La ausencia de un liderazgo político con visión política de futuro que continúe conduciendo a la sociedad dominicana por el sendero del desarrollo político y social que queremos, es cada vez más acentuada.
El tiempo va pasando y a medida que transcurre, se hace cada vez más profunda y delicada esa carencia que, de no detenerla, se podría caer, y no estoy alarmando, en una regresión institucional y política de dimensiones impredecibles.
En la actualidad, con muy honrosas excepciones, los representantes y los colectivos políticos y sociales que interactúan en el tejido social parecen no poseer las calidades y vuelos políticos necesarios que pudieran transformar las causales generadoras del fenómeno que planteamos.
En el horizonte político nacional y mucho menos a lo interno de las organizaciones políticas del sistema no se visualiza en lo inmediato un indicativo o señal que pudiera apuntar en la dirección de revertir la referida situación. Eso es preocupante.
Para que tengamos una idea, después de la desaparición física del profesor Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Joaquín Balaguer, en la República Dominicana se viene viviendo un proceso degenerativo en los perfiles de liderazgo y los partidos políticos.
Si miramos y analizamos las organizaciones políticas tradicionales, como por ejemplo, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) vemos un partido cada vez más decadente y un liderazgo que vive en una especie de miopía sobre su propia valía.
En tanto que, una situación similar experimenta el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) que a pesar de sus aportes al engrandecimiento material de la Nación parece no cuajar una estrategia que lo convierta definitivamente en un colectivo político con luz propia y un liderazgo rectilíneo. Y si miramos lo que pasa en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) es evidente percibir la ausencia de un pensamiento racional e unitario capaz de construir un nuevo liderazgo que lo afiance en la estima publica y lo haga respetable.
Mientras que la situación en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) a pesar de su gran obra material e institucional de dos décadas, a medida que avanza en su ejercicio en el poder parece querer diluirlo por las contradicciones y las ambiciones desmedidas de sus líderes fundamentales. Qué pena.
JPM


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