Lo que aplaudimos termina gobernándonos

Lo que aplaudimos termina gobernándonos
No siempre admiramos por complicidad. A veces admiramos porque estamos cansados, porque alguien expresa nuestra rabia o nos hace sentir escuchados, o porque confundimos “resolver” con servir. El cansancio puede explicar nuestra admiración. Pero no debe […] [...]