SANTO DOMNGO.- La República Dominicana está más cerca de su pasado colonial gracias a la llegada al país de la primera entrega, en formato digital, de miles de documentos que hacen referencia a esa etapa de su historia, y cuyos originales reposan en cuatro archivos históricos estatales de España.
La semana pasada, el embajador dominicano en España, Olivo Rodríguez Huerta, entregaba al director del Archivo General dominicano, Roberto Cassá, 187 legajos de entre los siglos XV y XIX con 360.168 páginas de las secciones Gobierno, Justicia, Contaduría, Escribanía y Santo Domingo.
Es una recopilación de los documentos que se hallan en el Archivo Histórico Nacional, en el Archivo General de Indias, en el Archivo de Simancas y en el General de la Administración, y «cubren todas las facetas posibles de la documentación» de esa etapa histórica del país, explicó Cassá en declaraciones a Efe.
Sin duda, constituye todo un acontecimiento para los amantes de la historia tener acceso a «un material considerable, que va a dar lugar a una nueva apertura al pasado colonial de la República Dominicana, puesto que solamente una parte de esa documentación ha sido examinada o copiada por historiadores» indicó.
Hasta ahora, un dominicano debía desplazarse a España para investigar sobre el periodo colonial, puesto que el Archivo General de la Nación (AGN) apenas contaba con fondos importantes y series sistemáticas anteriores a 1844, fecha de fundación del Estado, tras lograr la independencia de Haití.
«Ahora, lo vamos a tener todo al servicio del público gracias a la concesión que ha hecho el Gobierno de España, que por primera vez permite a un país latinoamericano copiar todos sus fondos», algo que constituye «un logro extraordinario que va a beneficiar el avance de los historiadores y el conocimiento del público en general del pasado colonial», apuntó el responsable del AGN.
Disponer por fin de semejante joya va a requerir de un arduo trabajo de organización y estudio, tarea que «va a demandar una multiplicación de las personas dedicadas a la investigación histórica» y que supondrá el desarrollo de «ciertas acciones que complementen el copiado de los documentos», apuntó el historiador.
En concreto, Cassá se refirió a la necesidad de que parte del personal aprenda paleografía, disciplina consistente en el estudio de las escrituras antiguas, dado que «muchos de estos documentos están escritos, sobre todo los del siglo XVI, en un tipo de escritura de muy difícil comprensión.»
También los jóvenes que estén haciendo estudios de historia o las personas interesadas en conocer aquel pasado deberán aprender o al menos familiarizarse con este tipo de escritura para zambullirse en esa etapa histórica a través de los documentos.
Cassá se muestra convencido de que es necesario hacer un esfuerzo y que debe ir encaminado a realizar «series determinadas» dedicadas a materias concretas por parte equipos históricos, de modo que los datos no queden aislados, sino que formen parte de una temática concreta, como el comercio, la hacienda pública, la justicia o el gobierno, y muestren la evolución del país en el tiempo.
Los documentos «van a permitir estudios de múltiples materias». Por ejemplo, en el caso de la cultura popular, el historiador se refirió a la música. «No hay partituras, pero sí hay explicaciones muy detalladas de música y danza» que permiten hacerse una idea bastante precisa de cómo era.
También aludió a los juicios de residencia, procedimiento judicial que consistía en la revisión de las actuaciones de un funcionario público al término de su desempeño y durante el cual se escuchaban todos los cargos que pudiera haber en su contra.
Estos procesos, que eran debidamente documentados, son «una fuente fundamental para conocer la vida cotidiana, la mentalidad, las costumbres» de la época, por que en ellos «se interrogaba a múltiples testigos sobre materias muy diversas» relativas a la gestión de los gobernadores.
Asimismo, esos legajos permitirán obtener información sobre la naturaleza. Biólogos, medioambientalistas o personas interesadas en esta materia «ahí van a encontrar muchos datos» sobre el entorno natural de la época, dijo el director del archivo.
En definitiva, el país va a disponer, gracias a la tecnología y a la atención especial que ha tenido el Estado español con el país, de un material de gran valor que permitirá realizar nuevos estudios para profundizar en el conocimiento general de la historia de la República Dominicana.
wj/am


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