POR ALEJANDRO ASMAR
He recorrido, durante años, los rincones más empobrecidos de toda la geografía nacional, en mis labores sociales. Mi mano amiga ha alcanzado solo a dominicanos, porque son tantas sus necesidades que no hay forma humana de solventarlas en estos difíciles tiempos y eso nos llena de impotencia.
He visitado en dos ocasiones en mi vida la hermana República de Haití y sus líderes más sensatos están convencidos de que la élite empresarial de su país y la enorme corrupción política son las responsables de sus crisis, cuyas soluciones deben provenir de los mismos haitianos.
Durante años, fuimos irresponsables con la migración masiva de haitianos, y por primera vez en la historia, entiendo que desde las más altas instancias de poder se está manejando la situación conforme a los intereses nacionales, sin ceder nuestra soberanía a poderes extranjeros.
La gravedad de esta crisis llegó hasta donde la sumisión y la irresponsabilidad le permitieron llegar. Y alguien tenía que frenarla en vez de gestionarla. El presidente Luis Abinader, en simples palabras, logró sintetizar un clamor nacional, “no puede haber una solución dominicana a la crisis de Haití”, postura valiente y correcta.
No tenemos que construir hospitales del lado dominicano, los hermanos haitianos deben hacerlo de su lado, y si es posible, mejor con la ayuda de sus defensores extranjeros.
Ya era tiempo de detener el asistencialismo a los ciudadanos en condición de ilegalidad, eso es atribución de todos los países soberanos.
La ONU no puede obligarnos a que en esta brutal crisis global asumamos los costos de salud de los ilegales.
No tenemos que dar sugerencias ni plantear soluciones a problemas ancestrales y ajenos, sobre el asunto de Haití y la mal llamada Comunidad Internacional, porque esa no hace causa común con nadie, solo teoriza.
Solo nos queda cuidar nuestras fronteras, que ya de por sí tiene un alto costo, y seguir dando un trato amable y hospitalario a todo extranjero que se encuentre en el país en condición de legalidad.
En cuanto a las parturientas o enfermos que presenten situaciones de emergencia, dar la asistencia médica de rigor, y luego, si son ilegales, proceder a su deportación.
Propicio es el momento para sugerir una gran cadena de oración en favor de nuestros hermanos de Haití, para que más temprano que tarde logren salir adelante. Y reitero que no hay nada más grande que el poder de la oración y ese es nuestro principal aporte.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
La Gran Parada Dominicana del Bronx celebrará 37 aniversario
Lecciones del Mundial 2026 (OPINION)
El miedo al «cuartito» (OPINION)
La guerra de egos que hace perder las campañas políticas (OPINION)
MIAMI: Consulado RD suscribe convenio con 150 becas para posgrados
EU: Salvador Holguín será Padrino de Honor en Parada Dominicana
Golf View 2026 será celebrado el 7 y de agosto en Punta Cana
El chulo, especie peligrosa (OPINION)
Juramentan dominicano como comisionado Vivienda de Paterson
Terremotos dobles: un fenómeno vivido por RD


