Abel Martínez exige Consejo Gobierno se traduzca resultados

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS. – El excandidato presidencial y dirigente político Abel Martínez llamó a que el Consejo de Gobierno realizado en Santiago no se limite a discusiones teóricas, sino que se convierta en acciones tangibles en favor de la provincia y del país.

Martínez sostuvo que este tipo de encuentros deben servir como mecanismos efectivos para dar respuesta a los principales problemas que afectan a la población, especialmente en áreas como seguridad ciudadana, empleo, infraestructura y servicios básicos.

El también miembro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) insistió en que la ciudadanía espera resultados verificables de las reuniones del alto nivel gubernamental, y no solo anuncios o promesas que no se materialicen en el corto plazo.

Asimismo, planteó que Santiago, como segunda demarcación más importante del país, requiere políticas públicas sostenidas que impacten de manera directa en la calidad de vida de sus habitantes y fortalezcan su rol como polo económico del Cibao.

Martínez consideró que el Consejo de Gobierno debe asumir un enfoque más operativo, con metas claras, seguimiento y rendición de cuentas, para evitar que estos espacios se perciban como meros actos protocolarios.

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Senador propone eliminar la prisión por difamación en RD

Santo Domingo.– El senador Antonio Taveras Guzmán sometió una propuesta de modificación a varios artículos de la Ley 74-25 con el objetivo de reforzar las garantías constitucionales relacionadas con la libertad de expresión y de prensa, adecuar los delitos contra el honor a los principios de legalidad y proporcionalidad y proteger a los medios de comunicación de sanciones que considera desproporcionadas.

Explicó que la iniciativa procura fortalecer el Estado de derecho y asegurar una protección más equilibrada de los derechos fundamentales, evitando que disposiciones penales ambiguas o excesivas puedan restringir el ejercicio legítimo de la opinión, la crítica y el derecho a la información.

Entre los cambios propuestos figura la modificación del artículo 208, relativo a la difamación. Taveras plantea que solo sea sancionable la imputación pública de hechos falsos que lesionen el honor o la reputación de una persona. Asimismo, propone eliminar las penas privativas de libertad para este delito y sustituirlas por multas equivalentes a entre tres y ocho salarios mínimos del sector público, además de la correspondiente reparación civil por los daños ocasionados.

En cuanto al artículo 209, que tipifica la denominada difamación extorsiva, el senador propone convertirla en una modalidad agravada de difamación. La iniciativa reduce la pena actualmente establecida, de cinco a diez años de prisión, y la sustituye por una sanción de entre quince días y un año de prisión menor cuando la conducta tenga como finalidad obtener beneficios indebidos o coaccionar a una persona para realizar, omitir o tolerar actos en perjuicio de sus intereses.

La propuesta también contempla modificaciones al artículo 210 sobre injuria, eliminando las penas de prisión y estableciendo únicamente multas de tres a ocho salarios mínimos del sector público, junto con la reparación civil correspondiente. Según el legislador, esta medida busca preservar la libertad de opinión y de crítica, reservando la intervención penal para conductas graves y dolosas.

Asimismo, Taveras Guzmán plantea reformar el artículo 212 para impedir que las infracciones contra el honor o la vida privada den lugar al cierre de medios de comunicación, la suspensión de sus operaciones, la revocación de licencias, la incautación de equipos o cualquier otra medida que limite su funcionamiento. A su juicio, este tipo de sanciones resulta incompatible con la libertad de prensa y de expresión.

DEROGACIÓN DE ARTÍCULO 310

De igual manera, el senador propone la derogación del artículo 310, que sanciona el ultraje a funcionarios o servidores públicos. Consideró que dicha figura otorga una protección penal privilegiada a quienes ejercen funciones estatales, limita el escrutinio ciudadano sobre la gestión pública y contradice el principio constitucional de igualdad ante la ley.

Taveras Guzmán sostuvo que las modificaciones planteadas buscan modernizar el ordenamiento jurídico dominicano y alinearlo con la Constitución y los estándares internacionales de protección de los derechos fundamentales, promoviendo un equilibrio adecuado entre el derecho al honor, la libertad de expresión y el fortalecimiento de la democracia.

La neuro política y la apatía electoral en RD (OPINION)

Por JAIRO DE JESUS ESPINO 

Durante décadas, la ciencia política asumió que los ciudadanos tomaban decisiones electorales principalmente a partir de un análisis racional de programas de gobierno, propuestas y resultados de gestión. Sin embargo, los avances en neurociencia y psicología política han demostrado que las emociones tienen una influencia decisiva en la conducta política.

Esta corriente de estudio, conocida como neuropolítica, ofrece una explicación útil para comprender un fenómeno cada vez más evidente en la República Dominicana: el crecimiento de la apatía política y el desencanto ciudadano con los partidos tradicionales.

