El PLD sepultado

Si echamos la mirada hacia atrás y revisamos los fundamentos doctrinarios dados a conocer por el profesor Juan Bosch el día de la fundación del Partido de la Liberación Dominicana, nos daremos cuenta de que estamos frente a “dos PLD” muy distintos. “Un PLD” fue el que nació oficialmente el 15 de diciembre de 1973, en los salones del desaparecido centro de convenciones conocido como Fiesta de Luxe, en la capital. Este evento se conoció como el “Congreso Constitutivo Juan Pablo Duarte”. Ese PLD nació ese día y murió con Juan Bosch el 1 de noviembre de 2001 a las 3:15 de la madrugada. Está sepultado en La Vega. El otro PLD es el de ahora. Todos lo conocemos, pues muchos de sus dirigentes –no todos– han acumulado grandes fortunas, fruto de la actividad política. Para que vean la diferencia entre uno y el otro, a continuación copio una parte del discurso de Bosch, dando a conocer los principios morales o la base de sustentación del nuevo partido, integrado por renunciantes dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). “Quedarnos en el PRD era lo más cómodo y lo más seguro, pero no era lo más patriótico. Para algunos de nosotros ha llegado la hora de descansar; pero retirarse de la lucha es una manera de traicionar, y nosotros no tenemos madera de traidor. Decía hace poco que no debemos aplicar al PLD las ideas y la manera de actuar que predomina hoy en el PRD, y eso significa que no podemos reproducir en el PLD al PRD. Si hacemos del PLD lo que ha llegado a ser el PRD tendremos en fin de cuenta un PLD que más tarde o más temprano terminará siendo lo que es el PRD. Cuando el PRD llegó al país trajo el lema de ‘Libertad y Justicia Social’, que eran en ese momento las dos más vivas aspiraciones del pueblo dominicano; ese lema podría ser ahora ‘Que el partido me resuelva mis problemas’, porque esa es la aspiración más sentida de una mayoría de los dirigentes del PRD. Pero la consigna de los peledeístas deberá ser esta:‘Servir al partido para que el partido pueda servir al país‘.Mujeres y hombres capaces de sentir eso que acaban ustedes de oír es lo que necesita el PLD, y con esas mujeres y esos hombres cumpliremos el propósito de terminar la obra que empezó Juan Pablo Duarte. Pedimos para el PLD gente dispuesta a hacer sacrificios por el partido y por el país, y advertimos que desde hoy vamos a exigir en nuestra organización una disciplina estricta pero consciente; una disciplina que prepare a los peledeístas para hacer frente con entereza a todas las adversidades. Reclamaremos dedicación al estudio para poder desarrollar la conciencia política; pediremos una vida pública y una vida privada que se correspondan, porque nadie puede ser al mismo tiempo luz de la calle y oscuridad de la casa, o al revés. No nos proponemos levantar un partido de santos, pero tampoco uno de diablos. Aspiramos a que el PLD sea un partido de dominicanos serios, de dominicanos capaces de hacer sacrificios por su país, entre ellos, el pequeño, pero fecundo sacrificio de estudiar para conocer cuáles son las causas de nuestros males y cómo deben ser combatidas, y el grande, pero hermoso sacrificio de luchar por las ideas aprendidas mediante ese estudio. Queremos en el PLD dominicanos que ofrezcan, no que pidan, que a la hora de la verdad den un paso al frente para combatir, no para beneficiarse. No nos importa que sean pocos, que el pueblo tiene razón cuando dice que vale más estar solo que mal acompañado”. Lo dicho por Bosch hace 40 años resuena en los oídos de muchos dirigentes del PLD como una canción de cuna, no una pieza para bailar en la fiesta de la política nacional.

