Plan «B»  electoral que no tuvo un «Padrino»

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El domingo 6 de diciembre de este año se celebraron las elecciones parlamentarias para renovar todos los escaños de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de las Colas, obteniendo la coalición de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la impresionante suma de 7.707.422 millones de votos, de un universo total de sufragantes de 14,385.349, para un 56.2% en contraposición del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (PSUV-gobierno), el cual obtuvo la cantidad de 5.599.025 millones de votos, obteniendo un 40.8%

La diferencia de votos entre ambas entidades electorales, fue de unos 2.108.397 millones de votos emitidos a favor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Estas cifras electorales, le permitieron a los opositores de la mafia chavista que desgobierna a la tierra de José Gregorio Monagas, obtener una amplia ventaja en los escaños de la Asamblea Nacional, al obtener 112 curules frente un a una pírrica 55 bancadas del partido gobernante de un total de 167 escaños,  dándoles a la oposición la toma del control de uno de los tres poderes  importantes  del Estado venezolano.

Fue tan contunde la paliza electoral dada al narcogobierno chavista, que a juzgar por las declaraciones del guaguero cucuteño y del líder del Cártel de los Soles, Diosdado Cabello Rondón, quien funge como presidente de la Asamblea Nacional, que  al parecer todavía no la han asimilado a plenitud. Están sumergidos en un sopor y en una especie de delirios postraumáticos al mejor estilo de la utopía del escritor inglés, teólogo, humanista y político   Thomas More (Tomás Moro en español).

El PLAN «B» SIN UN  «PADRINO»

El insigne político, cuentista y expresidente dominicano el Prof. Juan Antonio Bosch y Gaviño, manifestó una vez lo siguiente: «En la política hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y  las que no se ven son las más importantes» y yo añadiría que muchas veces son las más peligrosas.

En el preludio de las elecciones parlamentarias de Venezuela,  el mundo pudo escuchar, ver y leer por los diversos medios de comunicación, como el guaguero cocuteño y los diferentes voceros de la cúpula chavista, proferían amenazas, insultaban, se mostraban arrogantes, altaneros y desafiantes a los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y de paso, utilizaban el terror sicológico mediante la propaganda mediática (al mejor estilo de Joseph Goebbels), para desviar con ello  la amplia simpatía que tenía la oposición en el electorado venezolano de acuerdo a los sondeos electorales realizados.

Eso fue lo que se veía, que de todas maneras, resultó contraproducente políticamente hablando. Pero, lo que no se veía (como decía Bosch), era lo que se fraguaba desde la Casa de Miraflores en el caso de perder las elecciones parlamentarias como lo reflejaban las encuestas tal y como sucedió.

Es dable recordar que cuando el populismo socialista  (ya no les gustan que les llamen «comunistas») toma el poder, les cuesta mucho dejarlo y son capaces de cometer cualquier locura política con tal de retenerlo a como de lugar. Por eso siempre tienen un «plan «B» y avalado por tres factores fundamentales para su ejecución que son:

1.-  La implementación de la fuerza y el terror por medio de sus fuerzas armadas y colectivos civiles armados con protección gubernamental;

2.-  Tener los medios de comunicación silenciados o sujetos a la política estatal para informar o decir lo que a las autoridades les conviene que el pueblo escuche o vea;

3.-   Secuestrar el Poder Judicial para sentirse seguros y confiados en que la espada de la justicia no caerá sobre ellos y sus ejecutores en las acciones que emprendan.

La figura en que iba a descansar este «Plan B», recaía en su ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, quien según ha trascendido a los medios, éste se negó a colaborar con el guaguero cucuteño y el Jefe del Cártel de los Soles y presidente de la Asamblea Nacional  Diosdado Cabello Rondón, a desconocer los resultados electorales que les daban la victoria a la oposición chavista y a prestar a sus soldados bajo su mando a respaldar tan acción deshonesta, inmoral y perversa.

En mi humilde entender, tres cosas motivaron a que este oficial de orientación socialista y muy beneficiado del régimen chavista, haya tenido la madurez necesaria en un momento tan crucial para el futuro político de Venezuela.

La primera, entendió claramente que prestarse para semejante locura, conllevaría a un grave riesgo constitucional para la nación y podría degenerar en una confrontación cívico-militar de proporciones inimaginables, peor que «El Caracazo» que tuvo Carlos Andrés Pérez Rodríguez, aquel fatídico 27 de febrero del 1989.

 

La segunda, se dice que cuando los seres humanos están conscientes de una grave dolencia que amenaza su existencia, ciertos comportamientos, pensamientos y actitudes asumen otras facetas y se vuelven más comedidos, más sensibles y más realistas. Es posible que a lo mejor este haya sido el caso de Padrino López en ese momento.

La tercera, la avalancha de votos contrarios al gobierno chavista de 2 millones 108.397 fue tan descomunal e imposible de ocultar y más aún,  ante la mirada atenta del mundo y de varios expresidentes que se encontraban como observadores  allí presente, que hacerlo hubiera sido  una acción ciclópea y riesgosa.

