El calambre, fenómeno esencialmente eléctrico

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El autor es doctor en ciencias químicas. Reside en Santiago de los Caballeros.

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El diccionario de la lengua española proporciona tres definiciones para la palabra calambre. La primera se refiere a una contracción muscular involuntaria, dolorosa y de duración corta. La segunda expresa que se trata de una sacudida producida por una descarga eléctrica de baja intensidad.

Desde un punto de vista médico y científico, al calambre se le suele llamar “espasmo muscular doloroso” o “crampo muscular”.

En todos los casos se debe entender que el calambre implica un fenómeno físico eléctrico que se ve afectado por las reacciones químicas que son necesarias para mantener la vida (metabolismo).

Para comprender el origen de un calambre, es indispensable saber que el cerebro controla todo el cuerpo mediante señales eléctricas. A diferencia de un cable de cobre (conductividad metálica) por el que fluyen electrones libres, la conducción eléctrica en los seres vivos es exclusivamente iónica. Ocurre a través del movimiento de átomos con carga eléctrica (electrolitos) disueltos en el agua que está dentro y fuera de las células que forman nuestros tejidos.

Ni las partículas de electrones libres, ni las sustancias orgánicas aisladas, ni mucho menos microorganismos como virus o bacterias, participan en la conducción eléctrica en el cuerpo. Vale decir que en la actualidad se conocen más de 7 formas de conducción eléctrica.

Así que, hay que tener claro que los electrolitos son los principales responsables involucrados en la corriente que provoca la contracción o relajación de los músculos. Recuérdese que cuando hablamos de electrolitos nos referimos esencialmente al sodio, potasio, calcio y magnesio.

Cuando la cantidad de estos átomos cargados eléctricamente (iones) disminuye bruscamente (por ejemplo, debido a pérdidas de agua derivadas de diarreas, vómitos repetidos o mucha sudoración) la membrana de las células que están en los músculos pierde su estabilidad electroquímica.

Orígenes

Esta inestabilidad en la transmisión eléctrica provoca que se produzcan descargas eléctricas desordenadas y descontroladas, dejando al músculo atascado en un estado de contracción sostenida, que es lo que se llama calambre.

De aquí que para evitar los calambres en personas sanas hay que mantenerse debidamente hidratados. Además, es común “acalambrarse” cuando se asumen posturas incómodas en la que literalmente hay una reducción significativa en el flujo de sangre, lo cual disminuye el oxígeno y otras sustancias que llegan a los músculos (isquemia).

Al final, la isquemia junto a la reducción de la conductividad eléctrica es lo que explica porque al dormir sobre el antebrazo, en ocasiones, al despertar, este miembro del cuerpo no responde a las órdenes del cerebro debido a que está parcialmente cortada la conductividad eléctrica.

Otro aspecto más complejo se deriva de procesos metabólicos que se han ido conociendo a través de la ciencia. A nivel molecular, el proceso de contracción muscular depende de la interacción directa entre el calcio y el magnesio. El calcio libera el mecanismo para que las fibras musculares se acoplen y se contraigan. El magnesio interviene para desplazar al calcio y permitir que la fibra vuelva a relajarse.

Sin embargo, para que estos minerales (iones) desempeñen su función metabólica adecuadamente, requieren de la vitamina D. Esta vitamina acelera las reacciones químicas de la vida (catalizador metabólico) y es una sustancia clave para controlar la absorción intestinal del calcio y mantener sus niveles adecuados en la sangre.

Una deficiencia de vitamina D compromete el aporte celular de calcio, alterando la relación calcio-magnesio y desencadenando procesos donde el músculo pierde su capacidad de relajación, dando lugar a calambres frecuentes y fuertes dolores musculares.

Nótese que, en el enfoque médico podría pensarse erróneamente en administrar calcio y magnesio (electrolitos) para mejorar la conductividad y así evitar el calambre. No obstante, en la realidad lo que se debería hacer es facilitar el metabolismo natural recetando vitamina D. En todos los casos, lo correcto es hacer un análisis químico previo para determinar cuál o cuáles son las sustancias que están en deficiencia.

En síntesis, la sensación de que un calambre se siente como un “corrientazo” está muy cerca de la realidad ya que este fenómeno esencialmente eléctrico.

jpm-am

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3ra Tanda
3ra Tanda
39 minutos hace

Muy agradecido Don Humberto,en hora buena,estoy atravesando por esa situación que describe.Gracia por su ilustración y recomendación.
Dios lo bendiga siempre junto a todos sus seres queridos y su bello país,que es el mío.