Revolución moral necesaria

Si algo urgente precisa la sociedad dominicana, es una revolución moral que elimine los valores que la sustentan y que la mantiene en la pobreza espiritual más abyecta que hayamos visto en siglos. Un escribidor de temas históricos, vinculado al latrocinio desde hace décadas, suele decir por radio y televisión, qué la política no tiene ética, ni moral, que son los resultados los que importan. Atrás los principios, las ideologías, la filosofía y demás yerbas aromáticas. En política, dice el viejo zorro del transfuguismo, lo único que importa es el resultado. Ese postulado es el que arrastra el partido de gobierno desde la muerte de su líder Juan Bosch. Los ideales y la práctica del maestro se fueron a la tumba junto con él. Desde entonces la corrupción ha alcanzado su pedestal más alto. Cuatro periodos de gobierno, casi 20 años, han servido para enterrar la honestidad y aquello de “servir al pueblo” a través del partido. Al contrario, utilizaron el partido para el enriquecimiento individual sabiéndose protegido por el sistema de justicia que crearon. (Fiscales y jueces están comprometidos con el robo y la corrupción de sus jefes políticos. Ellos garantizan la impunidad) Mientras el pueblo se empobrece, ellos, utilizando el partido y las instituciones públicas, han amasado inmensas fortunas. (“No te dejes engañar cuando te hablen de progreso, porque tú te quedas flaco y ellos aumentan de peso”, escribió Alí Primera.) No ha quedado piedra sobre piedra sin ser destruida moralmente. Los grupos sociales, hasta los más radicales, han terminado en el fango de la podredumbre moral. Con sus excepciones, periodistas, abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, militares, policías, curas, pastores, obreros, campesinos y amas de casas, han sido ensuciados por el peculado patrocinado desde el Estado por el PLD. El que esté libre de corrupción que tire la primera piedra. Todas las instituciones estatales están permeadas por la prevaricación. Todas las empresas del Estado quebraron, pero sus administradores no. Se enriquecieron quebrando las empresas que pusieron en sus manos. Y nadie, absolutamente nadie, fue sometido a la justicia y encarcelado. Hoy son prósperos y respetados empresarios. El PLD se prostituyó y prostituyó a los demás. Empresarios, políticos, etc. Los partidos políticos, sus cúpulas; las centrales sindicales, sus principales dirigentes, los choferes y sus líderes. Los gremios de profesionales. Nadie ha quedado fuera del festín depredador. (Miguel Vargas aún no paga los 15 millones de dólares que le entregó Leonel Fernández a través del Banco de Reservas) Más de cien mil millones de pesos se llevan la corrupción todos los años. Calcule usted cien mil millones durante 20 años… ¿Cuántos hospitales, cuántas escuelas, cuántas plantas eléctricas, cuántos acueductos, cuántas viviendas, han podido construirse con esa inmensa fortuna? Este país invierte menos de un dos por ciento del Producto Interno Bruto en salud cuando se necesita, mínimo, el 5 %. ¡Qué vergüenza! ¡Cómo se mueren los pobres en los hospitales públicos! Es decir, la corrupción ha sido una traba para el desarrollo y el bienestar de la gente. Y todo ese dinero, cien mil millones durante 20 años, están en los bolsillos de dirigentes del PLD, del Partido Reformista, del PRD y de los llamados partidos minoritarios que también disfrutan del festival del robo y el asalto a que el país ha sido sometido en los últimos años. No crean que solo loa políticos son corruptos; también una buena parte de los empresarios. La corrupción pública camina abrazada del sector privado. Lo mismo que el narcotráfico, que va de la mano con el oficialismo. La impunidad es el común denominador. Todos roban, pero no van a la cárcel. Las cárceles están llenas de pobres; delincuentes de poca monta que logran salvarse de morir durante los famosos “intercambios de disparos” con la policía. Como nadie, o pocos, pueden tirar la primera piedra contra la corrupción, es necesaria una revolución moral que termine con la corrupción y la impunidad; una revolución moral que castigue ejemplarmente la corrupción venga de donde venga.

FATCA y RD

Este artículo va dirigido principalmente para aquellos ciudadanos dominicanos que han optado por la ciudadanía norteamericana o tienen residencia en ese país y tengan inversiones en República Dominicana, y que esos ingresos no se declaren en el sistema impositivo norteamericano. Es un alerta para mis compueblanos y todos los dominicanos que pudieran estar en esta situación. Los Estados Unidos exigen que todos los ciudadanos y residentes declaren sus rentas donde quiera que se produzcan y donde quiera que estén sus ciudadanos en el mundo. FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act. Cumplimiento de la ley en los impuestos extranjeros) es una nueva normativa aprobada el 18 de marzo de 2010 y cuya entrada en vigencia es para el día 1 de julio de 2014, esta fecha ha sido cambiada ya varias veces, se espera que sea la definitiva. FATCA está incluida dentro del capítulo cuarto de la Ley de Impuesto sobre la Renta de ese país, (IRS), mediante la cual el gobierno de esa nación le solicita a las entidades financieras extranjeras de todo el mundo, identificar y reportar las inversiones que los contribuyentes norteamericanos tienen fuera de su país y a las entidades no financieras extranjeras certificar accionistas sustanciales norteamericanos que posean más del 10% de las acciones en dicha compañía. La finalidad de FATCA es evitar la evasión y la elusión fiscal por parte de los contribuyentes de los Estados Unidos. En concreto, pretende evitar que los contribuyentes estadounidenses eludan o evadan el pago de impuestos por las rentas obtenidas en otros países. Para ello, FATCA requiere: que las entidades financieras extranjeras faciliten información sobre sus clientes, penalizando a aquellas que no lo hagan, al imponer una obligación de practicar una retención del 30% sobre los pagos o flujos de efectivo realizados a las entidades financieras extranjeras que no firmen un acuerdo con el Internal Revenue Service (“IRS”). Las principales características de esta ley son: – Aplica para los ciudadanos o residentes norteamericanos que generan rentas (intereses, honorarios, dividendos, etc), de sus inversiones en la banca nacional y en empresas donde esos ciudadanos son socios u accionistas (certificados, depósitos ahorros, acciones u cuotas sociales). – Instituciones financieras reconocidas por la ley monetaria y financiera 183-02 y las demás entidades como valores y fideicomisos. – Empresas comerciales donde haya ciudadanos y residentes con un porcentaje de participación de 10% o más, holdings, otras. – Estas empresas estarán en obligación de informar al IRS sobre todos los ciudadanos norteamericanos y residentes con los cuales hagan negocios y los saldos de las operaciones efectuadas. – Los bancos deben firmar acuerdos con el IRS, nuestro país deberá firmar un acuerdo bilateral, ya que nuestra ley financiera y monetaria prevé el secreto bancario, que impide a las instituciones financieras dar informaciones a terceros. – Cada institución financiera tiene que hacer la debida diligencia para obtener las informaciones de sus clientes cuando aperturen cuentas con ciudadanos y residentes norteamericanos, cosa que se dificultará en el país, ya que contamos con una diáspora muy grande que tiene todo tipo de negocios aquí. Se recomienda – Si usted es ciudadano norteamericano o residente en ese país, y tiene negocios en República Dominicana, debe informarse adecuadamente, la ley es una realidad y sabemos que el Tío Sam en materia de impuestos no da muchas oportunidades de escapársele. – Determinar que cuentas tengo, y los efectos de abrir nuevos negocios. – Busque ayuda profesional ahora, luego puede ser muy tarde.

