Barry Soetoro y su misil «perdido» en La Habana

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No tengo la menor duda en pensar que si el afamado escritor francés Charles Perrault,   conocido en el mundo de las letras por haberle dado existencia literaria a fábulas, cuentos y leyendas infantiles como «Caperucita Roja», «Pulgarcito», «Barba Azul», «Piel de asno», «La bella durmiente», «El gato con botas» etc., estuviera vivo (falleció en 1703), de seguro que su mayor fuente de inspiración para esa genialidad que tuvo para el entorno infantil, lo fuera la figura de Barry Soetoro (a) Barack Hussein Obama.

 

Razones para pensar así, es lo que más me sobran a juzgar por esta  nueva saga que ha salido a relucir en estos  días por medio de la prensa internacional, del gobierno del gracioso y siempre sonriente presidente populista-liberal de los Estados Unidos, Barry Soetoro,  el cual -como ya he sostenido en otros humildes aportes- vive dándole «sorpresas» al pueblo norteamericano y al mundo, por ser la nación que él encabeza, la de mayor trascendencia sobre la faz de la tierra.

 

Yo no sé cómo hubiese titulado Charles Perrault -en caso de haber estado vivo- esta «ingenuidad»,  e historia increíble  de la administración de Barry Soetoro, pero sin pretender usurpar  la genialidad de  Perrault, me he tomado la libertad de titular esta fábula infantil con ribetes políticos de la actual  administración del gobierno  de los Estados Unidos como: «El misil perdido y los dos lobos».

 

El misil perdido y los dos lobos

 

Para todo aquel que es -como lo soy yo- un apasionado de los temas político a nivel internacional y las diversas tramas y consecuencias que de ellos se derivan,  ha resultado verdaderamente traumático, difícil de entender y sumamente una historia infantil hecha realidad, lo publicado  recientemente en el periódico norteamericano The Wall Street Journal y reproducido por varios medios informativos internacionales, del «extravío o pérdida» de un misil moderno y de tecnología muy avanzada norteamericano, el cual fue enviado a España en el 2014 para unos ejercicios militares de la OTAN y de repente apareció -de manera increíble- en la «Isla Felicidad», o sea, la finca propiedad de  Fidel y Raúl Modesto Castro Ruz: Cuba.

 

Se trata de un misil aire-tierra Hellfire, hechos por la firma Lockhesd-Martin. Estos misiles pueden ser lanzados desde aviones o helicópteros y han sido modernizados de tal manera, que pueden también ser disparados desde drones, los cuales ya se han estado utilizando para atacar a grupos terroristas tanto en Yemén y Pakistán, así como  en Siria en contra del grupo  ISIS. Como se supone, dicha arma tiene una tecnología secreta, lo que representa un duro golpe a la seguridad de la nación y a la fabricación de armamentos  de los Estados Unidos.

 

Esta historia, más bien propia de la imaginación  novelesca del célebre escritor inglés Ian Lancaster Fleming, creador del héroe de ficción James Bond y sus conocidas obras llevadas al cine como: «Dr. No», «Casino Royale», «Goldfinger», «Octopussy», «El espías que me amó», etc., forma parte de una vergonzosa realidad bajo la égida del mandato de Barry Soetoro que,  como le dije anteriormente, ha ocurrido recientemente.

 

El referido misil salió del aeropuerto de Orlando (Florida) rumbo a la base naval de Rota (Cádiz-España), y fue utilizado para los ejercicios militares de la OTAN. Pero, la carga que lo contenía pasó por diversas empresas de transporte y donde se suponía, tenía  que haber sido enviado a Madrid y, de allí, enviado vía aérea a Frankfurt (Alemania), punto donde debía haber partido de regreso a  La Florida en otro avión.

 

Sin embargo, en la primera revisión del primer vuelo se notó la falta del misil. La pieza había sido transportada en camión a Frankfurt y, desde ese lugar, al aeropuerto Charles De Gaulle de París, Francia, usando el mismo medio de movilidad. Allí fue colocado (el misil) con otras cajas en un vuelo de Air France que, después se supo, tuvo como destino La Habana, Cuba, en donde, tan pronto llegó la carga fue confiscada por las autoridades cubanas.

