Sin lugar a dudas que la Diplomacia sigue siendo la mejor manera de proteger los intereses nacionales, procurando una efectiva ejecución de la política exterior de los estados.
En tal sentido, debemos tener en cuenta que estamos viviendo en un mundo altamente interconectado en todas las formas posibles. Por lo tanto, la diplomacia se transforma y se redimensiona de una manera amplia, utilizando todas las herramientas que las tecnologías de la información y la comunicación ponen en sus manos.
Los estados seguirán siendo parte indispensable de este tablero internacional, pero es necesario incorporar aquellos nuevos actores multinacionales que plantean demandas y dan respuestas, en temas en donde las fronteras han dejado sus clases y delimitaciones, en donde sin importar razas, etnias y religión para dar pie a la Diplomacia Pública con el uso de las tecnologías y mecanismos innovadores de comunicación, como el internet, las redes sociales, twitter, etc.
Con la llamada Diplomacia Digital; utilizamos mecanismos para desarrollar y actualizar los canales de comunicación entre diplomáticos y el mundo entero, sin embargo, en este campo hay asuntos que por su naturaleza requieren una especial confidencialidad y otros por su carácter se debe exigir documentación original.
En lo que se refiere a la violación de la confiabilidad de las informaciones, pueden caer dentro de la tipificación de infracciones a la ley internacional o nacional, según el caso, e incluso podría traer sanción penal la infracción.
Sin embargo, puntualizaremos en el texto de Castelles (2009-:536) “La Diplomacia en nuestros dias esta frecuentemente ligada a los medios de comunicación, La Acción de Exterior del Estado, relegada al entorno de la relación entre elites, ha evolucionado en un mundo globalizado tras sufrir las consecuencias del mismo paradigma comunicacional..
Finalmente, es importante citar también a Haward Ciniotta, quien fue director de “Electronic Media” del departamento de Estado (State Department) de los Estados Unidos, quien sostiene: “A pesar del impacto persuasivo de las nuevos medios de comunicación, cualquier expectativa que se tenga de que estos puedan reemplazar a las negociaciones privadas e intercambios de todo tipo personal, significa no entender lo esencial del asunto. Es imposible concentrar acuerdos de gran envergadura en un “Electronic chat room” o en conferencias de prensa públicas.
A nuestro modo de ver, y dando punto final al tema, la Diplomacia Digital, es una realidad, pero a sabiendas que la diplomacia tradicional no perderá nunca su esencia, sin embargo, es un hecho de avance en este mundo globalizado, pero hay que tomar en cuenta que los Diplomáticos, Ministros, Periodistas y Ciudadanos emplean este ámbito para conseguir sus respectivos propósitos.
Esperanzados que el servicio exterior se aboque en invertir en capacidades y destinar recursos, antes de que sus miembros empiecen a tuitear , es recomendable diseñar una estrategia comunicacional y pensar como la Diplomacia Digital pueda entenderse y crear valor para la ciudadanía.


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