La marcha verde da una real demostración de fuerzas tomando las calles. De su fortaleza nace su debilidad. Creció con una sola mira, un solo punto de agenda. Su rápido crecimiento le obliga a dar un próximo paso adelante.
Los organizadores de la Marcha Verde llaman a una Gran Unidad Nacional. Lo primero sería organizar en forma unitaria a ese colectivo. Es un frente de tendencias, partidismo, grupos comunitarios, empresarios, desilusionados del gobierno y viejos izquierdistas, entre otros.
Es difícil que en los cuadros internos de la Marcha Verde se pongan de acuerdo en un frente unitario. Han movilizado a miles de personas en la lucha contra la corrupción. Es un mensaje que se queda en la clase media, los intelectuales, alto nivel social, pero que no ha calado totalmente en el corazón de los pobres.
Finalizó su primera etapa con la marcha de este domingo, pero para seguir adelante, tiene que ampliar su espectro de lucha y definir roles. Para seguir creciendo tiene que pasar a ser un ente político-partidista. Los partidos que inciden allí y los grupos empresariales lo abandonarán si sé queda como simple movimiento de lucha contra la corrupción.
La finalidad de todo grupo político es llegar al poder. Constitucionalmente tiene que ser por elecciones, aunque hay sectores en esa Marcha que desearían lo que se llama el Golpe de Estado Institucional, o sea la renuncia del Presidente o su sometimiento a la justicia. Si no hay dispersión de hoy en adelante, tienen que meter en su agenda el alto costo de la vida, la inseguridad, los salarios, los servicios, y todo el paquete de reivindicaciones comunitarias.
¿Hasta dónde llegaría el sector empresarial siendo aliado cuando se hable de controlar los altos precios delos alimentos, de las medicinas, de las clínicas, del transporte?. Los izquierdista que peinan canas creen que por fin la revolución está al doblar de la esquina, y ese es su norte en estas marchas. En política ver espejismos es perder el tiempo.
Todos los sectores de la vida nacional están en contra de la corrupción. No hay dudas que ese clamor le ha permitido conseguir apoyo y tomar las calles. Su fortaleza, es su debilidad. Para seguir creciendo tendrían temerariamente que profundizar en áreas dónde se podría llegar a poner en peligro la institucionalidad, y eso es peligroso. Es como jugar con fuego cerca de un tanque de gasolina.
La Marcha Verde cierra su primera etapa, y no tiene una agenda para seguir adelante. Donde hay grupos multicolores y que tradicionalmente han saboteado la concertación, se convierte en un salto al vacío plantear una Gran Unidad Nacional.
Es un callejón sin salida. Profundizan la lucha y pierden adherentes, se quedan a medio camino, y desaparecen. ¿Vendrá el reflujo para la Marcha Verde?. Sus indefiniciones sociales la acorralan y podría ser su talón de Aquiles. Aníbal ante las puertas de Roma.
JPM

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