KIEV.- El Ejército ruso lanzó anoche, horas después de que terminara en Estambul una nueva ronda de negociaciones entre ambos bandos, un nuevo ataque contra el puerto ucraniano del mar Negro de Odesa que las autoridades regionales han calificado de masivo y ha provocado daños en infraestructuras civiles.
Según informó el gobernador de la región de Odesa, Oleg Kiper, en la ciudad se han producido varios incendios como consecuencia del ataque, que ha provocado daños en varios edificios de viviendas, en un pabellón comercial y en una gasolinera.
Los drones rusos también han causado desperfectos, según Kiper, en patrimonio arquitectónico e histórico del centro de la ciudad que está bajo protección de la UNESCO.
Rusia también ha atacado la ciudad de Cherkasi. del centro de Ucrania, donde al menos seis personas han resultado heridas, según ha informado el gobernador de la región homónima, Igor Taburets.
Según Taburets, los rusos han empleado al menos un misil en un ataque.
Rusia y Ucrania intercambian todas las noches ataques con drones de larga distancia contra sus respectivas retaguardias.
Kiev pide un alto el fuego inmediato para poder profundizar en las negociaciones para poner fin a la guerra, pero Rusia rechaza por el momento declarar esta tregua y aboga por abordar las cuestiones de fondo del conflicto antes de bajar las armas.

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Propuesta para una Corte Penal Latinoamericana
Un proyecto de ley inconstitucional
UDC: “inaceptable y chantaje” restricciones Haití comercio RD
FP: petróleo llegaría a US$140 por conflictos en Medio Oriente
La política industrial debe comenzar por la política educativa
Marileidy Paulino extiende su reinado mundial en 400 metros
¿Cuánto vale realmente su propiedad? (OPINION)
Junior Caminero repite como jugador mas valioso de los Rays
Mauricio Báez vence El Millón y mantiene invicto TBS Distrito
Por qué volar a casa nos cuesta un riñón (OPINION)

