Cuando los tiempos nos exigen sacrificios, en presencia de picos altos de desniveles entre el ingreso y el gasto, es cuando la disciplina familiar se hace más necesaria. Asumiendo cada uno sin importar la edad ni el rol una cuota de responsabilidad que muchas veces convierte la adversidad en una enseñanza de vida y una oportunidad de mejora.
Apagar una bombilla en un espacio donde no se necesita, ajustar el cierre de una llave de agua que se desperdicia o simplemente servirse los alimentos que satisfagan el apetito son algunos detalles que bien aplicados y de forma regular pueden contribuir para armonizar los malos tiempos con las posibilidades de cualquier familia.
Muchas personas suelen aprovechar estas situaciones para acudir a los lamentos y hasta maldecir el momento en vez de autosometerse a un análisis racional de lo que representa y la oportunidad única de acudir a la disciplina de la familia como elemento estabilizador de la cosa.
Presenciamos en una oportunidad a un señor que le reclamaba a sus hijos el dejar encendida el televisor mientras realizaban otras acciones en el hogar, La respuesta de uno de los menores nos puso a pensar, cuando el infante respondió que no lo dejaban tranquilo y preguntó para qué los trajeron al mundo si no lo iban a dejar ser felices.
En ese momento, un extraño frio invadió nuestros sentidos por la dimensión de la respuesta dada, destemplada por demás e injusta cargada de ignorancia quizás a causa de la edad, pero preocupante pues tener hijos, cuidarlos y quererlos conlleva muchos sacrificios, desvelos y constreñimientos aun para las clases mas adineradas, por eso es que la educación y la dirección efectiva de un hogar juega un papel fundamental en los procesos de crisis que pueden llegar sin avisar en cualquier familia.
Siempre han existido las crisis, cada dia que llega trae la suya, mas no se puede negar que cada ocasión es un momento de reflexión que nos coloca en contexto la necesidad de mostrar nuestra madurez, nuestra Fortaleza y muy por encima de todo el surgimiento de oportunidades que muchas veces pasan desapercibidas estando a nuestro lado.
Nos motiva a hablar y fomentar el intercambio de ideas en el seno del hogar, pues de una charla sincera y de difusión calmada se puede prevenir ahogarse sentado en la orilla o caerse estando acostado en el piso, todo siempre será según el color del cristal con el que se mira, pero siempre como lo veas y mientras menos elementos se tienen mayor es el compromiso con la emisión de un error.
Nunca es opcional el tener a Dios presente pues sin él nada es posible, dar gracias por todo y pedirle con fe, pues cada tiempo tiene sus atribulaciones, pero solo la disciplina familiar nos acercará a un final predecible y manejable, aceptado de buena gana el final del camino, enriqueciendo nuestro espíritu con sabiduría y agradecimiento
sp-am


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