Las más recientes encuestas de opinión pública reflejan una realidad que merece atención. La encuesta Gallup–Diario Libre de mayo de 2026 encontró que el 23.5 % de los ciudadanos no simpatiza con ninguna organización política. Por su parte, la Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media reveló que el 55 % de los dominicanos no se identifica con ningún partido político y que los niveles de desconfianza hacia las principales organizaciones superan los niveles de confianza.

Desde la perspectiva de la neuropolítica, estos resultados no representan únicamente una preferencia electoral. Constituyen una manifestación emocional colectiva. Cuando una sociedad acumula experiencias de frustración, promesas incumplidas, escándalos de corrupción, percepciones de impunidad y problemas sociales persistentes, desarrolla asociaciones negativas con la actividad política.

Como consecuencia, muchos ciudadanos dejan de identificarse con partidos y líderes porque la política deja de inspirar esperanza y comienza a generar cansancio, desconfianza e indiferencia.

Por tanto, las encuestas sugieren que no estamos necesariamente ante una ciudadanía desinformada, sino ante una ciudadanía emocionalmente distante de la política.

Los datos también indican el ascenso del votante independiente. Ninguna organización política parece concentrar por sí sola un respaldo suficiente para dominar el escenario electoral, mientras aumenta el número de ciudadanos que permanecen fuera de las estructuras partidarias tradicionales.

Esto significa que los partidos ya no compiten únicamente entre sí; también compiten contra un adversario silencioso, pero cada vez más influyente: el desencanto ciudadano.

La neuropolítica explica que, cuando disminuyen los vínculos emocionales entre los ciudadanos y las organizaciones políticas, los votantes se vuelven más independientes, menos leales y más propensos a modificar sus preferencias de una elección a otra. En este contexto, la credibilidad de los líderes, la confianza que generan y la percepción de resultados concretos adquieren mayor relevancia que las identidades partidarias históricas.

Esta situación plantea riesgos para la democracia. Los sistemas democráticos se fortalecen cuando los ciudadanos creen que su participación puede producir cambios reales. Cuando ocurre lo contrario, aumentan la abstención, la indiferencia política y la desmovilización social.

Aunque el crecimiento del segmento que no se identifica con ningún partido puede interpretarse como una muestra de mayor independencia crítica, también puede reflejar un debilitamiento de los mecanismos tradicionales de representación política.

Desafío

El principal desafío para los partidos dominicanos no consiste únicamente en diseñar mejores campañas electorales o presentar nuevos candidatos. El reto fundamental es reconstruir la confianza emocional de la ciudadanía. Para lograrlo, será necesario demostrar coherencia, transparencia, capacidad de respuesta y cercanía con las preocupaciones reales de la población, tales como la seguridad ciudadana, el costo de la canasta básica, los apagones eléctricos, la calidad de los servicios de salud, el desempleo y el manejo del gasto y la deuda pública.

Las encuestas parecen enviar un mensaje inequívoco: el crecimiento del segmento que responde “ninguno” no es simplemente una categoría estadística. Es la expresión de una ciudadanía que exige nuevas formas de hacer política y que cada vez se siente menos representada por las estructuras tradicionales.

La neuropolítica nos recuerda que las sociedades no se movilizan únicamente por ideas, sino también por emociones. Cuando predominan la confianza, la esperanza y el sentido de pertenencia, aumenta la participación democrática. Cuando prevalecen la frustración y el desencanto, crecen la apatía y el distanciamiento ciudadano.

En la República Dominicana, las mediciones recientes sugieren que el actor político con mayor crecimiento no es necesariamente el PRM, la Fuerza del Pueblo o el PLD, sino un amplio segmento de ciudadanos que afirma no sentirse representado por ninguno.

Esa realidad debería convertirse en motivo de reflexión profunda para todo el sistema político nacional de cara a las elecciones de 2028.

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La justicia frente a la ilusión de la neutralidad tecnológica

POR CARLOS SALCEDO

La publicación de Magnifica Humanitas, primera encíclica del papa León XIV, llega en un momento singular de la historia. Nunca la humanidad había dispuesto de herramientas tan poderosas para procesar información, anticipar conductas y automatizar decisiones. Sin embargo, pocas veces había enfrentado con tanta intensidad una pregunta tan antigua como decisiva: ¿qué significa ser humano en una época dominada por el cálculo?

La inteligencia artificial constituye una de las mayores conquistas intelectuales de nuestro tiempo. Sus aplicaciones prometen avances extraordinarios en la medicina, la educación, la investigación científica y la administración pública. Pero toda civilización termina siendo juzgada no por la sofisticación de sus herramientas, sino por la sabiduría con que decide utilizarlas.

