La otra agenda: esperemos a Marco Rubio
El secretario de Estado, Marco Rubio, vendrá al país el jueves y se quedará hasta el viernes para sostener encuentros con el presidente Luis Abinader, el canciller Roberto Álvarez y ministros del gobierno, en una visita que resalta el interés geopolítico de Estados Unidos hacia la región de Centroamérica y el Caribe.
República Dominicana sería la última etapa de la gira que emprende Rubio por Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá, donde seguramente abordará temas relacionados con las repatriaciones de indocumentados que aplica la administración del presidente Trump, así como la situación del Canal de Panamá.
Es posible que en Costa Rica, el funcionario trate con el presidente Rodrigo Chavez sobre el posicionamiento de ese país como líder regional en la fabricación e innovación de semiconductores, una industria tecnológica impulsada por Estados Unidos, para disminuir la dependencia de Taiwán.
Seguramente, el jefe de la diplomacia estadounidense presentará fórmulas a los presidentes Nayib Bukule, de El Salvador, Bernardo Arévalo, de Guatemala y José Raúl Molino, de Panamá para frenar caravanas de migrantes que intentan llegar a Estados Unidos a través de México.
En cuanto a República Dominicana, el canciller Álvarez ha dicho que su colega Rubio viene para impulsar “una agenda que genere mayor prosperidad para el país y la región” y que también abordarían el tema de la X Cumbre de las Américas, a celebrarse aquí, en diciembre.

Especulación
Ante una agenda tan limitada, es preciso ingresar al terreno de la especulación en torno a lo que tratarían Rubio y Abinader con respecto a temas tan de actualidad como migración, Haití y Venezuela, por lo que vale la pena desde ahora despejar algunas incógnitas como forma de acercarse a la realidad.
En el plano migratorio, Trump revocó el blindaje a la deportación de más de 600 mil indocumentados venezolanos, ante lo cual el presidente Nicolás Maduro adelantó que los su gobierno recibiría a todos sus conciudadanos que fueren deportados, lo que libra al Departamento de Estado de un gran problema.
En Estados Unidos residen más de un millón de haitianos, incluido una significativa cantidad de indocumentados, que logicamente figuran en los planes de repatriaciones que aplica la Casa Blanca, aunque primero se requiere que el presidente Trump revoque el blindaje anti deportación que los protege.
No parece fácil repatriar a miles de haitianos hacia un infierno donde grupos armados asesinan y asedian a la población, sin crear una crisis de reputación a Estados Unidos. ¿Serían llevados a Guantánamo? ¿Los dejarían en el sur de Florida? ¿Los acogerían en territorio dominicano, aun sea temporalmente? Esperemos a Marco Rubio.
jpm-am

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Déjense de pendejadas, a lo único que va Marco rubio a la República Dominicana es a narigonear para que aceptemos la cantidad de haitianos que ellos van a deportar. La carta que va a jugar el señor Rubio es el error que cometió Luís Abinader apoyando a Kamala Harris en las pasadas elecciones. Donald Trump ni olvida ni perdona a los amigos de sus enemigos.