Hay que decirlo sin rodeos: lo que la señora Rosario Espinal ha hecho con el tema del voto del exterior no es análisis político. Es un acto de mezquindad democrática, de esa que se disfraza de rigor académico pero que en el fondo es desprecio por el dominicano que se fue y sigue creyendo en su país.
Analizar el voto de la diáspora requiere, como mínimo, entender qué significa irse. Entender qué significa trabajar 12 horas en un basement en El Bronx, en una factoría en Lawrence, en un restaurante en Madrid, y aún así mandar 200 dólares cada quincena, llamar a tu madre todos los domingos y guardar en un cajón tu cédula dominicana como si fuera una reliquia. Espinal no lo entiende. O peor, lo entiende y decide despreciarlo.
DESLEGITIMAR LO QUE NO LE CUADRA
Su tesis, repetida con distintas palabras, es siempre la misma: el voto del exterior es clientelar, poco informado, emocional, comprado, irrelevante. Es decir, no es un voto que merezca respeto porque no votó como a ella le hubiera gustado que votara.
Esa no es una categoría de la ciencia política. Es la clásica arrogancia del académico que cree que el pueblo que no lee sus columnas no sabe votar.
Vamos a poner los hechos sobre la mesa, porque el análisis serio trabaja con hechos, no con prejuicios.
El voto del exterior no es un regalo. Es un derecho conquistado. Costó décadas de lucha de organizaciones de dominicanos en Nueva York, Boston, Miami, que exigieron que el Estado los reconociera como lo que son: parte de la nación. Reducirlo a «clientelismo» es borrar esa historia de un plumazo. Es decirle a esa gente que su ciudadanía es de segunda.
La diáspora sostiene a la República Dominicana. No en metáfora, en dólares contantes y sonantes. Más de 11 mil millones de dólares en remesas al año. El 9% del PIB. Si el dominicano del exterior puede sostener la economía, ¿cómo no va a poder sostener una opinión política?
¿Cómo se acepta su dinero pero se desprecia su voto? Eso sí es clientelismo: el del Estado que quiere la remesa pero no quiere al remitente.
HABLAR DE «VOTO DESINFORMADO» ES INSULTAR A LA DIÁSPORA
Hablar de «poco informado» a propósito de una comunidad que vive en las democracias más exigentes del mundo es, además de falso, insultante.
El dominicano en el exterior vive la política todos los días. Sabe lo que es un servicio público que funciona, sabe lo que es una institución que no se arrodilla, y por eso mismo es mucho más exigente con la República Dominicana. No vota por una fundita. Vota con la nostalgia y con la comparación. Vota queriendo que su país se parezca un poco más al país donde le tocó rehacer su vida.
¿Qué hace Rosario Espinal entonces? Aplica un doble estándar que ya es marca de la casa. Cuando el voto del exterior favorecía a su campo ideológico, era «la expresión de la modernidad» y «el voto consciente». Ahora que los resultados no le cuadran, es «voto comprado» y «acarreo».
Eso no es análisis pendular. Es oportunismo intelectual.
LA NEGACIÓN DE LA DEMOCRACIA
Y aquí está el núcleo de la mezquindad democrática: regatear legitimidad. Decir, sin decirlo del todo, que hay votos que valen más que otros. Que el voto de un profesor en Santiago es más ilustrado que el de una enfermera en Queens. Que el voto de un sociólogo en la capital es más racional que el de un bodeguero en Paterson.
Esa jerarquía del voto es exactamente lo contrario a la democracia.
La democracia que Espinal dice defender es una democracia sin pueblo, o mejor dicho, con un pueblo a la carta. Si el pueblo de aquí vota mal, es porque es clientelista. Si el pueblo de allá vota mal, es porque es ignorante. Siempre hay una excusa para no respetar la decisión mayoritaria cuando no coincide con su preferencia personal.
MÁS VOTO EXTERIOR, NO MENOS
El voto del exterior tiene problemas, claro que los tiene. Tiene que mejorar la logística, tiene que ampliarse, tiene que garantizarse mejor. Pero su problema no es que exista. Su problema es que todavía es pequeño para el tamaño de la diáspora.
Necesitamos más dominicanos de fuera votando, no menos. Necesitamos que el Estado deje de vernos como una sucursal de envío de dinero y nos empiece a ver como ciudadanos plenos.
Lo que Rosario Espinal llama análisis es, en realidad, la incapacidad de aceptar que la nación dominicana ya no cabe en la isla. Que la dominicanidad es transnacional. Que hay tres millones de dominicanos fuera que no se fueron porque odiaban el país, sino porque querían salvar a su familia. Y que tienen tanto derecho como cualquiera a decidir el futuro de la tierra que nunca dejaron de amar.
