POR MARCELINO LARA
El título de este artículo ha sido tomado prestado del libro del mismo nombre escrito en los años 80, por el destacado y admirado economista Eduardo García Michel, cuando gobernaban el país los padres de los actuales gobernantes dominicanos.
Aquellos fueron años de inflación, devaluación, déficits, endeudamiento, desempleo, y excesivo gasto público que condujeron a la economía dominicana a tocar la puerta del FMI, para someterse a un odioso ajuste económico de consecuencias desastrosas para el pueblo dominicano.
En la actualidad, la economía dominicana ha vuelto a caer en un peligroso estado de tensión debido a que la politica económica ejecutada a partir de agosto de 2020, ha estado sustentada en una ampliación exagerada del gasto público, especialmente el gasto público corriente, financiado con préstamos.
Como resultado de esa politica, hoy día la economía dominicana está condenada a buscar más de 350 mil millones de pesos anuales, para pagar intereses de la deuda, y eso genera bastante tensión en nuestras finanzas públicas.
Una politica económica que ha privilegiado las importaciones, en contra de la producción agropecuaria nacional. Por esa razón, las importaciones agropecuarias y agroindustriales pasaron de 3,131.0 millones de dólares en 2019 a 5,588.4 millones de dólares en 2025. Un incremento del 78.5% durante ese período.
Ha sido un golpe mortal a la producción de alimentos consumidos por mayoría del pueblo dominicano. Nuestra seguridad alimentaria ha sido puesta en manos de productores extranjeros, y del capricho de los mercados internacionales.

Además, fueron abandonados los controles fitosanitarios que protegían nuestra producción agropecuaria del ataque de enfermedades externas e internas.
Los programas de fomento a la producción agropecuaria pasaron del 26.0% en 2020 a 13.0% en 2025. Y los programas de transferencia tecnológica pasaron del 1.7% al 0.3%. (Ver investigación CREES)
La tensión a que ha sido sometido el sector agropecuario lo ha llevado a crecer tan solo a un débil 2.4%, mientras permanece elevada la inflación de los alimentos, y en algunos casos ya tenemos escasez.
Hemos estado aplicando una política económica deficitaria que no reacciona positivamente ni a la reforma tributaria ni a la famosa austeridad gubernamental.
Déficit
El déficit fiscal de Mayo a agosto de 2026 será el mayor de los últimos 14 años. La tensión que genera el aumento del gasto público hace fracasar cualquier reforma tributaria, la cual sólo ha servido para sacar más dinero de los bolsillos de la clase media y de los pobres.
La tensión en el sector eléctrico ha elevado el subsidio de 500 millones de dólares en agosto 2020 a 2 mil millones de dólares al 2026. Y las pérdidas del sector pasaron del 30.0% al 42.0% en igual período. El fracaso en esta área es más que evidente.
La clase media y los pobres han sido los más perjudicados de esta politica económica porque todos los servicios públicos se han deteriorado, pero al mismo tiempo, también han subido de precios.
La tensión en la economía familiar ha obligado a la clase media ha sobreentenderse con tarjetas de crédito. La deuda de los tarjetahabientes está alrededor de los 150 mil millones de pesos.
Un indicador de los malabares financieros que debe hacer cada mes este importante segmento de la sociedad dominicana para poder cubrir sus gastos fijos.
Otro ejemplo de la tensión a que está siendo sometida la economía dominicana es la producción de la carne de cerdo afectada, por descuido de las autoridades, por la fiebre porcina.
La producción de cerdo en 2019 fue de 105,744 toneladas métricas y al 2026 se proyecta que será de tan solo 50,838 toneladas métricas. Una reducción de más del 100%.
Para el mismo período las importaciones de carne de cerdo aumentaron de 36,983 toneladas métricas a 148,558 toneladas métricas, según informaciones publicadas por el experto en asuntos agropecuarios Don Carlos Segura Foster.
Muy pocos productores de cerdo han podido sobrevivir a esta vorágine importadora.
Finalmente, no podemos dejar de incluir un aspecto que contribuye a generar mucha tensión a la economía dominicana.
Nos referimos a la calidad del sistema educativo dominicano, que recibe el mayor presupuesto de todos los ministerios, y sus resultados siguen siendo cuestionables.
Según la prueba PISA para países de hispanoamerica 2022-2025, la evolución de nuestros estudiantes en ciencias fue de 0, o sea que no hubo ningún avance.
La evolución de nuestros estudiantes en lectura fue de -6, en este aspecto retrocedimos. Y nuestra evolución en matemáticas para dicho periodo fue de 0, no avanzamos tampoco.
Según la prueba PISA, nuestro país sólo está por encima de Guatemala y Paraguay, y por debajo de El Salvador. De nada ha servido el esfuerzo presupuestario del 4% cuando miles de estudiantes dominicanos se están quedando fuera de las aulas, y los que asisten a las aulas no avanzan lo suficiente.
Para tener estudiantes de calidad necesitamos maestros de calidad, aulas de calidad, administración escolar de calidad, alimentación de calidad para estudiantes y maestros, y formación profesoral de calidad.
Todo el mundo no debe ser maestro.
El aparente fracaso del 4% para educación nos dice a todos que la fiebre no estaba en la sábana.
Hoy como ayer, la economía dominicana está en tensión, ahora también con grandes amenazas externas, vamos todos a evitar que se rompa.
jpm-am

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