Cuando veo a las mujeres luchando porque se aprueben las tres causales, me recuerda a los reclamos que libran las mujeres en contra de la violencia, por la equidad e igualdad de género, por salarios justos, en contra del tráfico humano. En este momento en pleno siglo 21, la mujer está luchando por el derecho a su maternidad, a que se respete su dignidad y su voluntad.
Aunque las mujeres son las que procrean, las leyes son hechas y aprobadas por los hombres, presionados por una sociedad hipócrita, rigurosa, atrasada, complaciente, con un alto nivel de fanatismo religioso, que es manipulado por las iglesias. Buscando códigos morales, que ellos no se aplican, enviando el mensaje de doble moral, haz lo que yo digo, no lo que yo hago.
También están los políticos, a los que en su mayoría, solo les interesa mantenerse “flotando”, la mayoría solo se preocupan por mantener su estatus y sus posiciones, no les interesa el bienestar de la mujer. Lo que se está haciendo con las mujeres es una falta de ética y transparencia, no se le está respetando su derecho.
Es aberrante, que en caso de violación o incesto, se le pida a una mujer que continue con su embarazo, o cuando en este no haya posibilidades de vida. Es penoso que la mujer esté tan desprotegida. En República Dominicana el embarazo en adolescentes, muchos por relaciones no consensuales, es una epidemia, una problemática de preocupación nacional.
El 22% de las mujeres de 12 a 19 años, han estado embarazadas. La taza es un 34%, más alta que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Las provincias con más proporción de embarazos de menores son Monseñor Nouel y María Trinidad Sánchez con un 35 y 32%, respectivamente.
Estas adolescentes, en muchos casos, pasan a ser madres solteras y vulnerables, con un nivel de educación bajo, sin entrenamiento para la vida, sin madurez física o emocional y sin edad para trabajar, lo que las hunde más en la pobreza. Sus hijos generalmente, son criados por las abuelas o familiares cercanos. Un ciclo que muchas veces se repite de generación en generación.
Es un acto de justicia, el respaldo y apoyo a las tres causales. 1. Cuando el embarazo, amenaza la vida de la niña o de la mujer. 2. Cuando el embarazo no tiene posibilidad de dar vida. 3. Cuando es resultado de violación o incesto.
El mundo es muy difícil, para ser indiferentes al dolor humano, las mujeres tienen todo el derecho de interrumpir un embarazo no deseado, un embarazo que ponga su vida en peligro y un embarazo que no va a prosperar. Imponer una ley que no defienda la vida de la mujer, es peligroso, irresponsable y es una violación a los derechos humanos.
JPM


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