Por ello, la cuestión fundamental no consiste en determinar hasta dónde puede llegar la tecnología, sino en recordar qué cosas jamás deben quedar sometidas a ella.

León XIV sitúa el debate en su verdadera dimensión. El problema no es tecnológico; es antropológico. No gira en torno a las capacidades de las máquinas, sino alrededor de los límites que una sociedad debe preservar para proteger la dignidad de la persona humana.

Cuando el cálculo pretende sustituir a la conciencia

Vivimos en una época fascinada por los datos. Se nos promete una racionalidad más eficiente, decisiones más precisas y una capacidad inédita para gestionar la complejidad del mundo. Sin embargo, esa promesa encierra una ilusión peligrosa: creer que toda realidad humana puede traducirse en información procesable.

Los algoritmos identifican patrones. Calculan probabilidades. Correlacionan variables. Pero no conocen la compasión. No experimentan el sufrimiento. No sienten el peso moral de una decisión ni la responsabilidad inherente al acto de juzgar.

La justicia pertenece a una dimensión distinta.

Puede servirse del cálculo, pero no puede ser sustituida por él.

La inteligencia artificial puede asistir al razonamiento jurídico; jamás reemplazar la prudencia que exige ponderar derechos, comprender circunstancias y reconocer la singularidad irrepetible de cada ser humano.

La verdad en tiempos de ruido

Papa León XIV

Durante su reciente visita a España, León XIV formuló una advertencia que trasciende el ámbito religioso y alcanza el corazón mismo de la vida democrática. Recordó que la verdad no se mide por el ruido de las plataformas digitales ni por las métricas de popularidad, sino por el respeto irrestricto de la dignidad humana.

La observación resulta particularmente pertinente en una época donde la velocidad suele imponerse a la reflexión, la viralidad a la verificación y la emoción al razonamiento.

Con frecuencia, aquello que se convierte en tendencia es confundido con la verdad. Lo más compartido parece adquirir autoridad por el simple hecho de ser ampliamente difundido. Sin embargo, la historia enseña exactamente lo contrario: las grandes conquistas de la libertad y de los derechos humanos nacieron muchas veces como posiciones minoritarias frente a consensos dominantes profundamente equivocados.

La verdad nunca ha dependido de algoritmos de popularidad.

El derecho como refugio de la dignidad

En esa misma visita, el Pontífice recordó que la ley es insuficiente si no se convierte en un instrumento vivo de justicia real.

La afirmación interpela directamente a los sistemas jurídicos contemporáneos. Ninguna sociedad se vuelve más justa por el simple hecho de multiplicar leyes o perfeccionar procedimientos. La legalidad constituye una condición indispensable para la convivencia democrática, pero no puede transformarse en un fin en sí misma.

El derecho existe para servir a las personas.

Cuando la norma pierde contacto con la realidad humana que pretende ordenar, conserva su validez formal, pero comienza a erosionar su legitimidad moral. Allí aparece el riesgo del formalismo vacío: un sistema que funciona correctamente desde el punto de vista procedimental mientras fracasa en su misión esencial de proteger la dignidad humana.

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Trump suspende ataques contra Irán tras un posible acuerdo

WASHINGTON 11 Jun.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que suspende los ataques programados para la noche de este jueves contra Irán tras llevar a cabo «conversaciones al más alto nivel» con funcionarios iraníes en las que todas las partes han aprobado los «puntos finales» del acuerdo para poner fin a la guerra desatada el pasado 28 de febrero.

«Dado que se han llevado a cabo conversaciones con Irán al más alto nivel del liderazgo iraní, yo, como presidente de Estados Unidos, he cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán esta noche», ha señalado en un mensaje difundido en redes sociales.

El magnate republicano ha afirmado además que «los puntos finales» del acuerdo para poner fin al conflicto han sido alcanzados «tanto en concepto como en detalle» por todas las partes, incluyendo Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania y Egipto.

«El bloqueo naval permanecerá en plena vigencia hasta que se finalice esta transacción; la fecha y el lugar de la firma se anunciarán próximamente», ha dicho el mandatario estadounidense, sin dar más detalles al respecto.

Trump había anunciado previamente que las fuerzas estadounidenses volverían a atacar territorio iraní la noche de este jueves e incluso había aludido a que Washington, «en algún momento de un futuro no muy lejano, tomará» la estratégica isla de Jark y «otros puntos de la infraestructura petrolera» de Teherán.

«Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, de forma muy similar a como lo hemos hecho con Venezuela, lo cual está funcionando de maravilla tanto para Venezuela como para Estados Unidos», ha subrayado este jueves el jefe de la Casa Blanca.

