Por SERVIO PEREZ
La amenaza a la soberanía dominicana se ha convertido en una narrativa dominante en la sociedad quisqueyana ya que presenta a Haití como un peligro constante, avivando el miedo a la pérdida de la soberanía nacional.
No es un secreto para nadie que el sistema político representativo facilita la infiltración haitiana en el gobierno, poniendo en riesgo la identidad dominicana.
La punta de lanza de la Constitución haitiana radica en que ésta considera como haitianos a todos sus descendientes, sin importar el lugar de nacimiento.
Sin lugar a dudas lo anterior genera la preocupación de que, con el tiempo, los hijos de haitianos nacidos en República Dominicana puedan acceder a la presidencia, fusionando las dos naciones.
No es utópico proponer la Participación Directa como solución alternativa a la representación, ya que ésta elimina los partidos políticos y cargos electivos, convirtiendo a todos los ciudadanos en legisladores veedores del nuevo estado.
En este sistema, los hijos de haitianos no tendrían poder político, ya que solo podrían proponer ideas para ser refrendadas en referéndums.


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