LONDRES, Reino Unido.– Un programa integral de intervención en el estilo de vida adaptado a las características culturales de América Latina logró mejorar la memoria, el pensamiento y la función cognitiva de adultos mayores con riesgo de desarrollar demencia, según los resultados del estudio LatAm-FINGERS, presentados este domingo durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) 2026.
La investigación, financiada por la Alzheimer’s Association, confirma y amplía los hallazgos del ensayo estadounidense U.S. POINTER, al demostrar que las estrategias multidominio para reducir el riesgo de deterioro cognitivo pueden implementarse con éxito en diversos países, sistemas de salud y contextos culturales.
Los resultados, publicados simultáneamente en la revista científica The Lancet, corresponden a un seguimiento de dos años realizado en 11 países de América Latina, donde participaron 1,065 adultos mayores con factores de riesgo para desarrollar demencia.
Intervención estructurada mostró mejores resultados
El estudio comparó dos modalidades de intervención. Un primer grupo recibió un programa sistemático con entrenamiento permanente, supervisión profesional y acompañamiento grupal, mientras que el segundo grupo participó en un programa flexible basado en recomendaciones generales sobre hábitos saludables.
Al concluir el estudio, los participantes que recibieron la intervención estructurada registraron una mejora 55 % superior en la función cognitiva global respecto al grupo de intervención flexible. Además, mostraron avances significativos en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas.
Adaptado a la realidad latinoamericana
Uno de los principales aportes de la investigación fue la adaptación del programa a las costumbres y recursos disponibles en cada país.
Las rutinas de actividad física incorporaron bailes tradicionales como salsa y tango, además de ejercicios grupales en espacios públicos. En el componente nutricional, la dieta MIND fue ajustada utilizando alimentos ampliamente disponibles en la región, entre ellos aguacate, quinua, açaí, aguaymanto, chía y semillas de calabaza.
Asimismo, los materiales educativos fueron traducidos y adaptados al español y portugués, incluyendo apoyo adicional para participantes con escasa experiencia en el uso de herramientas digitales.
Evidencia para la salud pública
La investigadora principal del estudio, Lucia Crivelli, del instituto neurológico Fleni, en Argentina, destacó que los resultados demuestran por primera vez que este tipo de intervenciones puede aplicarse exitosamente en distintos países latinoamericanos.
Según explicó, el objetivo no fue simplemente traducir el modelo estadounidense, sino adecuarlo a las realidades culturales y sociales de cada comunidad, preservando sus componentes esenciales para convertirlo en una estrategia viable de salud pública.
Por su parte, Laura D. Baker, investigadora principal del estudio U.S. POINTER y profesora de la Universidad Wake Forest, afirmó que la investigación aporta una segunda evidencia sólida, obtenida en una región completamente diferente, de que este modelo puede beneficiar a poblaciones con distintos niveles educativos, condiciones socioeconómicas y diversidad étnica.
Participación de 11 países
El ensayo clínico se desarrolló en 12 centros de investigación ubicados en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Perú y Uruguay.
De los 1,065 participantes, 539 integraron el grupo de intervención sistemática, con ejercicio supervisado, asesoría nutricional, entrenamiento cognitivo computarizado, control de factores cardiovasculares y 38 sesiones grupales orientadas al fortalecimiento del apoyo social.
Los otros 526 participantes recibieron únicamente orientación periódica sobre alimentación saludable, actividad física, estimulación cognitiva y control del riesgo vascular, sin seguimiento continuo.
Un paso más en la prevención de la demencia
Los investigadores destacan que tanto LatAm-FINGERS como U.S. POINTER forman parte de la red internacional World-Wide FINGERS, inspirada en el ensayo finlandés que demostró que intervenir simultáneamente sobre varios factores de riesgo puede contribuir a preservar la función cognitiva durante el envejecimiento.
La Alzheimer’s Association ha destinado más de 81 millones de dólares al desarrollo de ambos proyectos y considera que esta evidencia fortalece las estrategias de prevención del deterioro cognitivo mediante cambios en el estilo de vida.
Los especialistas sostienen que la combinación de actividad física, alimentación saludable, estimulación cognitiva, interacción social y control de factores cardiovasculares podría convertirse en un complemento importante de las futuras terapias farmacológicas para reducir el riesgo de demencia a nivel mundial.


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