Los que tenemos doble ciudadanía, estaremos sometidos siempre a cierta presión interior que nos obliga a mantener cautela cuando se trata de interpretar asuntos que, de alguna forma, implican a las dos naciones que hemos escogido como “nuestra patria”. Cuando la segunda ciudadanía, la adquirida por decisión propia, que en mi caso es la estadounidense, el asunto se complica un poco.
Y cuando digo “se complica un poco”, no es porque tengamos que decidir entre ir a la guerra contra una de las dos naciones, apoyando a la otra. No, seguro que no; ya la humanidad superó esos arcaicos dilemas. Si llegan esos difíciles, pero no imposibles momentos, de tomar partido ante ciertas disyuntivas, tenemos un recurso universal y aceptado en todos los tribunales del mundo moderno: hablar y razonar con la verdad.
Por eso, no temo a represalia alguna, ni tengo que esperar la respuesta del gobierno dominicano -aunque siempre lo hago- para responder la calificación que acaba de hacer el gobierno de USA sobre el peligro de la epidemia de COVID y la inseguridad ciudadana en las calles quisqueyanas. Sólo tengo que expresar mi opinión, apegada al estricto sentido de la objetividad. Y eso trataré de hacer; ustedes dirán si lo conseguí.
Primero
En USA hay cerca de 350 millones de habitantes, 73 millones han contraído el Covid (20.8%) y se registran 871 mil fallecidos, para un 1.2% de todos los afectados. En el estado de Nueva York, con 18 millones de habitantes y donde vivimos la mayoría de los dominicanos, han sufrido la enfermedad unos 4.7 millones (26%) y ha fallecido el 1.4% de ellos, o sea, 65,000 personas. En la ciudad de Nueva York, con 9.8 millones de residentes, se cuentan 2.2 millones de contagios (22%) y han fallecido unas 37,600 personas, para un 1.7% de todos contagiados.
Segundo
En Quisqueya hay alrededor de 12 millones de habitantes, incluidos los extranjeros y unos 544,000 ciudadanos se han infectado, (4.5%) de la población total; y entre todos los contagiados se han registrado 4,300 fatalidades, para un 0.8% de los afectados. De los que se han recuperado en RD no hablaremos pero, es muy seguro que resultan en una proporción mucho mas alta que los que pudieron volver sanos a casa en USA.
Tercero
En USA hay una tasa de desempleo que ronda el 4.0%, en el estado de Nueva York se registra un 6.5% y en la Gran Manzana un 8.3%. Según los “entendidos” que justifican la delincuencia en el desempleo y la exclusión, a esos males se deben el 75% de los delitos que se cometen aquí en un año pero, detallémoslos, solamente para ilustración: contra la propiedad privada (7.7 millones), robos (5.6 millones), crímenes y atracos violentos (1.64 millones), allanamientos de morada (1.3 millones), robos de vehículos (800,000 mil), violaciones (155,000 mil).
Cuarto
Siendo todo esto sólo un intento de comparar las dos sociedades y naciones a las que pertenezco y debo lealtad, los invito a hacer el único ejercicio que se puede justificar por sí mismo. Si la población de Quisqueya es 35 veces más pequeña que la de USA, por lógica, los delitos detallados más arriba deben ser también, 35 veces menos en RD.
Aplicando el mismo criterio, los números en USA sugieren que en RD se cometen cada día del año los siguientes delitos: 603 contra la propiedad privada; 438 robos; unos 128 crímenes y atracos violentos; 102 allanamientos de morada; 63 robos de vehículos y 12 violaciones. Ustedes amigos lectores, saben que eso es absolutamente falso.
Quinto
Los crímenes conexos con el tráfico y consumo de drogas, no los voy a mencionar, por no entrar en detalles desagradables. Porque todos sabemos que la demanda controla la oferta en la sociedad capitalista y si usted quiere comprar, siempre aparecerá quien esté dispuesto a vender. Aquí no se hace nada para controlar el consumo de drogas pero, si se penaliza el tráfico. Ahí es donde entramos nosotros en la ecuación, no se puede negar; pero, se advierte la injusticia o doble estándar por parte del gobierno de USA, en el abordaje de este agudo problema.
República Dominicana es un país subdesarrollado, que acusa grandes debilidades en el orden institucional y todos lo entendemos, pero, hemos sido aliados permanentes de Estado Unidos. De hecho, los mismos que nos opusimos a las intervenciones militares de 1916 y 1965, hemos llegado a estas tierras de esperanzas y hasta hemos izado su bandera, en señal de respeto y conciliación, los dos sentimientos más valederos para las generaciones venideras.
Y con la misma responsabilidad de tales actos, reivindicamos el derecho a disentir, con la verdad como estandarte, de algunas apreciaciones que sobre nuestro país de origen hace el Departamento de Estado. En los párrafos anteriores creo haber demostrado lo infundado del celo del Gobierno Americano y sus reservas respecto a la seguridad en las calles dominicanas y el manejo de la crisis sanitaria provocada por la epidemia de COVID.
Sin duda alguna, Quisqueya ha manejado la crisis con bastante presteza y gran dosis de “buena suerte”, aunque con menos recursos materiales pero, con profesionalidad competitiva de parte de nuestros médicos y técnicos en cualquier escenario mundial.
Y qué bueno que así haya sido, gracias a Dios.
Sobre la Seguridad Ciudadana, afirmamos sin rubor alguno que hoy día las calles dominicanas son más seguras que las de Nueva York, y ahí están los hechos.
¿Cuánto daño nos hará esta inmerecida calificación? No lo sabemos.
¡Por eso reiteramos el titular de este modesto trabajo!
¡Vivimos, seguiremos disparando!
jpm-am


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