Las amenazas se producen cuando, por segundo día consecutivo, Washington y Teherán han intercambiado ataques, después de que la Guardia Revolucionaria reivindicara el lanzamiento de una oleada de ataques con drones contra bases estadounidenses ubicadas en Bahréin y otros puntos de Oriente Próximo, en una acción que calificó de «represalia» por las agresiones perpetradas por Estados Unidos contra diversos enclaves de la República Islámica.

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Adriano ganará con la gratitud comunidad RD (OPINION)

La política, cuando ha sido ejercida desde las entrañas de una comunidad que tuvo que sangrar para ganar cada centímetro de acera en Nueva York, no lo hizo por complacencia o un ejercicio de simple aritmética electoral.

Lo hizo para que la comunidad dominicana en el Distrito 13, tuviera un representante como Adriano Espaillat en el Congreso de los Estados Unidos, y crear una línea roja que nadie puede cruzar, como parte de nuestra existencia política.

Adriano en la primaria demócrata va a ganar, y tiene que ganar: los números, la historia y la gratitud de un pueblo apuntan a ello.

Pero si por una de esas trágicas casuísticas de lo inesperado el resultado fuese adverso, ese día no será una fecha más: será un día maldito, una jornada de luto y endecha que recordará los lamentos de Jeremías ante los muros destruidos o la amargura de Job maldiciendo el día en que nació.

Porque Adriano Espaillat no es resultado de ensayos ni de improvisación de branding y mercadotecnias para la creación de una imagen política y venderla, sino de las batallas campales en Nueva York; de los mortales momentos en cada esquina donde se tuvo que luchar cuerpo a cuerpo contra aquellos que querían intoxicar a nuestros niños y jóvenes en las escuelas, destruir el comercio local y condenar al olvido a los inmigrantes.

Acciones

No podemos olvidar su dedicación desde el Consejo Comunitario del Precinto 34 y la Junta Comunitaria 12, trabajando para limpiar los barrios. Su peso se mide en realidades, de ser profesor de escuela y, a pesar de los cambios bruscos de temperatura, salir a regar volantes y levantar la voz en defensa de los suyos.

Desde su acceso directo al poderoso Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes, Espaillat ha canalizado millones de dólares en fondos federales para infraestructura, salud y educación pública en el Alto Manhattan y el Bronx.

Dentro de su logro está también, la extensión de la Segunda Avenida del subway, el financiamiento a los pequeños negocios que sostienen la economía vecinal y las leyes de protección de inquilinos que evitaron el desahucio masivo de nuestras familias.

Frente a esa hoja de servicios, sacrificios, y honradez —no se le ha podido moralmente cuestionar, y hemos visto caer a muchos— se intenta, ahora, levantar una alternativa artificial y detrás de bambalinas opera la mano y el desprecio ideológico del Alcalde Zohran Mamdani, cuyo pensamiento y agenda revelan un profundo desdén por nuestras costumbres y tradiciones familiares, nuestra fe religiosa, y nuestra convicciones políticas y étnicas que nos han unificado como comunidad.

Y con ello intentar imponer un modelo ajeno, trayendo como tarjeta de presentación a una joven sin cancha, carente de cicatrices en las luchas comunitarias, que no conoce el asfalto cuando las papas queman ni estuvo en las trincheras donde la diáspora se jugaba la dignidad.

Una joven que no ha hecho fila ni ha cogido pupitre en las bregas de las conquistas sociales.

Ese intento de sustituir el liderazgo orgánico por una pieza de diseño ideológico responde a intereses extraños contra nuestros códigos identitarios.

Perder esa cuota —jamás— de poder no significaría un simple relevo legislativo; sino la demolición de un bloque de poder que tardó treinta años en construirse. Ver caer ese bastión bajo el impulso de agendas que nos desprecian equivaldría a contemplar una catástrofe comunitaria.

Por eso, el asfalto ruge y la memoria histórica se activa; la comunidad sabe lo que está en juego.

Adriano Espaillat representa la victoria de los que empezaron desde abajo; su triunfo es la garantía de que nuestra voz no será silenciada en Washington, y que cualquier otro escenario abriría las puertas a un invierno de lamentos.

Para mirar una figura de Judas Macabeo liderando a los suyos en las montañas para defender el templo y la memoria de sus ancestros contra Antíoco Epífanes y el imperio que pretendía helenizar su fe, Adriano Espaillat encarna la resistencia de un pueblo que no se rinde ante agenda extraña.

La diáspora dominicana no va a entregar en las urnas lo que tanto sudor, lágrimas y oración costó conquistar en las calles.