Titanes vencen Metros y empatan final de la LNB Banreservas

SANTO DOMINGO.- Los Titanes del Distrito vencieron 80 por 75 a los Metros de Santiago en el segundo partido de la gran final de la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) Copa Banreservas. Con la victoria el equipo Titán empata la serie a un partido por bando en la serie al mejor de siete encuentros. El equipo de los Titanes contó con el regreso de Gerardo Suero en sus filas y el efecto se sintió. El jugador más valioso de esta temporada marcó 28 puntos para comandar la ofensiva de los ganadores. James Maye tuvo 21 y Robert Jones tuvo 18. Una vez más los tres grandes de Titanes se combinan para aportar más del 50 por ciento de la ofensiva Titán. De su lado Rashad Jones Jennings logró capturar 19 rebotes. El equipo Titán llego a la mitad perdiendo el encuentro 35 por 32, pero una corrida 12 por uno en el tercer cuarto le dio la ventaja al equipo terminando el tercer parcia con ventaja de ocho puntos. En el último periodo los Titanes mantuvieron la intensidad ofensiva y lograron ampliar el margen a 11 restando apenas 2:50 por jugar. Los Metros lograron cerrar el marcador a 5 puntos restando 43 segundos pero no pudieron concretar el regreso. En la causa perdida Víctor Liz fue el líder ofensivo de los Metros con 15 unidades, Adris de León logro colar 13 y el venezolano Windi Graterol tuvo 12 puntos. El tercer partido de la serie es el próximo viernes en la arena del Cibao Oscar Gobaira de Santiago de los Caballeros. of-am

Trabajadores PR toman la calle

SAN JUAN (PL).- Los sindicatos de las corporaciones públicas puertorriqueñas tomaron este miércoles nuevamente la calle en esta capital, tras decretar un paro de 24 horas, en contra de la Ley 66 de Sostenibilidad Fiscal y Operacional.
Los trabajadores se manifestaron en el corazón del barrio Santurce, donde está enclavado el Centro Gubernamental Minillas que alberga a varias entidades públicas, incluido el Banco Gubernamental de Fomento, cuyos trabajadores están en huelga desde hace varios días.
Los dirigentes de la Unión Independiente Auténtica de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego de la Autoridad de Energía Eléctrica, los sindicatos de la Autoridad de los Puertos, Autoridad de Carreteras y Edificios Públicos dijeron que la protesta se extendió por siete municipios.
El gobierno aseguró que, a pesar de la situación de paro, las operaciones en las distintas dependencias públicas se desarrollaron con normalidad debido a que se puso en marcha el plan de contingencia, lo que implica que los gerenciales y los empleados de confianza asumen las labores.
El paro comenzó en la madrugada y existe la posibilidad de que se extienda más allá de las 24 horas.
jt/am

Someten hombre por falsa alarma bomba

SANTO DOMINGO.- El Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) apresó y sometió a un hombre que dio una falsa alarma de bomba en un vuelo de la Aerolínea Delta, cuando se preparaba para despegar del Aeropuerto Internacional de las Américas con destino a Nueva York.
Rubén Manuel Ciprián Toribio fue detenido en el hotel Barceló Punta Cana.

