Denver (CO), 3 jul.- La ola de incendios forestales que asola hoy el oeste del país, sin paralelo en las últimas dos décadas, ha destruido al menos un centenar de viviendas, desplazado a miles de familias y contaminado el agua en el sur de Colorado.Las llamas destruyen un centenar de casas y desplazan a miles de personas
California, Colorado, Nuevo México y Utah, entre otros estados, combaten una treintena de incendios que en la primera mitad del año ya quemaron tantas hectáreas como las hectáreas quemadas por los incendios de 2017, un año considerado como «récord», según estadísticas del Centro Nacional Inter-Agencias contra Incendios (NIFC, en inglés), en Boise, Idaho.
En California, más de 2.100 bomberos y miembros de los servicios de emergencia trabajan para extinguir el incendio denominado County, que ha arrasado 28.300 hectáreas desde que se declaró el pasado sábado, solo está controlado al 5 % y ha afectado principalmente al condado de Yolo, situado al oeste de la ciudad de Sacramento.
Similar superficie ha asolado ya el incendio Springs, que desde el miércoles pasado ha quemado cerca de 32.000 hectáreas cerca de Fort Garland, en el sur de Colorado,
«La expansión del incendio Springs anoche fue significante, como lo había sido este lunes durante todo el día. El fuego se expandió en todas las direcciones y tenemos un amplio crecimiento en la zona al norte de la Carretera US160», dijo hoy en rueda de prensa Chris Zoller, jefe de operaciones de la zona Springs Norte del Incendio Springs, a cargo de más de 700 bomberos.
De hecho, 104 viviendas y otras estructuras ya han sido destruidas por este incendio y más de 2.000 familias fueron evacuadas. Además, la pequeña localidad de Cuchara (150 habitantes) podría ser evacuada hoy mismo en su totalidad si no se logra detener las llamas.
Zoller y su equipo se hicieron cargo de las operaciones este lunes y desde entonces se han dedicado a construir líneas de contención en el perímetro norte del incendio para «proteger estructuras», especialmente varias pequeñas localidades muy cercanas al incendio.
El NIFC anticipa que la combinación de altas temperaturas, prolongadas sequías, poca nieve y tormentas eléctricas hará que 2018 sea una temporada de incendios forestales «por encima del promedio o extrema».
Eso es exactamente lo que sucede en Colorado, donde se estima que en los primeros seis meses de 2018 se quemaron unas 80.000 hectáreas, cifra a la que en años anteriores sólo se llegaba en años completos.
De hecho, el incendio Springs y el 416, ambos sin todavía ser controlados en Colorado, ya figuran entre los diez más destructores en la historia del estado.
Sin embargo, la destrucción dista mucho de llegar a las más de 400.000 hectáreas quemadas en Colorado durante la temporada de incendios en 2002, pero si el incendio Springs sigue avanzando, las condiciones están dadas para potencialmente llegar a un área quemada de ese tamaño.
Para evitarlo, el refuerzo aéreo se concentra en el perímetro del incendio y específicamente en las zonas despejadas por los bomberos y en la protección de estructuras. De hecho, los bomberos ya lograron salvar 61 viviendas.
En Utah, un incendio cerca del Embalse Strawberry (130 kilómetros al sureste de Salt Lake City) obligó a evacuar entre este lunes y hoy una cantidad de no precisada de personas que pensaban pasar el feriado del Día de la Independencia en ese popular lugar de pesca.
Según Jason Curry, portavoz de la División de Bosques, Incendios y Terrenos Estatales de Utah, ese incendio se inició hace dos días «por causas humanas» y ya ha quemado 2.700 hectáreas.
En total, hasta esta mañana había 29 incendios forestales en el oeste del país. Y mientras bomberos y, en algunos casos, la Guardia Nacional luchan contra el fuego, expertos buscan proteger el agua afectada por los incendios, explicó el Servicio Estatal de Bosques de Colorado.
Uno de los expertos que estudia el tema y busca soluciones a ese problema es el Dr. Fernando Rosario Ortiz, profesor asociado del Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Arquitectónica de la Universidad de Colorado en Boulder.
«Un gran número de los servicios públicos que proveen agua potable extraen el agua de cuencas en zonas de bosques. Cuando esas cuencas se ven afectadas por incendios forestales, el impacto en la calidad del agua puede ser severo», debido a erosión, cenizas y sedimentos, expresó Rosario Ortiz en declaraciones preparadas.
Un reporte difundido este domingo por el NIFC indica que las lluvias veraniegas que ocurren en julio deberían traer alivio a Arizona, Colorado y Nuevo México, pero no a otros estados, como Utah, California, Idaho, Nevada, Oregón y Washington.
Dependiendo de la cantidad de lluvia y de otros factores, el peligro de incendios forestales podría incluir a Montana y extenderse hasta finales de septiembre.
of-am


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