Este distrito no será entregado al desprecio ni a la improvisación. La historia ya ha dictado su fallo: la victoria de Adriano es la victoria de nuestra identidad, y ese día, la dignidad de nuestra gente brillará con la fuerza de los justos, dejando a los agoreros de la derrota sepultados bajo el peso de su propio fracaso.

Por último les advierto a los electos que deben ponerse a resguardo, mañana serán ustedes, la comunidad en sentido general.

Porque Mamdani quiere dominar cada espacio de Nueva York con su ideología fundamentalista.

No podemos permitir que la antorcha dominicana y la fe cristiana se queden sin aceite para alumbrar.

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La gobernanza ambiental exige otro camino

Mientras mucha gente sigue distraída, cada vez más territorios levantan su voz en defensa del medio ambiente. Así está ocurriendo en las cordilleras Septentrional y Central, y en Barahona.

Lo que sucede en San Juan, Barahona, Dajabón, Santiago Rodríguez y la cordillera Septentrional no debería leerse como una suma de protestas aisladas. Tampoco como una moda ambientalista ni como resistencia al desarrollo.

Hay algo más profundo en marcha: comunidades están diciendo, con distintos acentos y desde diversos paisajes, que no se debe seguir decidiendo sobre el agua, los bosques, la tierra y la vida local sin escuchar a quienes habitan esos territorios.

En esas comunidades están reclamando porque sienten amenazas sobre fuentes de agua, montañas, cuencas, áreas agrícolas, bosques y modos de vida. Reclaman porque entienden que no se debe sacrificar el futuro en nombre del crecimiento.

San Juan se expresó con fuerza y espera un decreto que le dé tranquilidad. Barahona y la Región Enriquillo acaban de levantar la voz frente a proyectos mineros y operaciones que consideran amenazantes para acuíferos, la biodiversidad, la salud y el turismo. En Santiago y Puerto Plata reclaman garantías formales para impedir minería en zonas sensibles.

En Dajabón, en las cuencas de Masacre y Artibonito, defienden de la minería un área que es Reserva de Biosfera y Madre de Aguas. Mientras en la zona alta de Santiago Rodríguez se reclama por la tranquilidad de quienes han defendido los recursos naturales durante muchas décadas. Pero también quieren alargar la vida de la presa de Monción y garantizar el agua que necesitan en varias provincias de la región.

Aunque cada territorio tiene su historia, sus actores y sus urgencias, todos comparten una misma advertencia: sin agua, sin suelo, sin bosques y sin confianza social, no hay desarrollo sostenible.

Esas comunidades conectan con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030. En ese documento se refiere el medio ambiente como condición para el desarrollo. En la END se habla de manejo sostenible, gestión de riesgos, adaptación al cambio climático, producción responsable y participación social.

Incluso, la Meta RD 2036, con su propósito de duplicar el PIB, crear empleos, elevar salarios y mejorar la competitividad, se carga de realidad cuando responde a cómo se crece, dónde se crece, a costa de qué y -en nombre de la democracia- con quiénes se decide.

La verdad es que, un país puede aumentar su producto interno bruto y, al mismo tiempo, destruir las bases naturales que sostienen su economía. Puede levantar hoteles y perder playas. Puede abrir minas y comprometer ríos. También puede expandir la agroindustria y agotar suelos. Puede construir infraestructura y aumentar vulnerabilidad climática. Pero, en lugar de desarrollo, eso sería endeudarse con el futuro.

La gobernanza ambiental exige otro camino: información temprana, estudios independientes, consulta real, transparencia documental y garantías jurídicas. No basta decir que un proyecto cumple requisitos técnicos. También hay que demostrar que respeta la vocación del territorio, que no pone en riesgo bienes comunes y que cuenta con legitimidad social.

Rafael Alberto Pérez recuerda que la estrategia no debe reducirse a cálculo; implica relación, escucha y construcción de sentido. Jesús Martín-Barbero enseñó que la comunicación verdadera no se produce sólo desde oficinas o vocerías, sino desde las mediaciones de la vida cotidiana. Y Amartya Sen nos recuerda que desarrollo es expansión de capacidades y libertades.

Necesitamos escuchar a esos movimientos. Necesitamos entender que defender el ambiente no es negar el progreso sino aplicar límites, ética y arraigo. La agenda ambiental dominicana debe ocupar el centro de las decisiones públicas.

Hace falta ordenar el territorio con seriedad. Definir zonas no negociables. Proteger cuencas. Fortalecer la evaluación ambiental. Transparentar concesiones. Revisar permisos donde haya dudas razonables. Incorporar veeduría social. Y, sobre todo, reconocer que las comunidades son guardianas de información que muchas veces no aparece en los informes.

