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La vida humana ha sobrevivido diferentes momentos difíciles en su historia, ahora como antes, tenemos una situación mundial que refleja la manipulación hecha y nadie se presenta como culpable. Este proceder es propio de falta de valores en los protagonistas y en los guionistas de la crisis moral en que se vive. El hombre, no ha sido capaz de reconocer que es culpable de este desequilibrio que afecta a las naciones, de ahí que, manipula su culpabilidad para presentarse como inocente.
La culpabilidad es manipulada en lo social, en lo político, en lo religioso, en todo aspecto. Esto es tan así, que la pobreza que domina a los pueblos, nunca los hacedores de este mal reconocen su obra, y en cambio, presentan a los pobres como los culpables de su propia desgracia. Sin embargo, los culpables de la presencia de la pobreza aún usan toda estratagema para convencer a los pobres, de que son ellos los culpables de su situación; y éstos frustrados se dividen en sí, unos aceptan tal culpabilidad, y otros rechazándola.
Se dice «yo nací pobre y así moriré;» «es que la riqueza no es para todo el mundo;» «no hay pobreza, sino la mental;» «el pobre es haragán;» «el pobre no paga» y; muchos otros más decires. Esta manera de hablar es manipulada, para que el pobre permanezca en esa inaceptable situación. Mientras que algunas familias, pocas en sí, se adueñan de las riquezas de los pueblos. Esto es algo impropio, convencerse a sí mismo, como otros convencerlos de tan impúdica realidad.
Los que tienen la manera de hacer que la situación moral del ser humano cambie, son culpables manipuladores, quienes buscan las maneras para ellos mantener su aptitud explotadora. Por eso, la situación intelectual de los individuos es manipulada, para convertirla en servidora de los poderosos. De esa forma, los pobres serán más pobres y los ricos más ricos, perpetuando así dos clases sociales económicamente. El pobre le es casi imposible salir de la pobreza a la riqueza, y el rico bajar a la condición de pobre.
La culpabilidad manipulada es absurda, hipócrita, explotadora, pecaminosa y sobre todo condenatoria. Escribió Salomón, quien fuera rey en Israel, que «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» Prov. 28:13. La crisis moral y económica da como resultado una crisis social. Esta genera a la vez, violencia, delincuencia, desintegración social, entre otras. «Los pueblos que no conocen su historia, la repiten,» ésta debe ser conocida por todos los de la sociedad, sin embargo, la cambian, tergiversan presentándola muchas veces inversa.
Los pueblos que están aferrados a una fe en Dios, se fundamentan en la palabra de Dios. Esta presentada tal como es, sirve de alivio, vida, luz, bien y prosperidad para todos. Pero la palabra de Dios ha sido manipulada por muchos, lo cual da al traste a que haya ateísmo, indiferencia y rebeldías contra Dios. Por lo tanto, existe mucha mucha manipulación a ella y en consecuencia los pueblos fracasan. Se necesita orientar nuestras actitudes hacía la obediencia a Dios, mediante su palabra, para que podamos gozar de las bendiciones de Dios.
El hombre en sentido general, es el culpable de la situación en que vive el mundo. El hombre pecó, y con el pecado vinieron todas las desgracias al mundo, a tal grado que muchos pecados se ven hoy como una necesidad para algunos poder vivir. La vida de muchos gira alrededor del pecado. Esto implica que, el hombre es culpable de sus actos. Pero, desde el principio éste ha negado aceptarla, lo hizo Eva, culpando a Satanás; Adán, culpando a Eva. Nadie quiere aceptar que es culpable. Mas, la verdad sigue siendo la verdad.
Lo que vengo diciendo es que, el hombre es culpable de la pobreza, de las enfermedades, de la desintegración familiar, de las guerras, y de toda circunstancia antagónica al mismo hombre. Sin embargo, el religioso culpa a satanás; el pueblo, a los gobiernos; la familia, a los padres; las iglesias a los pastores; en política, los de izquierda a los de la derecha , y los de la derecha a los de la izquierda y; en fin, siempre aparecerá a quien echarle la culpa. Por tanto nadie es culpable.
Gracias a Dios, quien en su amor y bondad muestra misericordia hacía la humanidad, sino sucediera peor que al mundo antiguo de los tiempos de Noé, destruido por agua, o, como a Sodoma y Gomorra que fueron destruidas por fuego. No queremos males en nuestro mundo, pero a la vez, no queremos cambiar. Para el éxito se requiere, que aceptemos nuestras culpa, para enderezar el camino de los pueblos, y poder pedir de Dios la ayuda. Pedro dijo: «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio».
JPM


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