Dean Acherson, ex secretario de Estado de USA, y consejero de cuatro presidentes de esta nación, expresó: “El gran error del hombre político es el ego. Mirar a los espejos distrae la atención de los problemas”.
Ahora, en momentos de coronavirus, ha sobrado el tiempo para reflexionar dándole giros a las ideas. Por eso, he llegado a la conclusión de que: la segunda vuelta electoral puede ser la primera, siempre y cuando se le ponga fin, entre el PLD y la Fuerza del Pueblo, a su pueril guerra de egos.
La historia política dominicana siempre fue y ha sido una guerra de egos, una permanente quebradura de pulsos, para demostrarle al contrario el, “¡yo puedo más que tú!”. Se ha peleado poco por ideologías o posiciones de principios. Las emociones y no la sabia razón han guiado cierto liderazgo, quizás por eso la vida lo pone a chocar con sus palabras como una tarándula atrapada en su propia telaraña.
En el fondo del discurso faltan argumentos y justificaciones válidas para la contienda. El pleito entre partidos se ha parecido a una jugada de gallos entre el “bolo” contra el “cola blanca”. Mientras cada bando puja y grita desde las vallas en la gallera. El progreso y la modernidad nos han sorprendido con la misma trama y atraso político, cual lienzo que presenta idéntico paisaje, pero el tiempo pasa.
La guerra entre los egos, en un determinado momento, ha dividido un mismo partido, llegando a disminuir los votos hasta perder elecciones. Ha sido la misma historia repetida. La película tan solo cambia de actores, aunque los escenarios del rodaje no varían. Siempre es copiado el libreto.
Leonel acaba de expresar que, cito: “Si clasificamos, como esperamos que vaya a ocurrir, entonces nosotros ganamos las elecciones, porque habrá una migración del voto peledeísta hacia la Fuerza del Pueblo inevitablemente, (…), si quedo en una posición favorable en las elecciones, recibiré el apoyo de las bases del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)”.
Entonces, digo yo, por qué no ahorrar esas energías y propiciar una cumbre entre sus seguidores y los de Danilo. Es decir, entre los dos generales de la Guerra de Egos, poniendo el orgullo personal debajo de sus pies y auspiciando un rencuentro de la real familia política de Juan Bosch.
Pienso, que si el criterio de Leonel es el citado, puede evitar esa segunda vuelta e iniciar un cónclave que permita ganar al PLD cómodamente en primera vuelta. Hay tiempo para dar un paso al frente, no importa de cuál de los dos egos sea la iniciativa.
Cuando las canas pesan, un error vale por dos y en la historia de un estadista lo que cuenta no es cómo comienza sino cómo termina. Y no solo las canas pesan, también los años en política tienen el valor de los resultados, aunque siempre cuando se pierde en la gallera es más fácil gritar “fraude”.
La sensatez es una virtud como predicó Baltasar Gracián en su libro “El arte de la prudencia”. No es posible seguir formando partidos por un “pique” o por cualquier “quítame esta paja”. Esa no fue la escuela de Bosch. Prudencia y sensatez, dos cualidades esenciales para el éxito político.


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