Recientemente algunas “agencias internacionales” y sus representantes en el país, auspiciados y financiados por la USAID, han establecido que en el territorio de la República Dominicana habitan actualmente unos 200,000 apatridas, es decir, personas a las cuales ningún Estado reconoce como sus nacionales, de conformidad con su legislación.
Para estas “Agencias” y ONGs, dedicadas a la defensa de los derechos humanos de los haitianos que se encuentran en territorio dominicano-los que viven en Haití no tienen derechos humanos- toda persona de ascendencia haitiana que no haya registrado su nacimiento en su país y se encuentre en territorio dominicano es un apartida. Los miles de niños, hijos de madres haitianas sin documentos, que vienen a dar a luz en nuestros hospitales, son considerados apatridas, sin importar que la constitución haitiana establece en su articulo 11: “Posee la nacionalidad haitiana de origen, todo individuo nacido de padre haitiano o de madre haitiana quienes, a su vez, hayan nacido haitianos y nunca hubieran renunciado a su nacionalidad desde el momento del nacimiento.”) y lo dispuesto por nuestra constitución en su articulo 18 “Nacionalidad. Son dominicanas y dominicanos: 1) Los hijos e hijas de madre o padre dominicanos; 2) Quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta Constitución; 3) Las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos e hijas de extranjeros miembros de legaciones diplomáticas y consulares, de extranjeros que se hallen en tránsito o residan ilegalmente en territorio dominicano.
En el fondo lo que persiguen estas “agencias” y sus representantes en el país es eliminar el derecho soberano que tiene el Estado dominicano de decidir quienes son sus nacionales, para lograr que se otorgue la nacionalidad dominicana a todas las personas de ascendencia haitiana nacida o no en territorio dominicano, sin importar el estatuto migratorio de estos o sus padres.
Fruto de las presiones que ejerce la Comunidad Internacional, la ausencia de una política migratoria clara y la irresponsabilidad y complicidad con la que ha actuado históricamente el Estado dominicano, que no ha tenido la voluntad política suficiente para aplicar sus normativas y los acuerdos sobre migración suscritos entre Republica Dominicana y Haití, hoy tenemos un gran desorden migratorio que no sabemos exactamente en que terminará.
Estos hechos, entre otros, han producido la desaparición de la frontera física y pronto desaparecerá lo que queda de la frontera jurídica, y habrá llegado el momento, para que la Comunidad Internacional deje, de manera total y definitiva, bajo la responsabilidad exclusiva de la República Dominicana, los problemas presentes y futuros de la sociedad haitiana, y entonces, cuando todo se haya consumado, nadie será responsable, pero será muy tarde, porque todos seremos apatridas, made in U.S.A.


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