POR LEUDDY L PERALTA ADAMES
Sin duda alguna una de las razones de la violencia de género es la dependencia económica de las mujeres de los que en el futuro de convierten en sus agresores, la dependencia que empieza siendo económica y que después se convierte en emocional hasta el punto que les da miedo denunciar lo que están viviendo, suele terminar de la manera que todos condenamos.
Ninguna cabeza cuerda está de acuerdo con esto, pero tampoco puede culpar a nadie en especial de un mal que crece en la unidad de base de la sociedad que es la familia, sin ser experto en el tema pienso que todos debemos hacer un esfuerzo por transformar esta realidad.
Cuando hablo de las cooperativas como alternativa de género, es planteando que cada junta de vecinos, que cada asociación de madres, que cada unidad social por mínima que sea se convierta en una cooperativa que puede ir desde Ahorros y Crédito hasta una cooperativa de trabajo, donde nuestras mujeres tengan la oportunidad de emprender ya sea de manera individual o colectiva logrando así la libertad económica que a su vez le dará independencia social.
En los 80s existían en cada pueblo un centro social denominado casino, donde se realizaban todas las actividades sociales, dichos centros pueden ser sustituidos por cooperativas comunitarias que fomenten el microcrédito, los pequeños negocios, donde las damas puedan llevar sus san para adquirir sus electrodomésticos, y como en el caso de las fruteras de Bani puedan comprar la materia prima en común para la elaboración del producto final, tenemos ejemplos similares en Azua, donde hay proyectos agrícolas y en conjunto preparan la tierra y tienen equipos y hasta procesan la producción.
Las cooperativas encabezadas por mujeres en nuestro país son muy poderosas, entre las que se destacan, la cooperativa de las enfermeras, en otro casos las que guían estas instituciones financieras sociales como gerente generales son mujeres, tal es el caso de coopseguros.
Propongo una alianza del ministerio de la Mujer que encabeza Janet Camilo, con los órganos de integración del sector cooperativo y el órgano regulador para que se fomente la creación y fortalecimiento de estas instituciones cuyo único fin será crearle libertad financiera de nuestras mujeres.
Las cooperativas se podrían convertir en esa respuesta que tanto buscamos para acabar con este mal social, en seno de estas se fomenta la educación, el empoderamiento social y lo no menos importante la independencia económica y laboral que se traduce en libertad.


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