Mi respuesta a un fabulador y arribista marxista (2 de 2)

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EL AUTOR es escritor. Reside en Nueva York.

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En esta segunda parte y final de mi respuesta a las acusaciones y calificativos peyorativos del socialista marxista Miguel Espaillat Grullón, le doy contestación a sus prejuicios infundados, obviamente, trazados -como buen comunista que es- en tratar de desmoralizarme y denigrarme por mis modestas apreciaciones y aportaciones que hago al igual que las de mi amigo José E. Flández, a través de este medio ALMOMENTO.NET y otros periódicos digitales locales y extranjeros que se hacen eco de las mismas.

En el párrafo 7 Miguel Espaillat escribe (cito): «Así vemos a simples bachilleres como Arturo Morató creerse un sapiente, y por ello, sin el menor rubor, se atreve a criticar a eruditos como Noam Chomsky, a doctos como Manuel Andrés López Obrador (AMLO) y a los gobernantes eminencias del continente euroasiático Vladimir Putin y Xi Jinping».  (cierro cita).

Lo primero es que nunca me he creído un sapiente, ahora bien, lo que sí no soy es un idiota que por el hecho de él ser un académico marxista -como es su caso- se crea que puede convencerme con mentiras y teorías tipo rocambolesca y, peor aún, que me haga pensar y aceptar que asesinos, dictadores, corruptos, totalitarios, cínicos y demagogos izquierdistas son la leche y la miel de la política.

De igual manera que, por el solo hecho de ser anticapitalistas y odiar a los Estados Unidos, tienen toda la razón en lo que hacen y dicen, que son patrones a seguir y se debe pensar como ellos. Mi carencia  académica que él me ha endilgado, la he compensado con la investigación, la observación  y la lectura, lo que me ha permitido  enfrentar a demagogos y sofistas como Miguel Espaillat Grullón.

Sobre Avram Noam Chomsky Simonofsky

Debo decir que nada me impide criticarlo y enfrentarlo en el debate de las ideas políticas simplemente, porque él podrá ser un erudito, un gran pensador y un eminente lingüista. Ahora bien, eso no le da patente de corso en ser portador de la verdad absoluta y mucho menos infalible en el campo del pensamiento político, siendo este terreno ideológico sujeto a las pasiones, al fanatismo y al subjetivismo individual. Nadie es infalible, excepto Dios y él no lo es, por lo tanto, se puede equivocar como cualquier mortal y como lo ha hecho.

De Noam Chomsky ya expresé lo que pienso  en mi artículo titulado: «Noam Chomsky: ayatola del maniqueísmo político», publicado en este diario, reproducido por otros nacionales y de igual manera, por un diario norteamericano en el idioma de Shakespeare, lo cual me llenó de amplia satisfacción por tomar en cuenta mi modesta contribución al debate político.

Demás está decir, que desprecio  y valoro muy poco por más intelectual que sea, a un traidor a su patria y a la tierra de sus ancestros y que, de manera olímpica apoya y favorece a los enemigos de la nación que lo vio crecer, le dio lo que aprendió y todo lo que tiene. Entre una hiena y el Noam Chomsky político no hay muchas diferencias.

El problema que tienen los marxistas como Miguel Espaillat, es que idealizan hasta lo ridículo a sus líderes socialistas y a todo intelectual que se adhiere a su proyecto ideológico y los convierten y los hacen ver como semidioses terrenales. Ejemplo de ellos lo tenemos en Corea del Norte con los Kim, en Cuba con los Castro Ruz, en Venezuela con Hugo Chávez, siendo este un traidor (le entregó la soberanía de Venezuela a Cuba) y él y su familia unos corruptos sin precedentes.

No olvidemos que el fanatismo sin parangón de Espaillat, quiso colar en unos de sus artículos a Fidel Castro Ruz entre los 30 grandes pensadores de la humanidad, algo que yo le riposté diciéndoles cuáles eran ellos y que él no encajaba en ese selecto grupo. Por eso le detallé los nombres de esos 30 grandes pensadores. Es bueno recordarle a Espaillat, que Albert Einstein la mente más preclara después de la de Isaac Newton, se equivocó dos veces en sendas teorías que él desarrolló y lo admitió. ¿Acaso, sería Noam Chomsky la excepción?.