La democracia también se mide ahí. No solo en las urnas. Se mide en la capacidad de escuchar cuando un pueblo dice: esa montaña nos da agua; ese río nos sostiene; esa tierra produce comida; ese bosque protege nuestra vida.

La END 2030 ya trazó una ruta. La Meta RD 2036 puede actualizarla y darle impulso. Pero ningún plan será verdaderamente grande si se construye de espaldas a los territorios.

info@nestorestevez.com   

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Afirman que hay nuevo récord de presos políticos en isla Cuba

MADRID, 11 de junio.-  La entidad denominada Prisoners Defenders publicó su informe mensual de mayo de 2026 con un récord de 1.281 nuevos presos políticos y de conciencia en Cuba.

El mismo muestra que el régimen cubano continúa respondiendo al deterioro social, político, económico y humanitario del país con más detenciones, encarcelamientos y castigos ejemplarizantes.

Documenta 28 nuevas incorporaciones a la lista de presos políticos, muchas de ellas relacionadas con protestas por apagones, falta de agua, escasez de alimentos y deterioro extremo de las condiciones de vida.

Prisoners Defenders es una organización no gubernamental (ONG) con sede en Madrid, España, dedicada a la defensa jurídica de los derechos humanos y al monitoreo de casos de presos políticos y de conciencia, especialmente en Cuba. La propia entidad se define como una asociación sin fines de lucro y no partidista, que trabaja mediante acciones legales y denuncias ante organismos internacionales.

En su nuevo informe destaca que  la persecución ya no se limita a activistas u opositores conocidos: alcanza a profesionales, madres, menores, usuarios de redes sociales y ciudadanos que protestan pacíficamente por necesidades básicas.

Régimen intensifica la persecución contra mujeres

El informe de mayo recoge una nueva ofensiva contra mujeres cubanas, con casos como los de Sordey Ballester Horta, Yunaiky de la Caridad Linares Rodríguez, Yamilka Mora y Wendolín Campuzano Almaguer.

Se documentan detenciones sin tutela judicial, represalias por publicaciones, agresiones, amenazas, incomunicación, huelgas de hambre y el impacto directo sobre hijos menores de edad, especialmente en el caso de madres presas políticas.

Al menos 14 encarcelados tras protesta en Holguín

Tras las protestas pacíficas del 19 de mayo en Antilla, Holguín, las autoridades cubanas desplegaron una operación represiva que terminó con 14 nuevos presos políticos, incluidos cuatro miembros de una misma familia.

El informe detalla allanamientos violentos, desapariciones forzadas temporales, detenciones utilizadas como presión familiar y el caso de Rafael Batista Infante, una persona vulnerable con graves trastornos mentales y alcoholismo crónico.

Encarcelado tras reunirse con un diplomático

Fidel Mojena Rivero, activista de 67 años residente en Artemisa, fue detenido el 19 de mayo tras haber recibido en su domicilio al jefe de la Misión Diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer.

El informe mensual expone cómo el régimen utiliza este tipo de represalias para intimidar a quienes reciben apoyo o visibilidad de diplomáticos extranjeros, y para disuadir futuras muestras de respaldo internacional a las víctimas.

Torturas, privación de sueño y alimentos por criticar al régimen en redes sociales

Erick Alain Chang Padrón, trabajador por cuenta propia de 51 años, fue detenido por publicar críticas sobre apagones, escasez de alimentos, deterioro de la vida cotidiana y la gestión de Miguel Díaz-Canel.

El informe recoge su denuncia de torturas en Villa Marista, 11 días de interrogatorios, privación deliberada de sueño y alimentos, presiones psicológicas y condiciones inhumanas en la prisión Valle Grande, donde permanece a la espera de juicio por “desacato”.

Otra muerte entre los presos políticos

Ernesto Brieva Sempé, preso político del 11J de 52 años, falleció el 13 de mayo en la prisión Combinado del Este tras años de encarcelamiento, enfermedad renal crónica, desnutrición y falta de atención médica adecuada.

El informe señala que ya son 6 los presos políticos fallecidos desde 2023 bajo custodia o responsabilidad directa del régimen cubano, y advierte sobre 449 presos políticos con patologías graves que requieren liberación inmediata.

Industriales harina reportan caída 15 % en el mercado RD

SANTO DOMINGO.- Las empresas afiliadas a la Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (UMPIH) han registrado una reducción cercana al 15 % en su participación de mercado durante el presente año, en medio de un escenario marcado por el incremento de los costos de producción y la incertidumbre económica internacional, reveló José Jadamés Bruno, presidente de la entidad.