La investigación determinó que «a las 3:08 horas del pasado 30 de junio, Ciprián Toribio se comunicó con una amiga que le gestionó, mediante conferencia, el contacto con el aeropuerto, produciéndose la alerta “Anar Eric Adler, DELTA 514, eso es una bomba”, refiriéndose al ciu dadano americano, quien es su pareja sentimental y con quien compartía habitación en el referido hotel, donde sostuvieron un enfrentamiento, lo que ocasionó que la mujer se marchara del complejo.
Rubén Ciprián, en represalia, decidió contactar a las autoridades del AILA, con el interés de que se le detuviera, bajo acusación de intento de detonar un bomba en la terminal aérea, lo que activó inmediatamente a los organismos de seguridad del Estado.
Según el DNI, se determinó que la llamada se originó desde el número de teléfono fijo 809-568-6088, ubicado, según la celda en Villa Mella, Santo Domingo Norte, por lo que inmediatamente se procedió a enviar un equipo de ubicación y reconocimiento a esa dirección.
Ambos fueron sometidos a la justicia y se les conoció medida de coerción. A Rubén Ciprián, le dictaron tres meses de coerción.
Las autoridades del DNI fueron enfáticas al señalar que las llamadas molestosas y que ponen en riesgo las operaciones de las terminales aéreas son castigadas por el Código Procesal Penal, por estipularse las mismas de seguridad nacional e internacional, ya que inmediatamente se da una información de este tipo se aplican los procedimientos.