En torno al «docto» de Andrés Manuel López Obrador (AMLO)

Sería bueno que cuando Miguel Espaillat me ponga un referente político, sea más serio en eso. Si el primero no me sorprendió, este mucho menos. López Obrador, según la mayoría de la prensa y analistas políticos mexicanos, ha sido un fracaso hasta ahora y el 90% de sus promesas electorales han sido incumplidas. Sobre él ya me expresé en mis artículos: «López Obrador: hiena mexicana al acecho» (antes de las elecciones) y «AMLO: el tartufo que predije y que el tiempo demostró» después de resultar electo presidente, ambos publicados en ALMOMENTO.NET y otros diarios.

De AMLO podemos decir que es el típico populista izquierdista que se vale de la democracia para llegar al poder (lo que ellos no permiten cuando son dictadura) y colman al electorado incauto de promesas, los cuales sucumben a la dinámica oratoria de los  socialistas: decirle a la gente lo que  ellos quieren escuchar, más no lo que deberían saber. Asumió el poder el 1 de diciembre 2018 y va para cuatro años y ¿cuál ha sido el resultado para la patria de José Doroteo Arango Arámbula (Pancho Villa)?

No muy satisfactorios que digamos: los crímenes, asesinatos y feminicidios han superado los gobiernos de Felipe de Js. Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto (que es mucho decir) y ya sobrepasan los 100 mil casos en su gobierno, cuando  prometió acabar los mismos. La inflación, falta de trabajo y la corrupción gubernamental, siguen campeando en México y manejó la crisis del covid-19 de manera imprudente.

Pero, lo más indignante de sus ejecutorias, fue la humillación y postración de rodillas de su gobierno al claudicar a las exigencias del Cártel de Sinaloa en lo que se conoció como «El Culiacanazo» que lo puso de ridículo de frente a sus colegas ante el mundo y su pueril y cursi campaña frente a la delincuencia de dar «amor, abrazos y no balazos».

Pienso, que lo de «docto» que alardea Miguel Espaillat sobre López Obrador como mandatario, le ha servido de nada. México ahora mismo está sumido en una crisis económica y de inseguridad sin precedentes y él sigue dando sus conferencias «mañaneras», rifando un avión y pidiéndole a España que se disculpe por la colonización de México, ignorando que si los españoles no hubieran llegado a esta parte del continente americano, todavía estuviéramos andando con taparrabos, enviando señales de humo, con rayas de colores en la cara y danzando en círculos ante una fogata con un arco y una flecha.

¿Eminencias, dictador y envenenador?

El diccionario español define a una persona eminente como al individuo que sobresale del resto, colocándose por méritos propios en un sitio superior y, al mismo tiempo, deja un legado a la humanidad. Me parece que calificar a Vladimir Vladimirovich Putin Putina en ese renglón, es un exceso meloso del marxista Miguel Espaillat Grullón que siempre muestra hacia los dictadores y/o líderes socialistas. Pero yo pienso que más que eso, la senectud lo ha conminado a pensar y escribir más con el fanatismo ideológico que con el razonamiento y el buen juicio crítico al exponer las ideas.

Vladimir Putin se graduó con honores en la carrera de derecho en la Universidad de Leningrado y fue ascendiendo dentro de la escala dirigencial rusa a partir de su paso como espía del Comité para la Seguridad del Estado o «KGB». Eso es meritorio, pero de ahí a ser «eminencia» como afirma Miguel Espaillat, es una exageración. Entre las mentes brillantes que dejaron huellas al cambiar el mundo y que sí son eminencias podemos citar entre ellos a:

Leonardo Da Vinci, Thomas Alba Edison, Alexander Graham Bell. Benjamín Franklin, Galileo Galilei, María Salomea Sklodowska-Curie (Marie Curie), los hermanos Wright,

Samuel Morse, Steve Jobs y Bill Gates entre otros más. Estos sí son eminencias, no hombres autoritarios, imperialistas y envenenadores de opositores que por un capricho político está poniendo en peligro el equilibrio y la paz mundial.

Xi Jinping

 Calificar a estos dictadores y abusadores de los derechos humanos de sus gobernados, me parece una afrenta al legado de los hombres y mujeres que he citado más arriba y, peor aún, encasillarlos ahí por una simple alineación política e ideológica. Me parece una mentira y un sofisma más de los tantos de Miguel Espaillat de frente a los lectores.