Explicó que los productores de harina y pan enfrentan un aumento superior al 30 % en los costos de producción, lo que ha impactado la rentabilidad de las empresas del sector, conformado en más de un 99 % por micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

LO ATRIBUYE AL ENTORNO INTERNACIONAL

Atribuyó las dificultades al complejo entorno internacional y a los efectos que han tenido los conflictos geopolíticos sobre la economía mundial, por lo que presentó al presidente Luis Abinader propuestas orientadas a garantizar la estabilidad de la industria y evitar presiones adicionales sobre los precios de los productos derivados de la harina.

“Las medidas planteadas buscan preservar la estabilidad económica de nuestros asociados y contribuir a mantener precios accesibles para la población”, expresó Bruno durante la celebración del 38 aniversario de la UMPIH y su 37 Asamblea General Ordinaria de Socios, encabezada por el presidente Abinader, quien reafirmó el compromiso del Gobierno con el fortalecimiento de la industria harinera nacional.

ABINADER GARANTIZA RESPALDO GOBIERNO

El Mandatario anunció la continuidad del respaldo oficial a los proyectos impulsados por la UMPIH y la Cooperativa Nacional de Productores de Harina (Coopharina). “Vamos a continuar respaldando el proyecto del molino y seguiremos apoyando la modernización y el equipamiento de sus empresas”, manifestó.

Destacó que la incorporación de nuevas tecnologías permitirá mejorar la productividad, reducir costos operativos y fortalecer la competitividad de las empresas del sector, al tiempo que reiteró la disposición del Gobierno de trabajar junto a los productores en la búsqueda de soluciones a los desafíos que enfrentan las mipymes.

Asimismo, resaltó la capacidad de resiliencia mostrada por la economía dominicana frente a eventos como la pandemia, los conflictos internacionales y las tensiones que han afectado los mercados globales, señalando que el país mantiene perspectivas favorables de crecimiento económico.

La asamblea contó además con la participación del ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; el presidente de CODOPYME, Fernando Pinales, y el presidente del Consejo de Administración de COOPHARINA, Marino de Jesús Almonte, quienes abordaron temas relacionados con la modernización tecnológica, la eficiencia energética y el fortalecimiento de los programas de apoyo a las mipymes.

La lentitud de la agonía

I. El tiempo como verdugo: las formas del deterioro

La agonía lenta es un territorio inhóspito donde el tiempo se despoja de su neutralidad y se convierte en verdugo. Hay enfermedades fulminantes que, como relámpagos trágicos, consumen su curso en un destello de brevedad; otras, en cambio, se instalan en el cuerpo con la paciencia cruel de lo irreversible. Extienden su sombra sobre los días, transformando la existencia en un proceso de desgaste que parece desafiar la noción misma del fin.

En el primer umbral encontramos el estadio final del Alzheimer, ese abismo que despoja al ser humano de su memoria y de su identidad, dejándolo varado en el olvido de sí mismo. En el segundo, habitan los cánceres avanzados, cuyos dolores constantes se arraigan en la carne como brasas encendidas que ninguna tregua logra apagar.

II. El calvario del cuidador y el simulacro del amparo

Los familiares, convertidos en testigos impotentes de esta tragedia, se ven obligados a habitar el duelo antes de la muerte. Asumen el rol de guardianes de un ser querido que ya no puede atender ni sus necesidades más elementales, una transición que fractura el alma. Quienes poseen recursos económicos optan, a menudo, por el ingreso en instituciones privadas; asilos donde la rutina institucionalizada erige un simulacro de cuidado.

Sin embargo, ni el oro ni el aislamiento logran detener el deterioro. Allí, la postración prolongada abre paso a nuevas y lúgubres formas de sufrimiento: las escaras se transforman en llagas profundas, heridas que horadan la piel hasta rozar el hueso, como si el cuerpo, cansado de resistir, decidiera desmoronarse desde sus propios cimientos.

III. El desamparo institucional y la paradoja constitucional

En el sistema hospitalario, la respuesta suele ser el rechazo velado o explícito: los pasillos carecen de espacio para quienes ya no pueden ser curados, sino meramente paliados. La medicina, en su acepción más técnica, se rinde ante la evidencia de que no hay más que ofrecer que un alivio transitorio, un calmante que apenas roza la superficie de un dolor metafísico y físico.

Surge entonces la pregunta inevitable, aquella que perturba el silencio de las salas de espera: ¿puede llamarse digna una supervivencia que consiste únicamente en resistir en la penumbra del sufrimiento y la impotencia? Nuestra Constitución proclama la dignidad como un derecho fundamental e inalienable, pero la realidad hospitalaria y doméstica se obstina, con fría elocuencia, en demostrar lo contrario.