Despreciar ese voto no te hace ver más inteligente. Te hace ver más pequeña. Más desconectada. Más mezquina.
Porque al final, la pregunta no es si el voto del exterior es perfecto. La pregunta es si creemos o no en la democracia. Y creer en la democracia es creer en ella aunque gane el que no te gusta, y aunque vote el que vive lejos.
Lo demás es elitismo con bibliografía.

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Trabajo detecta violaciones en mil comercios chinos; cierra 24
Jesús «Chú» Vásquez cuestiona militancia de Collado en el PRM
Central Romana entrega casas nuevas a dieciseis empleados
FP dice política de mano dura evidencia fracaso Gobierno PRM
DGM detiene 1,549 extranjeros indocumentados; deporta 1,240
EU busca impulsar ruta en Asia Central ante la crisis de Ormuz
EEUU: Trump gastará $400 MM en la campaña de las legislativas
México dice orden EEUU contra Raúl Castro es un acto político
Gobierno contrata asesoría legal en Rusia para dominicanos allí
Repatrian 63 dominicanos de 66 detenidos en aguas Puerto Rico


EL DELITO DEL VOTO EXTERIOR ES QUE ES MUY DIFÍCIL DE COMPRAR YA QUE SUS CONDICIONES ECONÓMICAS LES PERMITE
SER CRITICO ANTE LOS PROBLEMAS DEL PAÍS Y CUANDO SE ESTA LEJOS UNO SE SIENTE MAS DOMINICANO Y YA ESTÁN CANSADO DE QUE SUCEDA LO MISMO CON LAS OFERTAS ELECTORALES
«TODO PARA EL PUEBLO PERO SIN EL PUEBLO» OLVIDÁNDOSE DE LA BÚSQUEDA DE PRINCIPIOS RACIONALES PARA EL MEJORAMIENTO DE LAS CONDICIONES DE SUS CIUDADANOS DENTRO Y FUERA DEL PAIS
Esa sehora es una Disociadora, esentida y Frustrada…..Abanderada de la desfalleciente Agenda Woke, y el famoso Progresismo…que no es mas que Comunismo disfrasado de buenas intenciones….
Excelente articulo Johnny
Lo que a mi me importa es que se hagan campanas para que mas dominicanos voten y que luego esos votos sean contados. En las pasadas elecciones fui presidente de una mesa y en el locar donde funciono esa mesa habia cinco mesas mas, termindas las votaciones, comenzamos el conteo de los votos, cuadre de votos y todo el proceso que se hacer para entregar los resultados. Todavia no habiamos hecho el reporte y en Dominicana ya se dijo quien gano.
A nuestros partidos politicos, acostumbrados a tener votos sojuzgados con tarjetitas de 1,500 pesos, funditas miserables en Navidad y otras dadivas, sabe que el dominicano en el exterior no puede ser comprado y es un voto critico y mas consciente que el de millones que viven aqui sometidos a obediencia por un subsidio miserable, por eso abren algunos colegios electorales alla para desincentivar el voto que saben no les conviene.
La envidia y la locura está acabando con la RD. El voto dominicano no puede ser manejado por los políticos corruptos que ella apoya en la RD . Nonpide vonida, nonoudevpica pollo . Esos periodistas y pseudos intelectuales dominicanos están de remate . Imagínense qye ellos apoyan a Trump . Envidiosos porque para vivir y privar tienen que lamer la mano de los políticos dominicanos en la Rd, mientras que los dominicanos en el exterior somos libres
Con su posición sobre el voto en el exterior Rosario Espinal se hizo pupu fuera del cajon.
Se hizo pu.pu fuera del cajon
ESPINAL SÍ ENTIENDE TODO, PERO LO ASQUEROSEA PORQUE NO LE SIRVIÓ A SU PARTIDO PARA GANAR EN 2020, PERO MUCHO QUE LE SIRVIÓ ENTRE 2004 Y 2016 A ELLA Y A SU HERMANO, FLAVIO DARIO… ESOS 2 HERMANITOS GUISARON, DIRECTA O INDIRECTAMENTE, EN SU GOBIERNO DEL PLD. LOS «DE FUERA» NO SON CONTROLABLES NI MANIPULABLES POR «LOS INTELECTUALES». ESO ES MEZQUINDAD Y DESHONESTIDAD ACADÉMICA. LAS REMESAS Y DEMÁS SON EL DOBLE. OJO: NUNCA HE VOTADO POR EL PRM.