A Xi Jinping lo puedo calificar como una «eminencia», pero en violaciones a los derechos humanos en China, en la censura a la libre expresión del pensamiento, a la vigilancia masiva y arrestos a disidentes, en crear campos de concentración y trabajos forzados a una etnia como la de los uigures en pleno siglo XXI y, por último, es una «eminencia» que ocultó al mundo el escape de un virus mortal que se esparció de forma vertiginosa causando la muerte hasta el momento de unos 5,8 millones de personas, aparte del daño causado a la economía mundial. Si eso es ser «eminencia» según Miguel Espaillat, que Dios nos tome confesados!

Epílogo : sobre acusaciones, diatribas e infundios

Si usted quiere leer o escuchar la maledicencia al escribir o hablar  de un comunista, basta que usted lo contradiga y le demuestre sus errores. Esto pasa con Miguel Espaillat  cuando desde el párrafo 10 hasta el final de su artículo, arremetió en mi contra, me acusó y calumnió  de manera alegre y sin prueba alguna. A pesar de que es abogado, yo supongo que al estar cuatro décadas residiendo en las «fauces del imperialismo yankee», está totalmente desactualizado en el ejercicio del derecho, pero al menos sabe que para acusar a una persona de algo, se debe tener prueba de ello.

Entre sus acusaciones infundadas dejó entrever que soy: «un periodista negociador, mercenario, que sigo el estilo de Joseph Goebbels, guerrero, politólogo empíricos, pobre diablo, antisocial, bipolar, con pobre formación académica y espiritual, recalcitrante y troglodita y pide me cure de mi maldad como le sucedió a Pablo de Tarso camino a Damasco». https://almomento.net/morato-y-j-flandez-dos-escribidores-chihuahuas-y-mitomanos/

Estas imposturas y falsas difamaciones en nada me sorprenden al venir de un marxista, ya que, eso está en la metodología que usan para desacreditar y desprestigiar a sus oponentes al no poder hacerlo en el campo del debate. Le diré que eso a mí no me amilana y menos de quien proviene, provocando un efecto contrario a lo deseado.  Por otra parte, ¿quién le ha dicho a él que yo soy periodista? Como siempre sucede, Miguel Espaillat vive más perdido que un ciego en medio de un cañaveral. El periodista en un profesional que sintetiza, jerarquiza y publica una información recolectada sin salirse de ella y yo no soy profesional de nada, sino un bachiller.

En cambio, un columnista o un neófito articulista modesto como soy yo, son personas que colaboran en los medios con diferentes enfoques y profesiones que expresan su opinión sobre un tema, generando debates y opiniones. Por otra parte, yo reto públicamente al marxista Miguel Espaillat y le doy la potestad de investigar, ¿cuándo, dónde, en qué diario nacional o extranjero y la cantidad o cheque que yo haya recibido de medio alguno por expresar mi opinión? Y de igual manera, autorizo al director de este diario Sr. Saúl Pimentel y al Sr. Juan Pimentel Muñoz, si alguna vez me han pagado por publicar mi opinión en este prestigioso medio.

En caso de no poder demostrarlo, Miguel Espaillat quedará bajo el criterio de los lectores como lo que siempre he sostenido que es un fabulador, un difamador gratuito, un charlatán de la palabra escrita, un inmoral y carente de ética. un difamador, un mediocre y un rufián que pretende jugar con la honestidad de los demás. El reto está echado y le toca a él demostrar su acusación infundada sobre mi persona.

Miguel Espaillat es un senil que se ha estancado en la euforia que tuvo el marxismo-leninismo en la década de los 60 al 70, cuando la juventud de entonces, se identificó con los cantos de sirena del comunismo. Esa juventud hoy es madura y se dio cuenta -como la nueva- del fiasco y el engaño de esa filosofía política, que trajo dictaduras tan sanguinarias como de la China, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua y Venezuela, sin olvidar el  imperialismo de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que hoy trata de revivir la «eminencia» de Vladimir Putin Putina.

Miguel Espaillat es un senil que se ha estancado en la euforia que tuvo el marxismo-leninismo en la dédaca de los 60 al 70, cuando la juventud de entonces, se identificó con los cantos de sirena del comunismo. Esa juventud hoy es madura y se dio cuenta -como la nueva- del fiasco y el engaño de esa filosofía política, que trajo dictaduras tan sanguinarias como de la China, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua y Venezuela, sin olvidar el  imperialismo de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que hoy trata de revivir la «eminencia» de Vladimir Putin Putina.

«Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada»

JPM

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