IV. El dilema moral: la eutanasia y el ruego por el fin

De este desamparo brota la duda moral y jurídica: ¿es justa la prohibición absoluta de la eutanasia, incluso cuando el propio paciente, en pleno uso de su razón y salud, ha dejado constancia de su voluntad inequívoca de no prolongar una existencia maldita por el tormento? La respuesta no es sencilla, pues colisiona con dogmas ancestrales, pero el dilema se agiganta y se desgarra en la conciencia de quienes ven a su ser amado consumirse en una pira de dolor diario.

Es una verdad dolorosa de admitir, pero en esos escenarios de quiebre, los familiares terminan implorando a Dios que ponga fin a la vida. No hay malicia en ese ruego; es el grito de compasión de quien comprende que la agonía lenta no solo devasta al enfermo, sino que hiere, fragmenta y erosiona la salud física, emocional y espiritual de todo su entorno.

V. La mirada desde el abismo: legislar frente al dolor real

Por ello, resulta imposible juzgar a quienes defienden el derecho a una muerte digna. No es lo mismo legislar desde la fría simetría de un despacho o la abstracción de una curul, que contemplar, noche tras noche, el rostro desencajado de un ser querido que ha sido abandonado por la esperanza.

El verdadero peso de la impotencia solo lo conocen aquellos que lo cargan sobre sus hombros durante semanas, meses o años. En ese peso muerto se revela la verdad más cruda de nuestra condición: la lentitud de la agonía es una forma de muerte que se prolonga en el tiempo, un tránsito sin horizonte donde la vida deja de ser tal para convertirse en un eco lejano y distorsionado de sí misma.

VI. Filosofía de la dignidad versus persistencia biológica

La dignidad humana es mucho más que un enunciado jurídico o una proclama retórica; es la esencia misma de lo que nos constituye como personas. La filosofía occidental, en un arco que va desde la virtud de Aristóteles hasta la acción y el reconocimiento de Hannah Arendt, nos recuerda que la dignidad no se mide por la mera persistencia de las funciones biológicas, sino por la posibilidad de habitar el mundo con sentido, libertad y autonomía.

En el contexto del sufrimiento terminal, la dignidad se transforma en un espejo incómodo que nos obliga a cuestionar si prolongar la vida a cualquier costo honra la santidad de la existencia o si, por el contrario, la traiciona y la envilece.

VII. Los pilares de la ética contemporánea

La ética contemporánea nos invita hoy a rescatar la dignidad de su letargo estático y a entenderla como un principio práctico, dinámico y compasivo que debe guiar las decisiones bioéticas. Esta visión moderna articula cuatro pilares fundamentales que la sociedad ya no puede soslayar:

·         La autonomía personal: Postula que respetar al individuo implica reconocer su derecho soberano a decidir sobre el destino de su propio cuerpo y su biografía.

·         La calidad de vida: Entiende que la supervivencia desprovista de un mínimo bienestar físico y emocional es una condena, no un regalo.

·         La justicia social: Denuncia cómo la desigualdad económica convierte la agonía de los más pobres en un castigo doble, desprovisto incluso del consuelo paliativo.

·         La responsabilidad colectiva: Nos recuerda que una sociedad civilizada no se mide por cómo prolonga la vida de sus ciudadanos, sino por cómo ampara y respeta su derecho a bien morir, evitando el abandono y la marginación en el tramo final del camino.

VIII. Reflexión final: El último acto de compasión y la deuda colectiva

Contemplar la lentitud de la agonía es, en última instancia, asomarse al misterio más sombrío de la condición humana: aquel donde la medicina y la ley, diseñadas para proteger al hombre, pueden convertirse de manera involuntaria en los instrumentos de su propio suplicio.

Cuando el cuerpo se transforma en una cárcel de dolor indómito y la mente en un testigo atrapado, la insistencia en retener el aliento biológico roza los linderos de la crueldad. Es en este punto de quiebre donde descubrimos que la dignidad no puede ser solo un asunto individual, un peso que el enfermo y su familia carguen en la soledad de su desamparo; es, ante todo, un eco que interpela a la colectividad.

La sociedad tiene el deber ineludible de garantizar las condiciones estructurales, afectivas y médicas que permitan a cada persona vivir y morir con respeto, proscribiendo para siempre el abandono sistemático y la marginación a la que hoy se condena a los enfermos terminales.

Comprender esto no es claudicar ante la muerte, sino reconciliarse con los límites de la vida y asumir nuestra responsabilidad común. Quizás el acto de amor más elevado, la mayor manifestación de justicia y el pacto social más honesto no consistan en encadenar al ser humano a un latido agónico bajo la mirada indiferente del mundo, sino en tener la lucidez, el amparo institucional y la compasión necesarias para asumir que, a veces, la verdadera dignidad no radica en forzar la resistencia hasta el horror, sino en saber abrir colectivamente la puerta para dejar ir en paz.

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