Las primarias del PLD, celebradas el 6 de octubre del año pasado, fueron denunciadas por el expresidente Leonel Fernández como un fraude.
Luego se llevaron a cabo las elecciones municipales del 16 de febrero y ellas fueron suspendidas por la JCE, debido a los problemas que se presentaron con el llamado «voto automatizado».
Esa situación insólita, es la causante de la crisis política que ha detonado todas las expresiones de protestas que hemos venido observando desde el fracaso de las elecciones municipales.
El presidente del PLD Temístocles Montás, en rueda de prensa el mismo día de las abortadas votaciones, acusó a la oposición del fracaso de las elecciones, señalando al candidato presidencial Luis Abinader de haber presionado a la JCE para que se suspenderián las mismas.
Sin embargo, el pueblo le dio una lectura diferente al fracaso mencionado. Para la gran mayoría de los dominicanos, el responsable del fracaso en cuestión, es el gobierno de Danilo Medina, a quien consideran que tenía interés en que las elecciones municipales no se realizaran.
Toda la oposición acusó al PLD y el Gobierno, de haber planificado el fraude que no pudo prosperar porque los equipos de votación enfrentaron fallas importantes.
Pero lo que más suspicacia levantó, fue el apresamiento de un coronel de la policía electoral y de un técnico de la empresa telefónica de Claro, sobre los cuales cayeron la sospecha de ser los autores del sabotaje a esos equipos.
De nuevo, el pueblo no cayó en la trampa de acreditar en la versión de las autoridades gubernamentales, por lo que el teatro político montado se desplomó en pocos días y a los sospechosos no se les instrumentalizó ninguna acusación formal.
Ahora bien, las manifestaciones populares, principalmente las que protagoniza la juventud en la Plaza de la Bandera de la capital del país, es la respuesta contundente a un gobierno y una JCE dócil, que son percibidos como quienes fueron los verdaderos autores del fracaso electoral.
Los hechos consumados, como la división del PLD y las elecciones municipales fallidas, constituyen los factores que determinarán la derrota de muchos candidatos peledeistas en las elecciones del próximo 15 de marzo y de su candidato presidencial, en las del 17 de mayo venidero.
La escogencia de la vicepresidente Margarita Cedeño para acompañar a Gonzalo Castillo en la boleta electoral del partido en el poder, no podrá impedir la derrota de un partido que ha gobernado República Dominicana por casi 16 años consecutivos.
La consigna «E pa’ fuera que van», y la expresión «se van», se escucha por doquiera en cualquier rincón del país. «Los cacerolazos», en ese sentido, son el sonido que está anunciando el rechazo de una gestión gubernamental y un partido que escogió el peor candidato de todos los precandidatos que mostraron su deseo de convertirse en el sustituto del presidente Danilo Medina.
Ni los recursos del Estado usados intensamente como nunca, ni la presencia activa de la vicepresidente de la República evitarán el voto de castigo de un pueblo cansado de ver como se atropella la democracia y la institucionalidad con arrogancia y desfachatez.


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