La República Dominicana ya cuenta con la Ley 25-26 que crea el sistema nacional “Alertas RD” para la búsqueda de personas desaparecidas. Una iniciativa necesaria y humana para localizar ciudadanos cuyo paradero se desconoce y brindar respuestas rápidas a sus familiares.
Sin embargo, leyendo el espíritu de la ley, surge una interrogante nacional que merece atención urgente: ¿Puede aplicarse también para localizar a los dirigentes políticos que desaparecen inmediatamente después de ganar sus candidaturas o alcanzar posiciones públicas?
Porque en este país existe un fenómeno extraño, repetitivo y casi paranormal.
Durante las campañas electorales aparecen abrazando envejecientes, cargando niños ajenos, bailando en colmadones, prometiendo calles, aceras, empleos, viviendas, agua potable, internet gratis, titulación y hasta felicidad emocional colectiva.
Pero apenas obtienen la candidatura o ganan las elecciones, ocurre la misteriosa desaparición.
Los teléfonos dejan de funcionar. Los mensajes quedan en “visto”. Los asistentes responden: “él está reunido”. Y algunos dirigentes llegan a un nivel de invisibilidad política que ni los radares los detectan.
Tal vez el país necesita crear una división especial dentro de “Alertas RD” denominada: “ALERTA POLÍTICO DESAPARECIDO”
Con diferentes niveles de emergencia:

Alerta Amarilla: Tiene más de 30 días sin visitar el barrio donde pidió votos.
Alerta Naranja: Prometió obras y cambió el número telefónico.
Alerta Roja: Ganó la candidatura y no reconoce ni a quienes le cargaban las bocinas.
Alerta Negra: Solo reaparece cuatro años después con una gorra nueva y el mismo discurso reciclado.
La ciudadanía dominicana merece saber qué sucede con esos dirigentes que en campaña son más accesibles que una aplicación de delivery, pero luego se convierten en piezas arqueológicas difíciles de encontrar.
Boletines
Sería interesante que la ley obligara a publicar boletines nacionales con fotografías recientes del político desaparecido y descripciones como estas:
“Se busca dirigente visto por última vez inaugurando una cancha en período electoral. Si usted lo encuentra trabajando después de ganar, favor notificar inmediatamente a las autoridades”.
Incluso podrían activarse mensajes masivos en celulares:
“ALERTA RD: Ha desaparecido un funcionario que prometió resolver el drenaje pluvial de su comunidad. Última ubicación conocida: una tarima política”.
Y aunque este planteamiento se presenta en tono de parodia crítica, encierra una verdad que golpea la confianza ciudadana: la distancia entre el discurso político y el cumplimiento real de las promesas sigue siendo uno de los mayores problemas de la democracia dominicana.
El pueblo no necesita dirigentes que aparezcan únicamente en tiempos electorales. Necesita representantes presentes, accesibles y coherentes.
Porque cuando un político desaparece después de ganar, no solo se pierde una figura pública. También comienza a desaparecer la esperanza de quienes creyeron en él.
jpm-am


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Cómo me decían hace mucho; bienvenido al pais de las maravillas
Es una realidad real ,pero los ciudadanos no aprendemos que siempre nos toman de tontos
EXCELENTE ANÁLISIS. CONOZCO A VARIOS POLITIQUITOS QUE ESTAN EN ALERTA NEGRA…