NUEVA YORK.- A algunos quizás no le caiga muy bien las acciones del doctor Yomare Polanco. Eso es normal entre figuras públicas; pero lo cierto es que son pocos los activistas dominicanos en Nueva York con una labor tan tesonera y beneficiosa a favor de su comunidad como la que él realiza.
No hay un evento, un acto de solidaridad o benevolencia hacia los suyos en la que no haga presencia y aporte recursos. Lo hemos podido ver trabajando de tú a tú, llenando furgones de alimentos y medicinas para enviarlos a su patria en momentos en que hemos tenido que enfrentar eventualidades como la pandemia del covid-19 y cada una de las innumerables veces que se ha tenido que salir en auxilio de los damnificados por los estragos que los exabruptos de la naturaleza han causado en nuestro país.
Es un altruista a carta cabal, un empresario exitoso, propietario de uno de los laboratorios de mayor elaboración de medicinas de las marcas más reconocidas y vendidas en los Estados Unidos.
Pero, quizás aupado por esa popularidad y vocación de servicio cometió el error, digo yo, de meterse, con todos los conocimientos adquiridos, en el campo político y aspirar en el 2020 a una diputación por el exterior en la circunscripción uno.
Digo un error, porque se olvidó que la política es un campo pantanoso, cargado de garroneros que al no poseer grandes virtudes se esconden en su lodo para desde allí tirar su dañina poción, tal serpiente venenosa, contra quienes por sus grandes virtudes brillan con luz propia.
Lo hizo por su partido, aquel a quien tanto ha aportado recursos y activismo, incluso cargó sobre sus hombros la campaña política del PLD en el área triestatal, pensando que, tal como se lo ha expresado su comunidad, recibiría el apoyo de sus dirigentes. Y vaya ironía, “le hicieron coca”.
Esta realidad lo obligó a denunciar el fraude. Dice tener las pruebas de que hubo secuestro de urnas, quema de las papeletas de 5,667 votantes, ruptura de la cadena de custodia y hasta malversación de $5 millones de dólares a los fondos electorales. Acusa a directivos de su partido, tanto en NY como en RD, y a miembros de la JCE.

Y no se ha quedado en palabras, ha depositado, junto a las pruebas que posee, sendas querellas tanto en los tribunales de República Dominicana como en los Estados Unidos.
Es un terreno movedizo en el que lo han dejado solo, y hoy, como forma de intimidarlo, manos oscuras lo amenazan de muerte, tanto él como a su familia.
Ya ha enfrentado algunos eventos desagradables y peligrosos sin explicaciones convincentes.
Por eso, aturdido, y consciente del peligro que enfrenta, decidió “tomarse un año sábatico”; salir de las calles y los medios y salvaguardarse en su vivienda y su empresa.
Decidió no exponerse tanto, cuidarse, como lo haría cualquier individuo que valore su vida y el bienestar de su familia.
Es lamentable, un activista de su estatura no debería verse en esa situación, pues es de los líderes que da la cara y que tanto necesita nuestro conglomerado.
A Yomare debemos valorarlo y cuidarlo; hacerle sentir que no está solo, que cuenta con la protección de su comunidad.
jpm-am


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