Caamaño y la prepotencia del embajador

La voz del extranjero, cuyos registros metálicos se extraviaban entre los matices de una pronunciación bastante peculiar, se escuchó protocolar pero casi peyorativa en la acogedora oficina que era sede de aquella histórica reunión en la mañana del martes 27 de abril de 1965: -A ver, señores, ¿a qué debo su visita? -En realidad -intervino Brinio Díaz, importante figura del gobierno revolucionario-, estamos aquí porque se nos informó que usted quería hablar con nosotros. El aludido, aparentando sorpresa, volvió el rostro hacia Díaz y lo estudió durante unos instantes, pero cuando retomó la palabra, tras mirar de hito en hito a la singular concurrencia, ya su voz no era la de quien se suponía que fuese sino la de un político apasionado envuelto en las lides banderizas: -¿Yo? No, para nada. Ustedes están jodidos. Lo que han hecho es una locura, un disparate. El gobierno de Read Cabral estaba haciendo lo correcto y tenía todo preparado para hacer elecciones libres en septiembre, pero la acción irresponsable de ustedes no sólo malogró ese proyecto destinado a restablecer la democracia sino que le abrió de par en par las puertas al comunismo. El doctor José Rafael Molina Ureña, presidente de la república designado tras la reciente caída del régimen de facto denominado el Triunvirato (que había conducido los destinos nacionales desde septiembre de 1963), escuchaba en silencio tratando de domesticar en los entresijos de su conciencia de civilista y admirador de la democracia estadounidense la profunda desilusión que le provocaba la destemplada perorata del hombre que tenía frente a él. No sólo era una hiriente y ofensiva embestida retórica: se trataba de una verdadera filípica, de una crítica virulenta, de una andanada feroz y desconsiderada contra los visitantes y el movimiento que ellos encarnaban, y la forma en que aquel hombre la remató, con un dejo de burla que no pasó desapercibido, causó estupor entre los presentes: -Yo pienso muy sinceramente que como ustedes están derrotados, lo mejor que podrían hacer es rendirse ante la gente de San Isidro, y para eso no nos necesitan a nosotros. Ustedes, que son tan sabios y valientes, se bastan por sí solos. La conversación, por veces transfigurada en monólogo punitivo, se desarrollaba en las instalaciones donde tenía su despacho el hombre que en esos momentos hablaba, y contaba con la presencia de varios subalternos de éste y una representación civil y militar del gobierno constitucional que se había instalado en el Palacio Nacional en la noche del 25 de abril de 1965. Tal gobierno, que estaba en posesión de la mansión presidencial y disponía de un gran apoyo de la ciudadanía, era el producto del alzamiento revolucionario que se había iniciado en la tarde del 24 de abril con la rebelión de jóvenes oficiales y clases de las fuerzas armadas en el campamento militar 16 de agosto, situado en las afueras de la ciudad de Santo Domingo. El levantamiento había sido ideado y organizado desde hacía más de un año por el coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez (quien para estos fines creó el «Movimiento Enriquillo»), pero su materialización se había pospuesto varias veces debido a la ausencia de éste (virtualmente exiliado por decisión del Triunvirato al designarlo agregado militar en la embajada dominicana en Chile), a las vacilaciones de algunos de los implicados y, en fin, a la falta de condiciones objetivas y subjetivas para su éxito. En ausencia de Fernández Domínguez, la jefatura del movimiento en el país era ejercida por el coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, quien, en coordinación con otros grupos militares adversos al estado de cosas prevaleciente, originalmente fechó el alzamiento para el martes 27 de abril. Los hechos, sin embargo, obligaron a precipitarl el sábado 24, por órdenes del general Marcos Rivera Cuesta (jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional), cuatro oficiales fueron arrestados en el campamento 16 de agosto, y se rumoreaba que el cabecilla castrense tenía una lista adicional con los nombres de otros complotados. Es en esas dramáticas circunstancias que el capitán Mario Peña Taveras -ayudante del jefe del Ejército pero también integrante del complot constitucionalista-, en el entendido de que si no actuaba en ese momento el movimiento sería abortado, ejecuta una arriesgada y valiente decisión ordenada por el Hernando Ramírez: desarmó e hizo prisioneros Rivera Cuesta y sus hombres de confianza, y se comunicó con el dirigente político José Francisco Peña Gómez, que en esos instantes producía el programa radial del PRD, y lo puso en conocimiento de los hechos, solicitándole que hiciera un llamado al pueblo dominicano para que respaldara la rebelión militar contra el Triunvirato que se acababa de iniciar. Peña Gómez, luego de hacer varias llamadas telefónicas para comprobar la veracidad de la información que le había suministrado Peña Taveras, anunció públicamente el levantamiento a través de Radio Comercial y, al ritmo de los acordes de La Marsellesa, hizo un llamamiento a los dominicanos para que dieran su apoyo a la acción revolucionaria de los militares patriotas… La insurrección de abril de 1965 había comenzado. No se trataba, como queda patente, de un movimiento espontáneo y sin referencias sociales: desde el derrocamiento de Bosch el país era un hervidero de desafecciones frente al régimen golpista, y no solo estaba fresco en la memoria colectiva el martirio de los jóvenes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (alzados en las serranías de la media isla el 29 de noviembre de 1963 bajo el liderazgo del doctor Manuel Aurelio Tavarez Justo), sino que en los dos últimos años las protestas por razones políticas o económicas y las labores conspirativas habían sido cotidianas. Los ejecutores de la acción revolucionaria que se nucleaban en el «Movimiento Enriquillo» tenían como objetivo derribar al Triunvirato, restablecer la vigencia de la Constitución de 1963 y reinstalar en el Palacio Nacional al profesor Juan Bosch, elegido como presidente en las elecciones del 20 de diciembre de 1962 y derrocado por un incruento golpe de Estado que contó con la anuencia de una parte del empresariado, la cúpula de la iglesia católica, varios partidos de la derecha y el gobierno de los Estados Unidos a través de su embajada en el país. Como se ha sugerido, también complotaban y eran partidarios del alzamiento varios grupos civiles y militares vinculados a distintas fuerzas sociales y políticas (perredeístas, comunistas, socialcristianos, balagueristas, sindicalistas, etcétera), aunque no necesariamente todos coincidían con las metas estratégicas del sector de Fernández Domínguez. Tal era el caso, por ejemplo, de los seguidores del doctor Joaquín Balaguer (el “clan de San Cristóbal”), quienes respaldaban el derrocamiento del Triunvirato, pero no la reposición pura y simple del anterior estado de cosas: planteaban la celebración de elecciones para la escogencia de un nuevo presidente de la república. El anuncio radial hecho por Peña Gómez tuvo efectos inmediatos, y en las horas subsiguientes la sociedad capitaleña fue estremecida por los acontecimientos: la gente de los barrios se lanzó a las calles en respaldo de la rebelión, el campamento militar 27 de febrero se sumó a los sublevados, el importante destacamento del ejército de San Cristóbal retiró su apoyo al gobierno, y un frenético intercambio de comunicaciones entre las principales dotaciones militares y policiales se desarrolló en gran parte de la geografía nacional para