La herencia de problemas que deja el desgobierno complaciente de Danilo Medina para demostrar que es magnánimo, bueno y que no merece ir a cárcel por Odebrecht con los robos de sus amiguitos, dejará un lastre, provocando que en los primeros meses del gobierno de Luis Abinader todos tendremos que sufrir penurias y un compás de espera.
Entraremos a casi una economía de guerra, con escasez de productos, deudas abrumadoras y todo eso Abinader lo resolverá con la ayuda Divina y su experiencia como economista, más los relatos de su etnia experta en sobrevivir guerras y limitaciones, reportadas por sus antepasados del Líbano, Palestina y Jordania, lo cual le será de utilidad, eso le dará el plus, porque lo que le entregaran es una granada con clip abierto.
No es fácil. Seguir la prioridad con la cuestión sanitaria e inundar de pesos el sistema para evitar el colapso de la economía, tiene costos y consecuencias a mediano plazo.
El Gobierno hoy y el que vendrá, mirará de reojo variables como inflación, empleo y consumo.
A medida que se acerca el final de la cuarentena, crece la preocupación por el día después y las consecuencias del aislamiento obligatorio y las elecciones del 5 julio en RD que nos agolpan, nos exponen a más contagios.
Los grupos de riesgo continuarán confinados en sus domicilios, pero gran parte de los trabajadores formales e informales volverán a las calles, aunque con algún tipo de régimen que permita separarlos por turnos.
Los efectos del paro económico aún están por verse, aunque se descuenta que el impacto más fuerte estará concentrado en los sectores informales de la economía.
Si marzo fue un mes malo en materia de recaudación del DGII, con una caída del 44%; para abril las previsiones son pésimas. Bajar sueldos suntuosos y cero extras a funcionarios, legisladores, ejecutivos y entidades autónomas, es lo ideal.
En Agosto Abinader necesitara acceso a fondos adicionales FMI/BIRF Mundial y deberá forzar al Estado a recomponer el gasto público corriente a tono con las necesidades del momento. Esto podría suponer la reducción de ministerios, menos ayudantes civiles, etc. especialmente sueldos de los más altamente remunerados, canalizando dichos recursos al gasto social para cumplir promesas a las masas pobres. Lograr un equilibrio es tarea de magos, aunque todos griten suelten pesos.
La emisión y política monetaria de una macana de persona, como el Gobernador Héctor Valdez, encontrará resistencia a medidas de control y este cederá, prenderá la «maquinita» trabajando full y esperando entrada de préstamos-divisas, porque la prima subirá. Ud. sabe imprimiendo nuevos billetes para asistir al Tesoro, Presupuesto y Hacienda, no es fácil en un país que demostró el eufemismo de la palabra crecimiento que solo se ve en prensa.
El monetarismo ortodoxo tiene que dar paso a una política de guerra. Keynes sabía qué medidas eran transitorias en estos casos. No hay parámetros técnicos. Son inusuales las políticas porque es inusual lo que estamos viviendo, creo yo. Más de la mitad de dinero de ayuda fue a las empresas y solidarios pobres, para mantener consumo y pago de salarios.
«Las medidas que dimos a los empresarios nos costaron millones, el auxilio económico en planes y demás han superado los $42.000 millones y falta mayo. Para nosotros primero está la gente y el país, resumió el presidente». Eso está bien
Por otro lado, «No hay ninguna razón para que haya más inflación”, me dijo el gobernador Valdez por teléfono.
La clave es permitir que las medidas de salud tengan el menor costo económico posible, es el mensaje que le sugieren a Danilo Medina, pero este no oye, se juega su futuro, suelta, suelta plata, que no quiero perder elecciones, creo que responde.
La explicación que ensayaron cerca del presidente es simple: el consumo se encuentra muy retraído y la industria trabaja con una capacidad ociosa que llega en algunos sectores claves al 60% y eso les gusta a todos.
La impresión de nuevos billetes, aseguraron, se volcará ahí. No hay margen en corto o en el mediano plazo para que esos pesos presionen sobre el dólar, afirman. Bueno….
A eso se suman el congelamiento de las tarifas servicios básicos y la suspensión de facto de las paritarias gremiales, al menos hasta la normalización de las principales variables económicas. Los gremios hoy están enfocados en evitar que se sumen nuevos desempleados a los 1.5 millones que había antes del desembarco del coronavirus. Si bien se espera una subida, no sería significativa, es nuestra esperanza.
La visión de economistas diferencia, de lo que ocurre en los Estados Unidos, en donde cuando la economía crece sube la oferta laboral y a la inversa, en tiempos de crisis, se acentúa el desempleo, pero en la R.D. los efectos exógenos nos golpean de forma decisiva. La elasticidad del sistema laboral es bajísima.
Los economistas y CPA de Luis Abinader estamos acuartelados pensando en soluciones
JPM


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