El racismo no construye patria

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El autor es autor es educador. Reside en Portland, Oregon, Estados Unidos.

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Me confieso conmovido.

No todos los días un atleta de talla olímpica tiene que escribir un manifiesto para demostrar que es dominicano. Sin embargo, eso ocurrió. Un deportista que ha representado con orgullo nuestra bandera se vio obligado a responder a quienes pretendieron despojarlo de su identidad por el color de su piel.

Ese hecho dice mucho más sobre nuestra sociedad que sobre el propio atleta.

Su respuesta fue sencilla y contundente: ser dominicano no depende del color de la piel, de los apellidos ni del origen de los padres. Depende del compromiso con esta tierra, del trabajo cotidiano y del amor por el país.

No debería hacer falta decir algo tan evidente. Pero el clima de intolerancia que algunos han promovido obliga a repetirlo.

El racismo que hoy aflora en ciertos sectores no es únicamente el problema de un pequeño grupo de fanáticos. Es el síntoma de una sociedad a la que durante demasiado tiempo le han enseñado a buscar enemigos entre los pobres, mientras los verdaderos responsables de la desigualdad permanecen, en sus modernas oficinas, cómodamente fuera del debate.

Patriotismo o prejuicio
Hay quienes confunden el patriotismo con el desprecio hacia el vecino.

Se arropan con la bandera, anunciando que la nación que ellos sueñan es la preferida de su Dios y de Jesucristo,  mientras insultan al trabajador haitiano que corta la caña que endulza su café, construye edificios, cultiva nuestros campos o realiza algunos de esos trabajos que ninguno de ellos quiere ni, probablemente,  podrían realizar.

Pero el patriotismo nunca ha consistido en odiar al extranjero.
La República Dominicana no puede entenderse sin su herencia africana, sin el mestizaje y sin la historia compartida con el resto del Caribe. Pretender lo contrario no es defender la identidad nacional; es negar nuestra propia historia.

Además, resulta mucho más cómodo culpar al inmigrante que preguntarse por qué seguimos teniendo una educación deficiente, salarios insuficientes, corrupción estructural y una economía que expulsa cada año a miles de dominicanos, mientras atrae a buitres que al marcharse en Jet privados se llevan el futuro de la nación y a los  verdaderos traidores convertidos en multimillonarios.

El racismo termina siendo una cortina de humo. Mientras discutimos sobre el color de la piel, dejamos de hablar del modelo económico que destruye el medio ambiente, envenena nuestros ríos, produce pobreza, desigualdad y migración.

La gran contradicción
Existe una enorme contradicción que rara vez se menciona.

Millones de dominicanos han hecho exactamente lo mismo que millones de haitianos, mexicanos, hondureños o venezolanos: emigrar para buscar una vida mejor.

No abandonaron su país por capricho. Lo hicieron porque aquí no encontraron oportunidades suficientes para vivir con dignidad.

Las remesas que sostienen buena parte de la economía nacional son el fruto del esfuerzo de esos emigrantes. Son dominicanos que limpian hoteles, construyen carreteras, trabajan en hospitales, conducen camiones, cosechan alimentos y realizan miles de oficios en Estados Unidos, España y otros países.
Su trabajo merece respeto.

Exactamente el mismo respeto que merece el trabajador haitiano que realiza labores similares en territorio dominicano.

El migrante cambia de geografía, pero no pierde su dignidad.

El odio divide a quienes deberían estar unidos

Resulta paradójico que algunos dominicanos desprecien al inmigrante haitiano mientras celebran que sus hijos emigren a Estados Unidos.

En ambos casos se trata de trabajadores que dejan atrás su hogar buscando las oportunidades que sus países no pudieron ofrecerles.

Por eso el racismo termina siendo funcional al sistema.

Mientras los trabajadores dominicanos y haitianos desconfían unos de otros, quienes concentran el poder económico continúan beneficiándose de una mano de obra barata y de pueblos divididos.

La historia demuestra que el odio nunca ha resuelto los problemas sociales. La solidaridad, en cambio, sí ha permitido a los pueblos conquistar derechos.

Una patria más grande

Las palabras del atleta deberían invitarnos a una reflexión profunda.

La grandeza de un país no se mide por el color de la piel de sus ciudadanos ni por la capacidad de levantar muros.

Se mide por su compromiso con la justicia, la igualdad y la dignidad humana.

El verdadero enemigo de la República Dominicana no es el trabajador haitiano.

Tampoco el enemigo del trabajador estadounidense es el inmigrante dominicano.

Los pueblos no son enemigos entre sí.

Comparten, muchas veces, las consecuencias de un mismo modelo económico que concentra riqueza en pocas manos y obliga a millones de personas a emigrar para sobrevivir.

