POR EZEQUIEL CUEVAS
A propósito de que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), primera universidad del Nuevo Mundo y símbolo histórico de la educación pública dominicana, este año vuelve a elegir nuevas autoridades, por tal razón me permito escribir este artículo, señalando un mal que reina y predomina en ella.
La UASD atraviesa desde hace años una realidad que muchos conocen, pero pocos se atreven a denunciar abiertamente: el nepotismo enquistado dentro de su estructura administrativa y docente. Lo que debería ser un espacio de igualdad de oportunidades para profesionales preparados y talentosos, se ha convertido en numerosos casos en un escenario donde los vínculos familiares pesan más que los méritos académicos o la capacidad profesional.
Dentro de la academia estatal existe una percepción cada vez más fuerte entre estudiantes, egresados y profesionales externos de que los empleos administrativos, nombramientos docentes y posiciones estratégicas suelen quedar reservados para hijos, hermanos, esposas, sobrinos y allegados de quienes ocupan o han ocupado cargos de poder dentro de la institución. Esta práctica ha generado un círculo cerrado que limita el acceso de nuevos profesionales y provoca frustración entre quienes, aun teniendo preparación y experiencia, nunca logran una oportunidad real dentro de la universidad.
El problema no solo afecta la transparencia institucional, sino también la calidad educativa. Cuando las designaciones responden a compromisos familiares o políticos y no a concursos transparentes basados en méritos, la universidad pierde competitividad académica y debilita su prestigio nacional e internacional. Muchos jóvenes profesionales con maestrías, doctorados y preparación técnica terminan emigrando al sector privado o incluso al extranjero al sentirse excluidos de una institución que debería servir de ejemplo de democracia y equidad.

A esta realidad se suma el temor de gran parte del personal universitario a denunciar públicamente estas prácticas. En un ambiente donde las estructuras de poder suelen mantenerse durante años mediante grupos políticos internos, quienes cuestionan el sistema muchas veces enfrentan aislamiento, bloqueo profesional o marginación dentro de los espacios universitarios. El silencio termina convirtiéndose en un mecanismo de supervivencia institucional, mientras las redes familiares continúan fortaleciéndose generación tras generación.
La gravedad del nepotismo en la UASD no radica únicamente en el favorecimiento de familiares, sino en el mensaje social que transmite a la juventud dominicana. Miles de estudiantes observan cómo el esfuerzo académico, la excelencia y la preparación pueden quedar relegados frente a los apellidos influyentes o las conexiones políticas. Esto alimenta el desencanto de una generación que comienza a percibir que el ascenso profesional en el país no depende siempre de la capacidad, sino de las relaciones personales y los privilegios heredados.
Paradójicamente, la UASD ha sido históricamente un escenario de luchas sociales, defensa de los derechos ciudadanos y promoción de la justicia social. Por eso resulta aún más contradictorio que dentro de sus propias estructuras persistan prácticas que atentan contra la igualdad de oportunidades. Una universidad pública financiada por el pueblo dominicano debe garantizar procesos transparentes de contratación, concursos abiertos y mecanismos institucionales que impidan el monopolio familiar del poder universitario.
La transformación de esta realidad requiere voluntad política, reformas administrativas y una verdadera cultura de transparencia. La comunidad universitaria necesita exigir concursos públicos reales, auditorías independientes y normas éticas estrictas que limiten el conflicto de intereses dentro de la institución. La UASD merece recuperar su esencia como patrimonio intelectual de todos los dominicanos y no continuar siendo percibida como un espacio reservado para las mismas familias y grupos de poder que durante décadas han controlado gran parte de su estructura interna.
¡Ojala! Quiera Dios que, algún día quienes se han preparado puedan, quizás, tal vez, tener la oportunidad de llegar a ser parte del Cuerpo Docente.
jpm-am


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