Desde temprana edad, y mientras he caminado por la vida, vengo observando conductas y comportamientos de las personas; aun antes de aceptar al Señor Jesucristo como mi salvador y Dios; con la finalidad de ir formándome en la medida crecía.
Después de conocerlo, el modelo ha sido El, sin dudas; pero Dios en Su gracia común nos ha dado cristianos y no cristianos que usa para modelar buenas virtudes y son dignas de imitar, pues se corresponden con las virtudes del Señor.
Observaba y lo sigo haciendo, con referencia a algunas personas y digo: “Así quiero ser” y con referencia a otros: “No quiero ser así”.
Esas personas duras de boca, de tono bajo o alto pero ofensivo al hablar, los de quejas constantes, los de lamentos eternos, los que viven llorando miserias aun con buena posición económica, personas conflictivas y difíciles de tratar, los intransigentes, los dominantes, los eternos tristes de rostros entruñados y pesimistas de vocación.
Personas con malas costumbres y hábitos incómodos, los perfeccionistas, los siempre amonestadores, los que siempre tienen la razón, los oportunistas y vivos, los que gustan ser servidos y no servir, los avaros, los codiciosos insaciables, los egoístas, los aduladores, los chismosos, los simuladores e hipócritas, los manipuladores que siempre tienen una agenda oculta para lograr objetivos que de forma correcta no pueden, los faltos de sentido común, y un gran etc.
Esas personas las he observado desde muy temprana edad y me decía y sigo diciendo: “No quiero ser así”.
He vivido experiencias duras de malos tratos, opresiones, acosos y más, que me sirvieron para rechazar ese tipo de comportamiento y trato, para no asumirlo, para resistirlo y mucho menos repetirlo.
Desde temprana edad me propuse intencionalmente, y así he seguido y logrado en parte, no tener ese tipo de comportamiento indeseado.
Aunque puedo vivir con todos ellos y los respeto y hasta lo puedo llegar a querer, según su género y especie conductual y a la distancia prudente…porque a veces hay que tenerlos de “le ji to”.
Y así como he observado lo uno, así observaba lo otro; cuando veía en las personas un comportamiento diferente a los antes descritos, se me iban (todavía se me van) los ojos y decía: “Yo quiero ser así”.
Y con eso fuí formando en mi imaginario como he querido ser, cómo formar la familia, cómo criar los hijos, mi relación con los demás etc.
Cuando llego al evangelio y acepto a Jesús como mi Salvador y Dios, lo que observaba y tenía como opción (ser o no ser) se volvió obligación de cumplimiento y me confirmó que mis preferencias y gustos estaban correctos.
La Palabra de Dios nos dice clara y llanamente cómo debemos ser y cómo no debemos ser. Cómo comportarse y cómo no. A quien debemos imitar y porqué; nos da más, agrega la finalidad de tales virtudes, santidad moral y espiritual.
No he logrado ser todo lo que he querido ser, todo lo amable y cariñoso posible, todo lo accesible y abierto posible, todo lo alegre y gozoso posible, todo lo manso y humilde posible, todo lo servidor y dador posible, todo lo motivador y alentador posible, todo lo desinteresado y desprendido posible, todo lo pacificador y conciliador posible.
Todo lo perdonador y olvidadizo posible, pensar todo lo bueno posible. Estar siempre gozoso, dar gracias por todo, vivir con esperanzas y fe en Jesús lo más que pueda….y eso transmitirlo con pasión, sobriedad, más con sonrisa, dulzura y alegría a todos.
Ser lo más respetuoso y considerado posible, ser lo más Justo y equitativo posible.
Vivir lo más feliz posible, a pesar de las “restricciones que aplican” en la vida, y eso contagiarlo. En fin, seguir un largo etc. de buenas virtudes posibles.
No he logrado muchas cosas, pero he logrado lo más importante y es (a través de Jesucristo), “saber cómo no quiero ser”. Y a quien no quiero imitar.
No he logrado muchas cosas, pero he logrado lo más importante y es, “saber cómo quiero ser” y a quien quiero imitar.
La tendencia es clara e intencional hacia donde me dirijo en mi conducta y comportamiento cada día (con la estabilidad, subidas y caídas en mi condición terrícola débil, claro está) pero eso está resuelto, determinado y en desarrollo lo que quiero.
La proposición está dada, me he propuesto, siempre estar dispuesto a comenzar de nuevo, a revisarme, a reflexionar y cambiar de rumbo cuando tenga que hacerlo. Al arrepentimiento, pedir perdones, a la renovación, al reseteo para lograr virtudes conforme al Señor y a aquellos hombres y mujeres que también lo modelan…”Así quiero ser”.
Y no importa la edad, es constante rechazar lo malo y comenzar de nuevo. Es una constante luchar por no repetir lo malo, batallar para rechazar conductas aprendidas en ambientes que me pudieron haber dañado.
En desarrollo está mi aprendizaje para ser un viejo según Dios describe en su palabra. Ese aprendizaje implica luchas para lidiar conmigo mismo y con otros…pero los resultados van bien…creo yo…jaja
Para la gloria de Dios he hecho éste escrito, pues estoy seguro que ha sido Su gracia la que me ha conservado.
He aquí algunos ejemplos de lo que nos dice Dios:
“Estad siempre gozosos.
Orad sin cesar.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.No apaguéis al Espíritu.”. Tesalonicenses 5:16-19
“Haced todo sin murmuraciones y contiendas”. Filipenses 2:14
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Banreservas abre oficina en Centro Retención de Vehículos
Senadora pide Abinader quitar funcionarios, primero de Intrant
RD declara listo el escenario para Juegos Centroamericanos
RD: uno de los países donde más se juega
Dominicana presenta selección de béisbol para los JCC 2026
Bukele opta por la dictadura
PLD cuestiona declaratoria de “Hambre Cero” en Dominicana
A propósito del mundial de fútbol
Colombia goleó a Dominicana y lidera el polo masculino de JCC
Carteles en Dos Calles apuesta por la gráfica contemporánea


