La devastación de Puerto Rico ha representado para la industria dominicana un filón de oportunidades que quizás no hemos explotado adecuadamente.
Desde productos agrícolas hasta manufacturas, difícilmente ningún otro país pueda suplir ese mercado vecino tan competitivamente como nosotros.
Por eso es tan importante la solicitud de exención del impuesto de aduana de un 25 % para el acero dominicano hecha por Puerto Rico ayer en Washington ante la USTR y el Departamento de Comercio. Las exportaciones de varillas dominicanas a Borinquen son apenas 0.01 % del acero importado por Estados Unidos, pero de enorme significación para ellos y nosotros.
Otra área de interés es la energía eléctrica. La experiencia dominicana generando y transmitiendo corriente (nuestros problemas son mayormente la distribución), harían muy factible exportar electricidad a Puerto Rico vía un cable submarino, con una inversión de alrededor de US$300 millones para enviar unos 400 MW.
Pena que la política tenga tan ocupados a nuestros líderes, que dejen pasar oportunidades para aumentar exponencialmente las exportaciones, crear más empleos y mejorar los ingresos fiscales.


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