POR JOSE SENA
La pandemia provocada por el coronavirus continúa su luctuoso pelegrinar, asfixiando a más personas y su lúgubre epicentro mundial se encuentra ahora localizado en los Estados Unidos.
Hasta la fecha no han sido muy efectivas las medidas de control aplicadas por los sistemas sanitarios globales, dirigidas por Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Si bien es cierto que en Asia y Europa observamos una reducción gradual de fallecimientos y contagiados, no lo es menos quetambién continúan en esos continentes los infectados y las defunciones.
Esta indeseada situación demora el inicio de actividades económicas y sociales, porque lo más importante es la preservación de la vida humana, hasta que aparezca un medicamento que lo contrarreste o una vacuna inmunizante que nos proteja a todos.
El país más impactado por la pandemia será los Estados Unidos, quien la combate a su manera, pero independientemente del rumbo que tomen sus acciones para sobrevivir del peligro, afectará de una manera u otra a todos los países en los cinco continentes.
Los países latinoamericanos parecen que no serán el centro de esta enfermedad epidémica, aunque Brasil, México y Ecuador deben resguardarse con todas las medidas positivas que han ayudado a detenerla y mantenerla en rangos manejables de contagios y pérdidas humanas ocurridos en otros países afectados.
Las proyecciones económicas para Latinoamérica producto del malévolo microbio realizadas por el Banco Mundial son tétricamente negativas. Solo dos países, el primero Belice, por gran inversión en los hidrocarburos, y el segundo la República Dominicana, por sus yacimientos minerales, podrán contrarrestar sus efectos negativos a corto y mediano plazo, siempre y cuando se tomen las medidas correspondientes.
En esta entrega tratamos la segunda y última parte de la minería metálica, basado en la investigación científica o exploración que nos conducen a los hallazgos de yacimientos económicos, los cuales revelan la geológica continental enriquecida que sustenta la geografía nacional.
Tal y como es bien conocido por los estudiosos de la ciencia de la tierra, el proceso de emersión de la isla se produjo por unfenómenotectónico, el que generó suficiente energía para el deslizamiento de la placa norteamericana hasta encajarla por debajo de la placa caribeña.
Dentro de este proceso de hundimiento afloran erguidos los sistemas montañosos de las islas de Caribe, portando todos los elementos químicos que forman las rocas y minerales, dentro de diversas formaciones geológicas que están presentes en la corteza terrestre del país.
Es oportuno señalar que la producción de la industria minera o extractiva depende de los hallazgos económicos de la exploración geológica, cuyas probabilidades de éxito son de tan solode dos a tres por ciento en la minería metálica.
Esta realidad universal hace que los proyectos de investigación geológicas sean de alto riesgo económico, ya que en la gran mayoría de ellos, las concentraciones en las rocas son demasiado bajas para que sean rentables.
A pesar de esa realidad, cuando la geología de un país ha engendrado depósitos minerales de categoría mundial, como es el caso de la Republica Dominicana,los inversionistas mineros locales e internacionales toman el riesgo de seguir buscando minerales cerca de los yacimientos descubiertos o dentro de las formaciones geológicas potencialmente mineralizadas.
Es oportuno aclarar que las exploraciones se realizan fuera de los linderos de los parques nacionales, áreas protegidas, fuentes acuíferas y ciudades, como una muestra de respeto al medio ambiente que es ya norma universal obligatoria.
Como analogía para motivar el entendimiento, la investigación geológica en elpaís, usaremos el ejemplo de los estudios paleontológicos, que cuando encuentran un fósil en un lugar, siguen buscando alrededor del mismo para ver si encuentran más especies o su cementerio.
Cabe destacar que en el 2018 se invirtieron alrededor de doce mil millones de dólares (US$12, 000,000) para la exploracion minera en el mundo y la mayor inversión se realizo en Latino América, con tres mil trecientos sesenta mil millones (US$ 3, 360,000)de dólares,equivalentes al 28 por ciento de su monto total.
Esa importante inversión extranjera directa (IED) estuvo caracterizada por el tamaño de las empresas mineras, divididas en grandes con 49 por ciento, medianas con 18 por ciento y júnior con 33% por ciento del monto total, respectivamente.
Como hemos expresado antes, el futuro de la minería depende de la exploración que nos conduzca a nuevos yacimientos rentables tipo Pueblo Viejo, Cerro de Maimón, Loma Ortega y Romero.
Si bien es cierto que las probabilidades de encontrar otro Pueblo Viejo en el país son escasas, nada es descartable hasta que se estudien todas las opciones.
De igual forma, las posibilidades de encontrar otros yacimientos tipo Cerro de Maimón, Loma Ortegay Romero son abundantes por los importantes hallazgos reportados.
Las proyecciones futuras para nuevos yacimientos metálicos siguen siendo muy positivas para el país, hasta el punto de que algunos geólogos nacionales e internacionales, apuestan a que los futuros hallazgos podrían duplicar las reservas probadas auríferas existentes en el país, sin menospreciar los aumentos considerables en las minas para plata, cobre , zinc y ferro-níquel.
En el registro del catastro minero del país podemos encontrar que las concesiones de exploración minera sonmanejadas dentro de las tres categorías de las empresasmineras.
En este registro sobresalen las empresas minerasjuniors que con más frecuencia descubren los nuevos yacimientos rentables, las cuales dependen del volumen de las reservas y suelen ser vendidos a las medianas o a las grandes empresas mineras para su desarrollo industrial.
En la mayoría de los casos, el capital se obtiene a través de las bolsas de valores o fondos de inversiones de Australia, Canadá, Estados Unidos y Europa, que luego de convierten en InversiónExtranjera Directa con alta tecnología para descubrir más riquezas minerales en la República Dominicana.
Como se ha explicado en la primera parte de este trabajo y se valida en esta entrega, cualquier país del mundo desearía alojar dentro de sus fronteras las riquezas mineras con que cuenta nuestro país parar salir de la crisis sanitaria, social, económica y política que dejará el COVID-16.
Dentro de esta realidad, debemos manejar estos recursos no renovables pero sí transferibles, con estrictas responsabilidad y trasparencia estatal; con planes de manejo y adecuación ambiental que mitiguen los impactos ambientales, en paralelo con las actividades productivas, hasta concluir el plan de cierre minero; con estrategias para el desarrollo económico y social de las comunidades mineras; con un marco legal estable que garantice la seguridad jurídica y la entrega de los fondos, vía un fideicomiso a las provincias mineras.
Los beneficios de la minería deben ser justamente compartidos e invertidos, alejados de los gastos corrientes, sin dejar olvidadas a las futuras generaciones.
Para ellas, en donde estarán nuestros hijos y nietos, el Estado debe pensar en invertir parte de las exuberantes ganancias en un fondo de inversión (tipo Noruega, con las ganancias del petróleo del mar del norte) para que las futuras generaciones dominicanas también reciban beneficios.


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