La Ley 340-06 sobre sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones ha representado un gran retroceso de credibilidad dentro de la normativa de la administración publica, por la alteración de cuatro imposiciones legales y constitucionales que desdicen de su idoneidad, convirtiendo los Ministros y Directores Generales en empresarios.
1). La alteración del articulo 141 de la Constitución, que establece que los organismos autónomos y descentralizados del Estado estarían adscritos al sector de la administración compatible con su actividad, bajo la vigilancia del ministerio titular del sector, por lo que se entiende que la DGCP debe estar adscrita al Ministerio de Administración Publica.
2) La alteración legal del principio de subordinación un Director General no puede trazar pautas al Ministro .
3) Alteración legal de los Ejecutivos de los Ministerios y Direcciones Generales que no tienen limitación en el tipo de la compra y la contratación. y
4) lo constituye el hecho de permitir que el Ministro o Director General, pueda adquirir bienes y servicios que escapan al objetivo primario que le otorga origen a ese Ministerio o Dirección General, de conformidad con la ley que lo crea o da origen.
Ayer, jueves 14 de marzo del 2024, entró en vigencia un nuevo reglamento, el 416.23, a dicha Ley 340-06.
Generalmente requiere que los procesos de compra y contrataciones del Estado sean llevados a cabo mediante estudios previos para garantizar compras mas estratégicas, y un supuesto criterio de valor por dinero y estabilidad a menor costo, servicios complejos y altamente especializados en los contratos, etc. blah, blah blah. pero los criterios de dichas licitaciones son preparados por la institución pública interesada en realizar la contratación, y dichas bases son revisadas por la Dirección General de Compras y Contrataciones, la cual, en sentido general, las revisa sutilmente por no tener fuerza para decidir sobre la viabilidad o no del proyecto para validar los aspectos de procedimiento, y no de fondo, en razón de su subordinación al Ministro en cuestión.
Por ese motivo vemos en las calles tantos tapones en la mañana y la tarde de cualesquier día, porque los vehículos alquilados de los Ministerios para los Directores, queridas, esposas e hijos, taponan el transito, con gasolinas y choferes contratados por los ministros, creando la sensación de una gran actividad social en las ciudades, con gasolina y choferes pagos por el Estado Dominicano.
También observamos las contrataciones y compras de toners mensuales para computadoras, cintas y maquinillas y material gastable botados en basureros, para poder comprarlos mensualmente. Compra de comida y flores, frutas secas, lujos , joyas , bebidas, vinos caros y despilfarros con dineros de los bonos soberanos que tendrá que pagar el pueblo, mas tarde que mas temprano.
No sigo porque por los medios es imposible exponer tantos desaciertos a los dominicanos.
jpm-am


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