La población de San Juan no es pobre (Opinión)

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EL AUTOR es médico anestesiólogo, presidente del Movimiento Dominicano de Médicos Comunitarios. Reside en Santo Domingo.

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Por SANTO RAMÍREZ 

San Juan de la ha sido históricamente una provincia productiva, digna y consciente del valor de sus recursos naturales. Sin embargo, en los últimos años se ha querido imponer una narrativa equivocada: la de una supuesta pobreza que justificaría cualquier tipo de intervención, incluso aquellas que comprometen su futuro ambiental y económico.

Entre los años 2010 al 2015 en la República Dominicana se concedieron más de 15 explotaciones mineras en distintas zonas del país. Dentro de ese esquema aparece como la número 16 la concesión de la Loma Romero. Lo preocupante no es solo la cantidad de concesiones sino la ubicación estratégica y delicada de ésta en particular.

La Loma Romero se encuentra al pie de la presa de Sabaneta. Estudios indican que sus afluentes son subterráneos, lo que significa que cualquier intervención minera impactaría directamente el subsuelo hídrico. De producirse una explotación minera en esta zona, se contaminarían las aguas de la presa de Sabaneta, afectando en cadena al río San Juan, que a su vez es afluente del río Yaque del Sur, el cual alimenta la presa de Monte Grande.

Esta última representa una fuente clave de energía hidráulica y abastecimiento para provincias como Barahona, Bahoruco e Independencia, impactando potencialmente a más de 500 mil familias. Es decir, no se trata de un problema local, sino de un riesgo nacional.

Ahora bien, cuando se analiza el impacto económico de esta explotación minera, los números hablan por sí solos. La vida útil del proyecto sería de 10 años: 3 destinados a su construcción y 7 a su explotación. Durante ese período, se generarían aproximadamente 800 empleos.

Contrastemos eso con la realidad actual: la producción agrícola de San Juan genera alrededor de 28 mil empleos directos. Mientras la minería ofrecería una cifra limitada y temporal, la agricultura sostiene de manera continua a miles de familias.

En términos económicos, la mina produciría unos 32 millones anuales para el país. Sin embargo, la producción agrícola de San Juan ya alcanza aproximadamente 1,700 millones de pesos anuales. La diferencia es abismal.

San Juan produce entre el 60% y 70% de la habichuela nacional, el 15% del arroz y una proporción significativa de las semillas del país. Es, sin discusión, el granero del sur y uno de los pilares de la seguridad alimentaria nacional.

Entonces, ¿vale la pena sacrificar este potencial por una explotación de corta duración y alto riesgo ambiental?

La historia reciente da señales claras. En Cotuí, tras la explotación minera de empresas como Rosario Dominicana y posteriormente Barrick Gold, los resultados han sido cuestionados: deterioro ambiental, afectación de ríos y una economía local que no logró sostenerse en el tiempo con la misma fuerza agrícola que tenía anteriormente.

San Juan ha aprendido de esas experiencias. Aquí no se trata de pobreza, sino de conciencia. No se trata de falta de oportunidades, sino de rechazo a modelos que comprometen el futuro a cambio de beneficios efímeros.

El problema real no es la falta de riqueza, sino la falta de apoyo estructural. Los productores agrícolas enfrentan dificultades constantes: falta de financiamiento, ausencia de políticas de compra estatal, pérdidas por sobreproducción y escaso respaldo institucional.

Si el Estado invirtiera con la misma intensidad en la agricultura que se plantea para la minería, San Juan podría multiplicar su impacto económico y consolidarse aún más como eje productivo nacional.

La contribución agrícola de la provincia al Producto Interno Bruto (PIB) es significativa, acercándose a un porcentaje importante si se mide en relación a su extensión territorial y nivel de producción.

El pueblo de San Juan está claro. No se opone al desarrollo; se opone al deterioro. No rechaza el progreso; rechaza el engaño.

Aquí no hay complejo de Guacanagarí.
Aquí hay dignidad.
Aquí hay conciencia.
Aquí hay defensa del agua, de la tierra y del futuro.

San Juan no quiere ser más pobre ni más rico a cualquier precio.
San Juan quiere seguir siendo libre, productivo y sostenible.

sp-am

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JasonPPerr
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18 minutos hace

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Miguel Esp
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1 hora hace

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Tiago
Tiago
2 horas hace

SAN JUAN NO IMPORTA MUCHO LO QUE HAY QUE PRESTAR ATENCIÓN ES QUE UN PEQUEÑO GRUPO DE LADRONES QUIERE DESTRUIR LOS RIOS PARA LLEVARSE LOS RECURSOS MINEROS Y DEVASTAR TODA EL ÁREA AL ESTULO COTUÍ.