Si hay una cosa en que los izquierdistas se parecen mucho a los habitantes de Jalisco en México, es que de ellos dicen que «Cuando pierden arrebatan». No hay segmento político conocido más aferrado al poder que los izquierdistas. Son como garrapatas: se resisten a dejar la epidermis donde están succionando sangre y luego, al tratar de desprenderlas    se llevan entre sus patas parte de la piel del animal afectado.

Ejemplos actuales tenemos muchos: Fidel (Hipólito) Alejandro Castro Ruz lleva 56 años aferrado al poder en  base al terror y sin celebrar elecciones; El Pedófilo José Daniel Ortega y Saavedra se ha creído que Nicaragua es de él y su familia; el difunto «Pajarito» y «Comandante Eterno y Galáctico»  Hugo Rafael Chávez Frías, murió ejerciéndolo porque no concebía dejarlo; El Guapetón del Ecuador, hizo que un Congreso sumiso y fiel a él, permitiera la reelección indefinida «Saeculas Saeculorum»; el Indio Aymara Juan Evo Morales Aymara  hará lo propio en Bolivia y lleva ya tres períodos y con intención de permanecer indefinido.

Al «Vaquero Errante de Honduras» José Manuel Zelaya Rosales, tuvieron que sacarlo en pijama de la cama y montarlo en un avión por querer eliminar de la Constitución los «artículos petros’ que prohibían la reelección presidencial. Luego fue derrotado en dos  elecciones presidenciales: una a él y en la otra a su esposa (a quien quiso utilizar como conejillo de indias) para él gobernar tras bastidores.

Y el más reciente ejemplo de esa conducta ambiciosa, egoísta y  de seres que se creen imprescindibles o dioses políticos irremplazables,  lo hemos visto recientemente, cuando la viuda alegre  de Argentina,  Cristina Elisabet Fernández Wilhelm Vda. Kirchner,   cuyo partido perdió recientemente las elecciones presidenciales, no asistió al traspaso de poder a favor de Mauricio Macri Villegas, no le entregó el bastón de mando como se estila y no quería dejar ni siquiera  el «Twitter» de la Presidencia Rosada. La rabia,  la envidia y el egoísmo la consumían.

 

LA PRIMAVERA ARABE LATINOAMERICANA LLEGÓ

Con la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías al poder en Venezuela en 1999, el militar más pérfido y traidor que ha dado la patria de José Antonio Anzoátegui, sobrevino como la portulaca oleracea  (la verdolaga) para la América Latina, una serie de gobiernos populistas, dicharacheros, arrogantes y oportunistas, los cuales tuvieron la suerte de contar con el boom de los precios altos de los hidrocarburos y de una simpatía colectiva que siempre se genera a nivel político, frente a caras y propuestas nuevas en las lides políticas a nivel regional.

Fue así que surgieron los Chávez (1999); los Zelaya y los Evo (2006); los Correa (2007); los Lugo (2008) y los Kirchner (2003). El desastre y el latrocinio más grande que se ha cometido con este tipo de gobierno, lo ha sido con Venezuela, la patria sagrada de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios.  Fue por ello que Leonardo Padrón, el escritor más conocido en Venezuela, afirmara que: «El chavismo se convirtió en una estafa monumental. Nos prometieron el paraíso perdido y solo nos han entregado ruina, miseria y violencia»https://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/03/america/1449101874_815248.html.

 

Pero, como sabemos, en la política nada es estático ni para siempre. Es por eso que ya desde hace unos años, el electorado  latinoamericano  ha comenzado a cuestionar a estos gobiernos populistas, cuya permanencia en el poder lo hacen basados en dos vertientes: el clientelismo político y la coerción disfrazada.

Basado en lo anterior, es por eso que Horacio Manuel Cartes Jara es presidente en Paraguay; Juan Orlando Hernández Alvarado lo es en Honduras; David Arthur Granger lo es en Guyana; Mauricio Macri Villegas asume en Argentina;  Dilma Vana da Silva Rousseff su gobierno pende de un hilo y ahora, la recién paliza electoral en las elecciones parlamentarias celebrada en Venezuela al gobierno chavista, presagia desde ya lo que será igual o superior en las elecciones presidenciales por venir en esa nación.

Definitivamente, el tiempo es el mejor aliado que tienen los pueblos para desenmascarar a estos farsantes, hipócritas y corruptos, que mienten descaradamente para lograr sus propósitos malsanos. Es por eso que con justa razón, Miguel de Cervantes y Saavedra, el insigne autor de «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha» dijo: «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades».

 

Estoy pletórico de felicidad por esta derrota al narcochavismo y en consecuencia, les voy a pedir prestado su slogan favorito del que tanto alardeaban para decirles a ellos  que :   !!No volverán!!

 

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