No es el misterio del silencio en
noches de sangre,
No es la mañana infinita del dolor en
el pecho abierto,
Ni la muerte súbita en la tarde
maldita en la que el sol se apaga para siempre ante tus ojos
No es el abandono de la mujer amada
sin decir palabra,
Ni la nostalgia que nos deja su
sonrisa perdida,
Ni los besos ahogados en el llanto tras
su partida
No es la muerte en la guerra que no
quisiste
Ni la bayoneta que te arrancó de
cuajo el último aliento
Ni el misil que te dejó sin rostro y
sin rastro para llorarte.
Lo que taladra por dentro el corazón,
Lo que penetra más hondo en la
conciencia,
La herida que verdaderamente duele,
La que te deja agónico, sin fuerzas,
sin defensa,
La que te lacera el alma,
Lo que te mata sin cruces
La muerte que duele en la vida,
¡Es la que te produce la traición de
un amigo!
¡Esa, amigo, es la que más duele…!


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