establecer afinidades y lealtades. Aunque los dirigentes partidistas y casi todos los uniformados involucrados en la conspiración habían sido sorprendidos por la acción de Peña Taveras, pronto hubo una movilización general tanto de los primeros como de los segundos, y a media tarde, al calor de la agitación popular y con la conducción de Peña Gómez, grupos de civiles y militares ocuparon la radiotelevisora oficial y emitieron encendidas proclamas revolucionarias antes de que fueran rodeados y desalojados por tropas leales al Triunvirato bajo la dirección del coronel José de Jesús Morillo López. A las ocho de la noche de ese mismo día, el doctor Donald Read Cabral, jefe de la administración de facto, dirigió una alocución al país en la que proclamaba que su gobierno tenía el control de la situación, llamaba a la calma, intentaba explicar los acontecimientos y amainar sus efectos, declaraba un «toque de queda» hasta el amanecer, y finalmente conminaba a los alzados, que aún permanecían en sus unidades militares pero en talante levantisco, a que depusieron su actitud antes de las seis de la mañana. Al despuntar el domingo 25 de abril, los rebeldes ya habían entrado subrepticiamente a la ciudad de Santo Domingo y ocupaban varios puntos estratégicos, y pese a que el gobernante fantoche obtuvo promesa de fidelidad de ciertos jerarcas castrenses (incluyendo a los jefes de la Marina de Guerra, comodoro Francisco Rivera Caminero, y del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas, CEFA, coronel Elías Wessin, quien estaba en San Isidro no obstante haber sido designado secretario de las Fuerzas Armadas), ésta no se hizo efectiva, lo que facilitó la toma del Palacio Nacional y el arresto de Read Cabral por tropas rebeldes al mando del coronel Francisco A. Caamaño. A media mañana, los uniformados que controlaban la casa de gobierno se constituyeron en «Comando Militar Revolucionario» (sus cabezas visibles al momento eran los coroneles Vinicio A. Fernández Pérez, Giovanny Gutiérrez, Francisco A. Caamaño y Eladio Ramírez Sánchez), y luego de consultas y negociaciones con los dirigentes políticos que los apoyaban y sus pares en la Marina de Guerra y el CEFA (con resultados poco satisfactorios en los últimos casos, pues estos proponían formar una Junta Militar y eran hostiles a la idea de reponer a Bosch) decidieron dar cumplimiento al régimen de sucesión presidencial establecido en la Constitución de 1963. Así, en horas de la noche, el efímero régimen militar constitucionalista protagonizó un acontecimiento inédito en la historia dominicana: cedió el poder a un civil, el doctor José Rafael Molina Ureña, alto dirigente del PRD y presidente de la Cámara de Diputados durante la administración de Bosch, a quien le correspondía el cargo, por virtud del mencionado orden de sucesión constitucional, en razón de las ausencias del presidente de la república (Bosch), del vicepresidente (doctor Segundo A. Tamayo) y del presidente del Senado (Juan Casasnovas Garrido). Las primeras medidas del gobierno de Molina Ureña fueron restituir oficialmente la vigencia de la Constitución de 1963 y nombrar un gabinete provisorio, al tiempo que se anunciaba el inminente regreso de Bosch. La respuesta de los militares adversos fue brutal: aviones que partieron de la base aérea de San Isidro, lugar donde operaba el CEFA, comenzaron a bombardear el Palacio Nacional en la mañana del lunes 26 de abril y repitieron la acción durante todo el día. El martes 27, cerrada definitivamente la vía de las negociaciones, en San Isidro se dan los primeros pasos para la formación de una Junta Militar que integrarían los coroneles Pedro B. Benoit, Olgo Santana y Enrique A. Casado Saladín, representando las tres armas. Este mismo día, la Marina se suma oficialmente los adversarios del gobierno revolucionario, y naves suyas surtas frente a la costa de Santo Domingo cañonean el Palacio Nacional, mientras que los aviadores del CEFA diversifican sus bombardeos sobre la capital. Paralelamente, informaciones de inteligencia dan cuenta de que tropas de infantería, respaldadas por unidades blindadas, marchan en esos momentos desde San Isidro hacia la ciudad capital con la intención de tomarla y aplastar la revuelta. En medio de esa sobrecogedora situación es que el gobierno de Molina Ureña recibe la especie, de boca de un intermediario calificado, de que su jefe extranjero quería conversar con él, y empeñados como estaban en evitar una guerra fratricida, el presidente y sus principales colaboradores deciden acudir a las oficinas de aquel constituidos en comisión. Por supuesto, entonces no tenían ni idea de que se enfrentarían a la hostilidad y las ásperas reprimendas del individuo que en esos instantes les hablaba en lenguaje casi insultante… -Distinguido amigo -insiste Brinio Díaz-, comprenda que una guerra no le conviene a nadie, lo que puede haber es un innecesario derramamiento de sangre, y justamente esto es lo que queremos evitar. Lo más conveniente sería negociar. -Eso es imposible -espetó el hombre con voz autoritaria-. ¿Negociar? Les repito que ustedes están derrotados. No hay nada que hablar. Ustedes tenían que pensar en eso antes de meterse en esa aventura. Lo que deben hacer es rendirse. El ambiente era tenso, desagradable y asfixiante, pero sobre todo muy desalentador para los comisionados gubernamentales, pues resultaba claro que habían caído en una celada política y se encontraban participando en un diálogo de sordos: su taimado y obtuso interlocutor tenía una firme posición de apoyo a las tropas de San Isidro, y rechazaba de manera casi airada todo alegato a favor del diálogo y la paz concertada. Era notorio, pues, que aquella conversación -además de no tener sentido- resultaba una afrenta para el decoro de los dominicanos, por lo que un joven y pundonoroso oficial rebelde que se había integrado a la reunión en la víspera se mostraba inquieto desde su asiento, y trató de tomar la palabra en medio de la enrarecida atmósfera de retórica en una sola dirección que se respiraba, pero no se lo permitieron. Entonces murmuró, indignad “Hijo de la gran puta. Yo si sé lo que voy a hacer!”, y se dispuso a abandonar de manera abrupta la reunión. Mientras salía de la oficina, el joven oficial miró al extranjero, que se había puesto de pie, y le dij “¡Le vamos a demostrar que hay dominicanos que tienen vergüenza y que cuando es necesario morir, lo saben hacer con honor”! Y una vez fuera de las instalaciones, se desahogó con uno de sus compañeros de armas: “¡Que mierdería, coño! ¿Ustedes no se dieron cuenta de que ese carajo lo que estaba era tratando de humillarnos? ¡Mierda para él y su gobierno! Si quieren guerra, tendrán guerra, y verán cómo defendemos los dominicanos nuestra dignidad y nuestra patria!” El hombre que hablaba con soberbia, actitud de desprecio y prepotencia imperial ante los comisionados del gobierno revolucionario era William Tapley Bennett, embajador de los Estados Unidos de América, y el joven oficial que se marchó de la reunión irritado y lanzando improperios contra aquel era el coronel Francisco A. Caamaño. Al margen de si Caamaño tuvo o no momentos de escepticismo, un hecho es ostensible: a la postre escuchó el llamado del destino, y en las siguientes horas, tras encararse exitosamente en la cabeza del puente Duarte con fuerzas de aire y tierra de San Isidro -incluyendo unidades blindadas- junto al pueblo de la parte alta de la ciudad, se convertiría en el principal líder militar de la insurrección y , luego, alcanzaría la ciclópea estatura de la proceridad… La historia posterior es harto conocida.