Por eso combatir el racismo no significa renunciar al derecho de un país a ordenar su política migratoria. Significa rechazar el odio como instrumento político y reconocer la humanidad de quienes, igual que nosotros, buscan una oportunidad para vivir con dignidad.

La patria se fortalece cuando construye justicia.

Se debilita cuando convierte al más vulnerable en el chivo expiatorio de problemas que tienen causas mucho más profundas.

La lección que nos deja este atleta es sencilla y poderosa.

El corazón no tiene color.

Y una nación que olvida esa verdad corre el riesgo de perder mucho más que su humanidad: corre el riesgo de perder su futuro.

JPM
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ADALBERTO
ADALBERTO
18 dias hace

OTRO PROHAITIANO PAGADO……VERGUENZA DEBE TENER DE DECIR QUE ES DOMINICANO VENDEPATRIA

El peje
El peje
18 dias hace

Baboso **** llevatelo para Portland us y dale nacionalidad gringa sucio 🇩🇴 esa bandera se defiende no se ofrece ni se cambia se es fiel a ella ****…

DelRosario
DelRosario
19 dias hace

Hace más de dos mil años, un gran profeta expresó una verdad más que evidente: que no se deben dar perlas a los cerdos. Siempre siento una gran tristeza cuando columnistas de la talla de Felipe Lora son acallados por los comentarios viles y mezquinos de algunos foristas . La sociedad dominicana debe enfrentar sus demonios, que son la ignorancia y el aislamiento.

Jean Valje
Jean Valje
19 dias hace
Responder a  DelRosario

La Integración y la Unificación son nuestros reales Temores o Demonios…como.usted plantea….quien obvia los hechos al hablar…. solo esta sirviendo a la causa ajena porque esta siendo imparcial….y eso es inaceptable y mucho menos en contra de tu pueblo…

ASURBANIPA
ASURBANIPA
19 dias hace
Responder a  DelRosario

La sociedad dominicana no debe destruirse por un multiculturalismo que solo favorece a la elite mundial que les interesa mantenernos desunidos para ellos eternizarse en el poder a través del comunismo y el Islam

elaturdido
elaturdido
19 dias hace

todo migrante… sea de cualquier… nación, cuando ejecuta… dicho acto… no exige lo… que un haitiano… y en r. d… quiere lograr… has visto, tú… un dominicano… en españa, chile, e. u… que lo hagan… ciudadano donde… está sin agotar… los trámites que… mandan las leyes… de esa nación!… no seas pen de jo… defensor del… haitianismo… además, el racismo… lo practica más… el haitiano… cuando niega serlo…

mac vitorc
mac vitorc
20 dias hace

este escritor parece mas haitiano que dominicano,no entiende que la RD tiene una invasion de haitiano que no pagan impuestos,no van a un super mercado a comprar,tienen 5 hijos y hasta mas,los hospitales son para ellos y no pagan,su educacion deja mucho que decir,invaden propiedades sin ninguna consecuencia

Jean Valje
Jean Valje
20 dias hace

Racismo es abrir los ojos…y estar alerta cuando el vecino constantemente esta en laborantismo para quitarte tu cultura….tu identidad…tu espacio de Soberanía…defender la patrua que tanto le costo a nuestros antepasados es Racismo….mire si usted no ha entendido usted es un buen hijo de su madre

Racismo

ASURBANIPA
ASURBANIPA
20 dias hace

la dominicsnidad se construye con dominicanos por personas como usted pronto seremos un pueblo errante o sea de ninguna parte ¿como le hago entender que los dominicanos son una minoría, cuyo único delito ha sido progresar contrario a Cuba que no sale de una y nadie quiere ir a vivir alla ?Usted habla de racismo y el único pais con una raza definida de las dos naciones es Haiti.
Nuestra población es un crisol de razas por eso el racismo progresa

ASURBANIPA
ASURBANIPA
20 dias hace
Responder a  ASURBANIPA

En Haiti de ahí las matanzas que han sucedido bajo el yugo haitiano y su necesidad de que todos seamos negros No se como explicarles que somos un pais clasista que tiene sus reglas de convivencia y si los haitianos se les dice que hay reglas que cumplir ellos se comportan como si las leyes solo la deben cumplir los dominicanos y han tenido exito ,inscriben sus hijos en las escuelas sin documentos, dejando fuera a los niños dominicanos atienden a las parturientas haitianas de gratis cuando en Haiti tienen que pagar lo mismo que las dominicanas tienen que pagar… Leer mas »

ALBERTO
ALBERTO
20 dias hace

RATREEEEERRRROOOOO PROHAITIANO….DAS ASSSSKOOOOOOO