Según el Rankin Web de Universidades, (https://www.webometrics.info) Las primeras 12 mejores universidades del mundo son americanas. Así como 37 de las primeras cincuenta.
El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), aparece como la universidad número uno en nuestro país. Sin embargo, se encuentra en el lugar 444 del Continente americano y en la posición 4970 en el ranking mundial.
Nada de que enorgullecernos, siendo nosotros el lugar donde se erigió la Universidad Autónoma de Santo Domingo, primera alta casa de estudio del nuevo mundo. Nuestra querida UASD, ocupa el lugar número 5678.
Elevar nuestras universidades a la categoría de las de Brasil, Chile, Argentina y México, es casi utópico. Estamos por debajo de universidades de países como Venezuela, Puerto Rico, Cuba y Costa Rica, entre otros.
Esto quiere decir que la inmensa mayoría de los estudiantes dominicanos, no importa el nivel de inteligencia que tengan, están condenados a ser profesionales mediocres, pues no pueden accesar a las modernas herramientas del saber, necesarias para expandir sus horizontes cognitivos.
Se nos ocurre una idea. La mayoría de esas primeras universidades americanas, están situadas convenientemente en áreas donde hay una gran cantidad de estudiantes dominicanos. New York, Massachusetts, Connecticut y Pensilvania por ejemplo.
Aprovechemos la apertura del Instituto del Dominicano en el Exterior en la ciudad de New York y la reingeniería del Ministerio de Relaciones Exteriores, anunciada por el Señor Canciller de la República Dominicana, Arquitecto Andrés Navarro García y utilicemos los fondos ahorrados en esta adecuación de nuestro Servicio Exterior para, a través del INDEX, contactar a los estudiantes dominicanos con altos índices académicos y cubrirles los costos de sus estudios en esas prestigiosas universidades.
Estamos hablando de los Estados Unidos por ser el lugar donde residimos, pero lo mismo se podría hacer donde exista un dominicano con las credenciales estudiantiles necesarias, que le permitan ser admitidos a uno de esos excelentes centros de estudios. Independientemente del lugar donde se encuentren.
Si hay algo en lo que todos los dominicanos, sin importar banderías políticas, estamos de acuerdo, es en la eliminación de las botellas y sanguijuelas que chupan gran parte del presupuesto de la Cancillería sin aportar nada a cambio.
Estamos seguros que también estaremos de acuerdo para que se premie la excelencia de nuestros estudiantes de ultramar. Con ellos, potencialmente tendríamos, entre otros beneficios, los futuros profesores que ayudarían a elevar los estándares de nuestras universidades. Además de contar con mejores profesionales con un mayor poder adquisitivo, que sería un ingrediente más para mejorar la calidad de vida de nuestra diáspora, así como la cantidad de nuestras remesas.
Comencemos un INDEX pro activo. Que esta institución no se contagie con otras que se han anquilosado y contagiado con la desidia y la dejadez que caracteriza, a muchas de las entidades de la diáspora. Que solo se sabe de ellas, cuando nos invitan a comprar los boletos para su anual Cena de Gala.


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