PRSC anuncia trillará un "camino propio"

SANTO DOMINGO.- El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) anunció la tarde de este martes su independencia política, con el propósito de trillar un camino propio con miras a unificar sus fuerzas y consolidar su espacio para alcanzar el poder.
El presidente del PRSC, Federico Antún Batlle (Quique), explicó que se trata de una decisión conjunta del Directorio Presidencial,máximo órgano de dirección de la organización política.
Durante un acto en un hotel de la capital, externó su satisfacción y orgullo de ser «portavoz de una noticia tan trascendental, precisamenteel primero de julio, fecha de ascenso al poder del partido hace 48 años, en 1966».
“Luego de un intenso proceso de reuniones, reflexiones y análisis basados en profundos estudios de mercado que revelan la realidad social, económica y política del país, el Partido Reformista Social Cristiano ha decidido dirigirse a la Nación para proclamar nuestra independencia política”, dice uno de los párrafos de una declaratoria del PRSC.
Antún Batlle llamó a la dirigencia y militancia reformista y a todos los dominicanos enel territorio nacional y en el exterior a cerrar filas en este proyecto de nación que a partir de este momento proclamaque se dedicará a acumular fuerzas propias.
“Proclamamos nuestra decisión y nos comprometemos ante el país, a corregir los errores del pasado, y de asumir con humildad el firme compromiso de construir un Partido Renovado, para un nuevo comienzo”, dijo el Presidente de los reformistas.
En la declaración pública, el Presidente del PRSC dijo que su organización asume en su nuevo comienzo y como norte de su accionar político,valores y principios basados en la solidaridad, el bien común, la defensa de la soberanía nacional, la dignidad y el bienestar de las personas.
En el acto, además de Antún Batlle, participaron los miembros del Directorio Presidencial, las Comisiones Política y Ejecutiva de dicha organización así como decenas de jóvenes reformistas e invitados especiales.
El PRSC ha estado en los últimos tiempos participando en los procesos electorales aliado al Partido de la Liberación Dominicana. Un significativo grupo de dirigentes reformistas ocupa, por este motivo, cargos en el Gobierno, fundamentalmente en el servicio exterior.
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¿Feminicidios? ¡Oh no!

La mayoría en este país dice rechazar los feminicidios, y eso incluye autoridades gubernamentales y eclesiales. Sin embargo, a la hora de tomar medidas, tipificar violaciones contra las mujeres en las leyes, o establecer programas de prevención y apoyo surgen las discrepancias e incoherencias. La palabra feminicidio puede sonar fea o gramaticalmente incorrecta, pero ha permitido que la población tome conciencia de un fenómeno que pasaba desapercibid la violencia extrema de algunos hombres contra la mujer que fue o es su pareja. Por esta razón, usar el término feminicidio ha sido útil. Actualmente se discute en el Congreso la aprobación de un nuevo Código Penal y resurge el debate sobre el feminicidio. Según el Artículo 82 del proyecto de Código Penal, “comete una infracción grave de feminicidio quien en el marco de tener, haber tenido o pretender una relación de pareja diere muerte a una mujer”. Dada la magnitud de este problema en República Dominicana, y para muestra vale indicar que en la primera mitad del mes de junio pasado se produjeron unos 15 feminicidios, deberíamos aplaudir que el proyecto de Código Penal incluya el Artículo 82. Pero hay voces en contra de que el feminicidio se tipifique como crimen en el Código. Por ejemplo, un alto representante de la Iglesia Católica emitió un documento donde plantea que si se incluye el feminicidio en el Código Penal hay que incluir también el masculinicidio; de lo contrario, sería discriminatorio contra los hombres, y para no incluir los dos términos propone excluir los dos. Yo, al escribir feminicidio y masculinicidio en mi computadora, encontré que la palabra feminicidio está integrada al léxico formal y no hubo registro de error gramatical, no así en el caso del masculinicidio. Y me pregunté: ¿será discriminación tecnológica contra los hombres? Pues no, es que la proporción de hombres que matan mujeres que fueron o son su pareja es mucho mayor que la cantidad de mujeres que matan hombres que fueron o son su pareja. La discriminación no es una ficción, es un rechazo o subordinación que enfrenta un grupo social en relación con otro, y puede llevar al asesinato. Por tanto, que se utilice el término feminicidio, que el vocablo haya sido integrado al léxico formal, y que no haya ocurrido así con el masculinicidio, refleja que el feminicidio tiene una dimensión social amplia por la cantidad de hombres que comenten estos crímenes contra las mujeres, no así las mujeres contra los hombres. Para enfrentar un problema social lo primero es reconocer que existe; lo segundo es describirlo; lo tercero es analizarlo; lo cuarto es resolverlo. En la República Dominicana, al igual que en otros países, utilizar el término feminicidio ha permitido reconocer que existe, pero no se ha analizado adecuadamente, ni tampoco se ha abordado en la magnitud que amerita. No incluir en el Código Penal la figura del feminicidio sería diluir el problema para que no sea reconocido como una grave violación del derecho a la vida de las mujeres. Una de las razones principales para que ocurra el feminicidio es la idea de que las mujeres son propiedad de los hombres. Algunos hombres al perder el sentido de propiedad se desquician y comenten el crimen, precisamente contra aquellas mujeres que ellos piensan son de su propiedad. Cambiar esta cultura de posesividad supone un gran esfuerzo educativo de muchos años. Como no podemos esperar tanto tiempo para enfrentar el problema, hay que comenzar con la penalización del crimen. De ahí la importancia de que el nuevo Código Penal incluya el feminicidio como una infracción grave.

