Nueva York está perdiendo a los dominicanos. Los números lo confirman: 30,000 menos en cinco años. Pero más allá de la estadística, se está perdiendo el alma de Washington Heights, el merengue de Dyckman, las frituras de la 207, la bandera que colgaba en cada bodega. Nos estamos yendo. Y la ciudad ni lo nota.
Nos expulsó el alquiler, no el sueño
Nadie se va de Nueva York porque quiere. Se va porque no puede pagar US$2,800 por un apartamento de dos cuartos con ratones incluidos.
El mismo edificio donde nuestros padres criaron tres hijos con un sueldo mínimo hoy es un “luxury building” con gimnasio.
El dominicano construyó esos barrios cuando nadie quería vivir ahí. Ahora que están de moda, nos toca irnos a Reading, a Allentown, a Orlando. Nos cambian por un Starbucks.
Perdemos poder donde más importa
En política, los números son poder. Con menos dominicanos en el Bronx y el Alto Manhattan, perdemos concejales, asambleístas, distritos, perdemos la capacidad de exigir escuelas bilingües, de defender a los bodegueros, de pelear por licencias de taxi.
Cada familia que se muda a Pensilvania es un voto menos en Nueva York. Y los políticos lo saben. Por eso no hacen nada para retenernos.
Se rompe la cadena
La diáspora dominicana en Nueva York no era solo gente, era una red. El primo que te conseguía trabajo, la vecina que cuidaba a tus hijos, el abogado que te resolvía los papeles, el médico que hablaba español. Esa red se está desarmando.
En Florida empezamos de cero, sin el colchón comunitario que nos salvó durante décadas. Ganamos una casa más barata, pero perdemos el barrio que nos hizo fuertes.
La ciudad será más pobre sin nosotros
Nueva York le debe a los dominicanos su cultura. Le dimos el mambo, la bachata en el tren, la bandera en el desfile, los peloteros, los restaurantes abiertos 24 horas. Le dimos mano de obra cuando nadie quería limpiar hospitales ni manejar taxis de noche.
Ahora que la ciudad se vende como “diversa”, deja ir a la comunidad latina más grande que tiene. Es un suicidio cultural disfrazado de gentrificación.
Esto no es nostalgia, es una alerta. Si el alcalde y la gobernadora quieren mantener a Nueva York como capital del mundo, tienen que mantenerla habitable para la gente que la levantó. Eso significa controlar alquileres, proteger a los pequeños negocios y dejar de tratar a El Bronx como un banco de terrenos para desarrolladores, porque un Nueva York sin dominicanos no es Nueva York. Es solo otro código postal caro con menos sazón, menos historia y menos vergüenza.


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Hay que dejar ese romanticismo en estos tiempos de inflación extrema que se vive en el mundo hay que migrar a lugares donde te ofrezcan mas economía en new york una habitación 1000. Y algo de dolares donde con 1,500 consigues una casa en pensilvania, y estas mas cómodo y tranquilo aunque ganes un poco menos esa es la realidad ..
Esa ha sido la historia de la ciudad de Nueva York. Antes de los dominicanos Washington Heights eran, griegos, irlandeses, refugiados judios, irlandeses, judios ashkenazis,en el siglo 20 solamente. Antes de ser Quisqueya Heights, era Astoria de Manthattan, Frankfurt on the Hudson. Comunidades llegan, y luego son reemplazadas por otras. ambos Washington Heights y la ciudad persisten en una nueva version
CORRECTO… NADA ES PARA SIEMPRE… LAS CIUDADES SON DINÁMICAS… LOS MOVIMIENTOS POBLACIONALES NO SE DETIENEN. LA GENTE BUSCA MEJORÍA, AVANCE, PROGRESO. YA NUEVA YORK DIO LO QUE IBA A DAR…ESE FENÓMENO DE ESCAPAR DE NY SE HA VENIDO DANDO DESDE LOS AÑOS 90. RECUERDO QUE FERMIN LUNA, EPD, SIEMPRE LO DECÍA EN SU PROGRAMA POR CABLE EN EL CANAL 35 DE MANHATTAN… NADIE LE HIZO CASO. 30 AÑOS DESPUÉS, YA VEN LOS RESULTADOS…