Siendo objetivo frente a las situaciones difíciles que se presentan producto de la migración haitiana hacia la República Dominicana, tendríamos que aceptar que las autoridades, en su desesperación, comente algunas irregularidades al hacer cumplir la ley migratoria, principalmente en los apresamientos, que con todo derecho realiza la nación.
Esto motiva a las organizaciones no gubernamentales y organismo internacionales como Amnistía Internacional que siempre vive al asecho del más mínimo error de las autoridades para maximizarlos y emprender campañas de acusaciones en contra del Estado dominicano; vale destacar que lo hacen para justificar su existencia y los recursos económicos que reciben, porque al final estas entidades no realizan una función productiva a la humanidad.
Nosotros como nación somos culpables de la migración legal a través de los consulados en el vecino país, que se han convertido en “mercado persa de las visas” donde cualquier compañero del partido de turno, sin la más mínima idea de lo significa su cargo, que toma como varita mágica para enriquecerse, engrosando la migración hacia nuestro país.
Por otro lado, también haciendo lucro, los militares dominicanos apostados en los puntos fronterizos -me atrevo a decir sin excepción- mantienen el flujo migratorio tanto de obreros como de mujeres parturientas que, por la cantidad que ha ingresado al país, muchos afirman que tenemos alrededor de tres millones de nacionales haitianos, en su mayoría, viviendo de manera irregular.
Este ingreso masivo ha generado graves problema en casi todos los sectores productivos del país donde se ha llegando a desplazar la mano de obra criolla por la extranjera; en el tema de salud principalmente con las parturientas, al Estado dominicano se les desangra alrededor del 30 % del presupuesto de los hospitales, para dedicarlo a los partos de estas mujeres que, en algunos casos presentan complicaciones porque no han tenido un cuidado riguroso en su gestación.
El sector empresarial no se escapa de culpabilidad en este problema porque es quien emplea la mano de obra haitiana en un 100% en sectores como la construcción y el campo, cuando la ley establece un 20% como máximo de personal extranjero.
Gobierno
Por último, el actor principal de esta problemática es el gobierno nacional que permite que ocurra el problema y también permite que organismos internacionales tomen al país como “chivo expiatorio” sin dar una respuesta diplomática contundente ante la comunidad internacional, tampoco a nivel local ha sido capaz de parar esa migración, mucho menos de poner orden a los que residen en el país de manera irregular, provocando caos en todas las ciudades del país.
Se requiere de una solución urgente, eficaz, que haga respetar la soberanía nacional, sobre todo, la preservación de la identidad dominicana que en muchos barrios se está perdiendo, generando impotencia en la población que no puede hacer nada frente a este problema, lo que aprovechan muchos inmigrantes para burlarse tanto de la ciudadanía como de las autoridades.
Señor presidente Luis Abinader Corona, la nobleza del pueblo dominicano no se debe poner más a prueba; hay que evitar que el aire siga inflando el globo, porque se puede explotar.
jpm-am


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