que luego solicitan asilo para quedarse permanentemente», declaró el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
¿A QUIÉNES APUNTARÍA Y CUÁNTOS SERÍAN AFECTADOS?
El Departamento de Estado espera revocar las visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 cuyos titulares hayan solicitado asilo o estén solicitándolo.
Las visas B1 se emiten generalmente para viajes de negocios y las B2 para turismo, visitas familiares o atención médica.
A los solicitantes actuales de esos dos tipos de visado se les pide que confirmen que no solicitarán asilo en Estados Unidos y que demuestren su intención de regresar a sus países de origen.
Si bien el Gobierno no especificó la cantidad de visados que planea revocar, al señalar «que el proceso es continuo», fuentes citadas por la agencia AP, incluidos dos documentos del Departamento de Estado y dos funcionarios estadounidenses, cifraron en hasta 200.000 el número de extranjeros cuyas visas la Administración Trump espera derogar.
De concretarse, se trataría de la mayor revocación masiva de visas en la historia de Estados Unidos.
En una publicación en redes sociales el lunes 24 de agosto, el subsecretario de Estado Christopher Landau criticó a quienes, según él, intentan usar visas de turista y de negocios para ingresar a Estados Unidos y luego solicitar asilo.
«La gente en Estados Unidos y en todo el mundo está harta de las solicitudes de asilo fraudulentas (…) El asilo no debería ser una laguna legal para eludir la ley de inmigración», escribió Landau en X.
¿GENERARÁN DEPORTACIONES INMEDIATAS?
Las revocaciones no necesariamente resultarían en una deportación inmediata, según funcionarios estadounidenses. La mayoría de aquellos con casos de asilo actualmente pendientes serían reclasificados, pero perderían su estatus de viajeros de negocios o turismo, de acuerdo con las mismas fuentes, quienes hablaron bajo condición de anonimato debido a que las revocaciones aún no son definitivas.
A menos que se presenten impugnaciones o se modifique la decisión, se espera que el Departamento de Estado anuncie la revocación en las próximas semanas.
De ser ratificada, la medida se ejecutará en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional.
Landau insistió en que el sistema de inmigración estadounidense «lleva mucho tiempo saturado de solicitudes de asilo frívolas».

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