 

La empresa fabricante Lockheed Martin,  posteriormente confirmó que el misil se encontraba en Cuba y así se lo notificó al Departamento de Estado, según las fuentes citadas por el diario The Wall Street Journal,  (Ver enlance): https://www.wsj.com/articles/missing-u-s-missile-shows-up-in-cuba-1452213667. Sostiene el indicado diario, que las autoridades «temen» que la tecnología de la que está dotado el misil pueda haber sido compartida con naciones como China, Rusia o Corea del Norte.

 

Sin querer queriendo

 

Esta  frase que escuchábamos decir del célebre personaje «El Chavo del Ocho», sería la más apropiada para uno darse una explicación de consuelo, ante esta extrema ridiculez y que nos refleja  el descuido imperdonable  del gobierno de Barry Soetoro en materia de seguridad y de una historia que bien pudiera escribirse en el libro «Aunque usted no lo crea» de Ripley. En consecuencia, es la razón por la que en lo particular me surgen varias inquietudes:

 

  1. a) Cómo es posible que un misil de esa índole se envíe como carga en aviones comerciales y no hubiese sido llevado en un avión militar de los Estados Unidos?

 

  1. b) Cómo puede explicar la administración de Barry Soetoro, que un organismo tan poderoso y sofisticado como la Central Intelligence Agency (CIA), haya ignorado durante un largo tiempo dónde estaba el misil y peor aún, le hayan perdido su rastro?

 

  1. c) Cómo explica Barry Soetoro, que nadando en esa circunstancia inadmisible y siendo la cabeza visible de una potencia militar como Estados Unidos y una nación de primer orden, al mismo tiempo  su gobierno   haga «negociaciones» graciosas a favor, precisamente, de un gobierno que se ha quedado de forma unilateral con una sofisticada arma que no le pertenece como es Cuba?

 

  1. d) Cómo le explica Soetoro al pueblo norteamericano, que dos ancianos dictadores de una tiranía languidecerte y de una nación paupérrima como lo es Cuba, se deje manipular y provocar de una manera tan soez, negándose durante todo un año a devolver el misil norteamericano?

 

De los hermanos del terror cubano, nunca se puede esperar un acto de decencia, de nobleza, de gratitud o de diplomacia. Todo cuanto ellos hacen, siempre es por una ventaja o con sacarle el máximo provecho que les puedan brindar cada coyuntura política. Estoy seguro que dicho misil ha sido estudiado minuciosamente, fotografiado y   averiguada su tecnología para usarlo como trueque o por paga ante los países ya citados, los cuales son  enemigos de los Estados Unidos o en su defecto, como chantaje para cualquier petición posterior, como lo hicieron con el viejo sinvergüenza, mal agradecido y descarado de Alan Phillips Gross.

 

Es innegable que la patria de Thomas Jefferson Randolph está desde hace casi ocho años carente de un verdadero liderazgo y pasando vergüenza bajo la égida de un traidor, un timorato y  un populista-liberal con el inefable propósito de minimizar la grandeza de esta nación como lo ha sido Barry Soetoro (a) Barack Hussein Obama.  Su triste y oscura labor no deja resquicio alguno en ese sentido.

 

Lejos lucen ya la época de resplandor y firmeza que exhibió siempre el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos Ronald Wilson Reagan. Ese firme mandatario que puso en sus cabales en 1986 al dictador y degenerado sexual Muamar Muhammad Abu-minyar el Gadafi, cuando este se quiso poner gracioso con la seguridad de los Estados Unidos y  Trípoli fue bombardeada y en uno de esos ataques murió una hija de Gadafi.

 

Fue la época en que la Casa Blanca estuvo habitada por hombres con pantalones y decisiones firmes; hoy en día las cosas son muy diferente: está ocupada por traidores  que lucen faldas escocesas y que han tenido  el descaro y el tupé de enviar a la República Dominicana como (embajador) a la Sra. James «Wally» Brewster junto a su «marido».

 

Cuantas verdades encierran la frase que una vez dijera el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre, cuando manifestó: «Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas».

 

Jpm

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