La mira larga de Leonel

Así como en política no existe mejor aliado que el tiempo, la proyección de los acontecimientos es fundamental en la mejor estrategia electoral… Y en ambos escenarios Leonel tiene una gran ventaja: el referente histórico de Balaguer y Bosch frente al espejo de Peña Gómez. El radicalismo de posiciones extremas no es recomendable, lo mismo que cerrarse a cualquier entendimiento o negociación si no involucra la dignidad personal o partidaria, cosas que nunca entendieron ni Bosch ni su aventajado discípulo Peña Gómez, y eso los marginó a ambos del poder. Cuando Peña Gómez lo entendió, ya era tarde… Y Bosch murió nonagenario, sin entenderlo jamás. Balaguer vivió con ese convencimiento, gobernó por 22 años y se metió el país en el bolsillo chiquito del pantalón. Es justo lo que algunos llaman “el pragmatismo de Leonel”, que no es otra cosa que vivir de frente a la realidad nacional, conocer la psicología del dominicano común y moverse con sigilo en un entorno donde prevalecen los bajos instintos políticos, las triquiñuelas, los golpes bajos y la carencia de institucionalidad. Para contrastar esa realidad bastaría hacer una simple comparación entre aquel Leonel que llegó al poder por primera vez en 1996– hace ya 18 años–, y el Leonel que regresó en 2004 y que se mantuvo por otros ocho años en la Presidencia, con el mismo sustento partidario pero con esquema completamente distinto. Entre uno y otro se operó una transformación que explica su liderazgo actual y la perspicacia con que está conduciendo el reciclaje para regresar al poder dejando que el proceso fluya espontáneamente. No se opone a nada… Es probable que su decisión más inteligente sea dejar que las cosas fluyan de forma natural, sin violentar nada, simplemente dejando pasar las ocurrencias en su partido, en el gobierno y en la oposiciónÖ Dicho con sus palabras: observando cómo sopla el viento. Su intuición lo conduce por la senda de la concertación interna y tiene siempre a mano el bálsamo que cura las heridas de los partidos aliados en el Bloque Progresista. Nunca trascienden los consuelos constantes a la dirigencia aliada inconforme con Danilo. A lo interno ha dejado el caramelo de la reelección… No que la propicia, quede claro, pero sí que no la confrontaría en el evento de que Danilo se aventure a una reforma constitucional que sin él, sin Leonel, sería algo menos que imposible. Pero su posición ha sacado de paso al sector danilista aliado a Reinaldo Pared, que ha quedado sin aliento. El alboroto ha tocado a Francisco Javier, que falla el tiro al pedirle “más explicaciones” a Leonel en torno a su posición sobre la reelección, como si el ex presidente no lo hubiese dejado clar “No, no me opondría si eso es lo que determina la mayoría… lo que decide el partido y lo que quiere la gente”. Son tres condiciones… Leonel no ha dicho ni dejado entrever que propiciaría una reforma constitucional para que Danilo se reelija. Sólo pone esas tres condiciones, casi nada: (…) que lo determine la mayoría, que lo decida el partido, que lo quiera la gente. ¿Cuál mayoría tendría que decidirlo? ¿Cómo decidiría el partido la reelección? ¿Cómo se determinará qué quiere la gente? Es obvio que a esas tres condiciones hay que agregar una cuarta, la más importante: que lo quiera el propio Danilo… ¿Se entiende por qué Leonel está fuera de liga…?